A.R.I.C.O MEMORIA ARAGONESA

Asociación por la Recuperación e Investigación Contra el Olvido

Segorbe exhuma su fosa común tras lograr el apoyo de todas las familias

Escrito por: ARICO MEMORIA ARAGONESA en 19/07/2011

Segorbe exhuma su fosa común tras lograr el apoyo de todas las familias 

Un grupo de expertos acomete los primeros trabajos para recuperar los restos de cuatro ajusticiados en 1939 

19.07.11 – A. M. | CASTELLÓN.

Concidiendo con la efemérides del inicio de la Guerra Civil, la localidad de Segorbe acometió ayer los primeros pasos de la exhumación de la fosa común de la capital del Alto Palancia, tras lograr el Ayuntamiento el acuerdo de las cuatro familias de los enterrados en la tumba después de años de polémicas. Ayer los técnicos del grupo Peleolab, expertos en la materia, con el apoyo del Gobierno central, iniciaron los trabajos para recuperar los restos de cuatro fusilados tras un juicio sumarísimo el 2 de noviembre de 1939.

Se trata de los restos de un labrador, alcalde de Gátova por Izquierda Republicana, Cipriano Estévez, Desiderio Martínez, Tomás Marcos y Vicente Martínez. Justamente los familiares de éste último eran los que se oponían a la exhumación con dos argumentos: el primero era que nadie había estado al tanto de la fosa común durante más de 70 años salvo ellos y el segundo, que nadie les garantizaba que los restos que les iban a entregar pertenecían a su abuelo.

Esa es, al menos, la explicación que dio el alcalde de la ciudad, Rafael Calvo, quien fue el promotor de propiciar el acuerdo. «He tenido muchísimas reuniones con ellos, mientras el resto de familiares no han intentado siquiera llegar a un acercamiento». El caso llegó a los tribunales pero, atendiendo a la Ley de Memoria Histórica, la negativa de una de las partes impedía las labores de exhumación.

Al final, el primer edil de la ciudad se puso en contacto con el Ministerio de la Presidencia para explicarles el caso. Tras garantizarse que se harían pruebas de ADN, los descendientes de Vicente Martínez empezaron a ver con buenos ojos la opción. Asimismo, el alcalde les ofreció la posibilidad de trasladar los restos de Vicente a una tumba en la que están sus hijas.

«El motivo sentimental -explicó Calvo- es el que ha acabado de convencerles». De esta manera, en la tumba aparecerá una inscripción en la que simplemente se dejará constancia de quiénes están enterrados. Mientras, las otras tres familias recuperarán los cadáveres de sus antecedentes ajusticiados por ser de Izquierda Republicana.

http://www.lasprovincias.es/v/20110719/comunitat/

segorbe-exhuma-fosa-comun-20110719.html

Los técnicos se dirigen a la fosa común. :: LP

 

Posted in General | Leave a Comment »

Reunión en el Ayuntamiento de Calatayud

Escrito por: ARICO MEMORIA ARAGONESA en 18/07/2011

Reunión en el Ayuntamiento de Calatayud el día 18 de julio de 2011 con los representantes del nuevo equipo de gobierno para tratar asuntos relativos al Memorial del Barranco de la Bartolina, exhumación de las fosillas en el cementerio y colocación de un memorial en el mismo.

 Asistentes:

– José Manuel Aranda Lassa, alcalde de Calatayud.

– Pilar Trell Palacián, Teniente de Alcalde de dicho ayuntamiento.

– Nicolás Chueca Barbero, en representación de la “Agrupación de Familiares  Asesinados y desaparecidos durante la Guerra Civil Española en el Cementerio de Calatayud”.

– Purificación Lapeña Garrido, representante legal de la “Agrupación de   Familiares Asesinados y desaparecidos durante la Guerra Civil Española en el Barranco de la Bartolina de Calatayud”.

– Miguel Ángel Capapé Garro, presidente de ARICO.

– Juan Gracia Grasa, vicepresidente de ARICO.

Se empieza la reunión por parte de los representantes de las agrupaciones y de la asociación citadas explicando los trabajos realizados hasta la fecha actual, y los proyectos a desarrollar en un futuro próximo. En primer lugar se ha expuesto la falta de resultados concretos en las prospecciones del Barranco de la Bartolina, mostrando por ello interés en su continuación con el fin de poder obtener algún resultado positivo en sucesivas intervenciones. Paralelamente se está a la espera de la decisión de la DGA sobre la continuidad del proyecto “Amarga Memoria” que incluye la colocación de un memorial en el barranco; si esto no fuera posible, se plantearía la posibilidad de buscar otros medios de financiación para realizar dicho proyecto.

Seguidamente se pasó a comentar los proyectos que, tanto las agrupaciones familiares como la asociación, tienen para realizar en el cementerio: localización de restos en las fosillas y colocación de un memorial que sirva para honrar la memoria de todos los desaparecidos durante la Guerra Civil en Calatayud. Se ha recordado la solicitud realizada al ayuntamiento el 8 de febrero de 2011 para la cesión de un terreno dentro del cementerio, donde poder enterrar los restos hallados en el Barranco, en las fosillas y en el Valle de los Caídos; también serviría para la ubicación de dicho memorial.

Tras la exposición de los proyectos al nuevo equipo de gobierno, la respuesta de sus miembros ha sido en principio bien acogida, dando muestras de colaboración y respeto a tan delicada cuestión. Han reiterado en varias ocasiones que no iban a poner trabas ni obstáculos a ninguno de ellos, respetando decisiones a nivel de DGA, Ministerio de Presidencia y asociaciones varias. En palabras del alcalde, “todo el mundo tiene derecho a honrar a sus desaparecidos y poder llevarles unas flores”. Sirva esta declaración como una muestra de respeto y compromiso para con los familiares y cuantos participen en las labores correspondientes a la cuestión tratada.

A lo largo de la reunión, así como en el momento final, la impresión obtenida, es valorada positivamente debido a la cordialidad manifestada en todo momento en relación a las diferentes propuestas, quedando abierto un amplio abanico de posibilidades para la actuación en el futuro. Se espera una buena colaboración por parte de familiares, agrupaciones, asociaciones y administración para la realización de todos los proyectos.

                                                                Calatayud, a 18 de julio de 2011.

Posted in General | Leave a Comment »

El Centro de la Memoria recibirá 37.000 fichas de condenados a muerte durante el franquismo

Escrito por: ARICO MEMORIA ARAGONESA en 18/07/2011

El Centro de la Memoria recibirá 37.000 fichas de condenados a muerte durante el franquismo

Escrito por Redacción

Lunes, 18 de Julio de 2011 08:27

Respuesta de la ministra Ángeles González-Sinde a una pregunta del diputado salmantino del PSOE, Jesús Caldera, en la Comisión de Cultura

La ministra de Cultura, Ángeles González Sinde, ha manifestado que el Archivo General de la Administración, dependiente del Ministerio, tiene «pendiente» remitir al Centro Documental de la Memoria Histórica de Salamanca «37.000 fichas de seguimiento de condenados a la pena capital en sus causas abiertas por Tribunales represivos del franquismo entre 1938 y 1943».

Durante una sesión de control al Gobierno y en respuesta a la pregunta formulada por el diputado socialista por Salamanca, Jesús Caldera, Sinde, que no ha señalado ningún plazo, apuntó que el traslado de los documentos se realizará «bien al actual Centro Documental de la Memoria Histórica de Salamanca o las nuevas dependencias en la Plaza de los Bandos». En su intervención, el diputado ha insistido en que tras «diversos avatares» el centro de Salamanca se han convertido en un lugar «de referencia para ciudadanos, investigadores y expertos».

Así, explicó que el Ministerio ha puesto en marcha un “amplio programa” de recuperación, estudio y conocimiento científico de documentos comprendidos entre 1936 y 1978, por el que se han integrado al archivo de la Guerra Civil de Salamanca documentos provenientes de órganos represivos del franquismo. Entre ellos destacó la incorporación de 4.200 cajas llegadas del Tribunal Nacional de Responsabilidades Políticas y del Tribunal de Orden Público o las 4.020 cajas de la denominada ‘causa general’ y los tribunales de la República. Asimismo, el Centro Documental de la Memoria Histórica ha recibido 141 cajas con documentación de campos de concentración y trabajo procedentes del Tribunal de Cuentas.

Por último, el Centro de Documentación de la Memoria Histórica ha añadido a sus fondos 30.000 negativos y positivos fotográficos de distintos fotógrafos del período adquiridas por el Ministerio de Cultura. A todo ello se suman las numerosas donaciones realizadas por particulares y los fondos de procedencia internacional, principalmente llegados de exiliados de Francia, Rusia o México o los 300.000 documentos digitales procedentes de la Cruz Roja Internacional.

http://www.salamanca24horas.com/local/50300-el-centro

-de-la-memoria-recibira-37000-fichas-de-condenados

-a-muerte-durante-el-franquismo

Posted in General | Leave a Comment »

Después de 75 años miles de paseados esperan en las cunetas a ser exhumados

Escrito por: ARICO MEMORIA ARAGONESA en 18/07/2011

Después de 75 años miles de paseados esperan en las cunetas a ser exhumados

Se han abierto 21 fosas con 38 cuerpos, únicamente el 10% de la cifra ‘oficial’ de asesinados

F. Labarga/ Ponferrada

Cuando se cumplen 75 años del levantamiento militar del ejército comandado por el general Franco el número de cadáveres diseminados por las cunetas y caminos de la provincia es estremecedor, pues el número de cuerpos exhumados hasta el momento por la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica, ARMH, desde su fundación en el año 2000 se eleva a 140, una cifra muy alta, teniendo en cuenta que cada uno de esos cuerpos corresponde a una persona asesinada, pero exigua si nos atenemos a las estimaciones que baraja la propia ARMH, según las cuales sólo representa en torno al 5% del número real de paseados, cuyo número se aproximaría a los 3.000 asesinados en la provincia de León. 
Para llegar a ese cálculo, meramente estimativo, los responsables de la ARMH han tomado como modelo la comarca de El Bierzo, donde nació la asociación de la mano de Emilio Silva y Santiago Macías, y donde el número de paseados que aparecen como tal según diversos indicios y anotaciones inequívocas en los libros de los registros de los municipios de la comarca, es de 386, de los cuales han sido recuperados 38, menos del 10%. Lo que no cuadra es que la mitad de los cuerpos exhumados no se pertenecen a personas que aparezcan como paseadas en los registros.
Eso es lo que ha llevado a los expertos a estimar que la cifra de paseados puede ser el doble de la que figura aceptada como ‘oficial’, ya que oficial no hay nada puesto que hasta el momento ninguna administración pública ni judicial se ha interesado mínimamente en la recuperación y clasificación de los asesinados, tal y como recuerda el cofundador de la ARMH Santiago Macías, quien aporta un dato altamente significativo al respecto: en los registros de El Bierzo sólo aparecen dos mujeres paseadas, cuando en realidad el número de paseadas habría que multiplicarlo por 7 o por 10.
Uno de los problemas para calcular el número de desaparecidos en la provincia es que el censo oficial fue realizado por una asociación, Aerle, distinta a la ARMH, que no ha difundido los datos que obtuvo de su estudio, pese a haber sido financiado con fondos del Ministerio de Presidencia.
En cualquier caso, en la provincia han sido abiertas hasta la fecha 42 fosas, 21 de ellas en El Bierzo, y los restos exhumados corresponden a 140 personas. Admitiendo que esa cifra supone tan sólo el 10% de los registrados y que los registrados son la mitad o menos de los que realmente fueron paseados, hablar de 2.800 ó 3.000 asesinados no es una temeridad.
La frialdad de los datos no debe esconder el horror de los hechos: cada número corresponde a un ser humano: Casimiro Rodríguez, vecino de Argayo, en Páramo del Sil, fue asesinado el 22 de julio de 1.936. Fue el primer berciano paseado. Sus restos yacen en algún punto indeterminado del término de Fabero. Florentino Abella, de San Pedro Mallo, fue asesinado y enterrado en el término de Matarrosa del Sil en septiembre de 1938. Fue el último paseado, siempre según los registros.
Entre medias, miles de asesinatos. Cuando esto ha pasado en otros países lo llaman genocidio o crímenes de lesa humanidad y jamás prescriben. Sin embargo, aquí no sólo han prescrito, sino que, salvo unos ciudadanos a título particular, nadie se ha preocupado siquiera de rescatar los restos para identificarlos y retirarlos de las cunetas y de los caminos.
Uno que sí lo intentó en su día fue el juez Baltasar Garzón, pero con tan escaso éxito que a él le costó su carrera judicial y el propio estado español ha visto seriamente comprometido su prestigio internacional como adalid en la defensa de los derechos humanos y a la persecución de los genocidios y delos crímenes contra la Humanidad.
Reivindican un banco de ADN
Pese a que la ARMH lleva ya once años de arduo trabajo, lo cierto es que en El Bierzo ha abierto hasta la fecha 21 fosas y rescatado los restos de 38 cuerpos, y en el resto de la provincia estamos hablando de proporciones similares, lo que indica que aún queda casi todo el trabajo por hacer.
Sin ir más lejos, el próximo objetivo de la asociación es abrir, si todo va según lo previsto en agosto, una fosa situada en Joarilla de las Matas en la que yacen los restos de 22 vecinos de Sabero asesinados en noviembre de 1937. Los trabajos preliminares de identificación de los terrenos ya han comenzado, pero existen serias dificultades, porque se han trazado nuevos caminos y por la zona cruzan canales de riego, lo que ha provocado una importante modificación del terreno con la supresión de importantes elementos de referencia, según observa el vicepresidente de la ARMH, Marco González.
El programa de exhumaciones de la asociación para este verano se completa con varias actuaciones en la comarca berciana, donde pretende abrir sendas fosas en Pardamaza y Toreno y efectuar prospecciones frente al cementerio de Toreno y en Hornija, así como confirmar la existencia de otra fosa en La Barosa, en la cuesta de Lago de Carucedo. 
Ya entrado el otoño, acometerá la apertura de otras dos fosas, una en Villanueva de Valdueza y otra en San Esteban de Valdueza. En cada una de ellas está enterrada una persona, pero lo verdaderamente espeluznante es que son padre e hijo, ambos vecinos de Villanueva.
Con todo, la gran asignatura pendiente en la provincia de León es la apertura de la gran fosa o conjunto de fosas de La Cenia, en la que podría haber 200 ó 300 paseados de diversa procedencia. Sin embargo, según confiesa Marco González, con los medios de que dispone en estos momentos la ARMH en su laboratorio de identificación de restos en Ponferrada es imposible de todo punto acometer su apertura.
Para realizar ese ingente trabajo con un mínimo de garantías de poder identificar los restos allí enterrados habría que efectuar pruebas de ADN, guardar los resultados en un banco de datos y cruzar dichos datos con un registro de familiares de desaparecidos y paseados. Parece complicado. Y sin embargo es exactamente lo que se ha hecho en países como Argentina, Chile o raíz de la guerra de Kosovo.
Aquí en España acometer una identificación similar no sería especialmente difícil, pues el Ministerio de Justicia ya posee un programa informativo denominado CODIS, similar al que utiliza el FBI y el resto de policías europeas, que no es otra cosa que un banco nacional de datos de ADN capaz de cruzar los datos de ADN de las víctimas con los del código genético de sus familiares.
El programa CODIS ha sido ofrecido para colaborar en la identificación de las familias a los llamados niños robados del franquismo, pero no se sabe nada de un ofrecimiento similar para las víctimas mortales de la Guerra Civil.

http://www.la-cronica.net/2011/07/18/el-bierzo/despues

-de-75-anos-miles-de-paseados-esperan-

en-las-cunetas-a-ser-exhumados-123088.htm

La apertura en el verano del año 2000 de la fosa de ‘Los trece de priaranza’, en la imagen, supuso el comienzo de la ARMH y de las exhumaciones de los asesinados en la Guerra Civil. GAZTELU

Posted in General | Leave a Comment »

Las fosas del horror

Escrito por: ARICO MEMORIA ARAGONESA en 17/07/2011

Las fosas del horror

La provincia de León se encuentra sembrada de fosas donde yacen los cuerpos de un número incalculabre de represaliados durante la Guerra Civil

Luis V. Huerga       17/07/2011

Si a día de hoy existe una palabra que traslade a través del tiempo el siglo XXI al año 1936, es ‘fosa’. La polémica Ley de la Memoria Histórica y los esfuerzos de asociaciones como Aerle o la ARMH siguen aún tratando de buscar a los desaparecidos de aquella época, vejados, paseos, fusilados y enterrados en cunetas. Recuperar la dignidad de aquellos hombres y mujeres es su objetivo. Se sigue buscando y las fosas aparecen en distintos puntos, aunque existen algunas que pasarán a la historia con nombre propio.

Entre las localidades de Polvoredo y Lario, al norte de Riaño, se encuentra uno de los lugares que representan la represión en toda su dureza y que, a día de hoy, es paso obligado para todos aquellos a los que estos acontecimientos aún ocupan un lugar en su memoria. Es el Pozo Grajero, una sima natural en la que pululaban cientos de grajos, de ahí su nombre, que se convirtió en el cementerio improvisado para depositar a los fusilados que el ejército franquista dejaba tras de sí durante la conquista del Frente Norte.

En el monte de Polvoredo se libró una de las batallas más duras. Cuentan que cada republicano luchaba contra siete soldados del ejército nacional. Los apresados, paseados y fusilados eran arrojados al Pozo Grajero, dicen que también personas vivas, mujeres y jóvenes entre de 15 y 19 años de edad.

Según a qué fuentes se acuda, el número de personas que fueron fusiladas y arrojadas a este pozo varía. La cifra recurrente es la de 40 personas, la mayoría de ellas leoneses, pero también posibles republicanos de otros lugares de la geografía española. Algunos los cuentan por cientos y, a buen seguro, aún quedan cadáveres abajo, aunque muchos de los restos han sido ya exhumados, gracias entre otros, al trabajo de la asociación que utiliza la misma denominación que la de este siniestro lugar. Ahora, tanto la localidad de Polvoredo, como el cementerio del vecino pueblo de Lario y el propio Pozo Grajero son lugares de recurrido recuerdo y homenaje a aquellas víctimas.

En el año 1995, un grupo de guardias civiles de montaña encontraron la profunda sima natural. A partir de ahí se desencadenó la conmoción entre los vecinos de los pueblos del lugar que encontraban una luz en el tortuoso camino que emprendieron en el momento en que sus padres, hermanos e hijos habían desaparecido. La esperanza de haber podido localizar, antes incluso de que su propia vida se apagara, los restos de sus seres queridos abría la ventana a la satisfacción, pero también a recordar el dolor de aquellos duros tiempos vividos. La localización de un superviviente cuyo destino era ser arrojado a lo hondo del Pozo Grajero ayudó a poner a cara a algunas de las personas que allí parecían haber quedado en el olvido por siempre.

León, triste tierra de fosas

Pero estos no son más que cuatro ejemplos que no hacen más que dejar al descubierto una realidad. Si de fosas se trata, la geografía de la provincia de León ha sido y sigue siendo el lugar en el que yacen cientos de cadáveres esparcidos por los más recónditos rincones. Algunos de esos infaustos lugares ya han sido localizados gracias al empeño de asociaciones y de particulares; en otros se han encontrado los cadáveres de dos, cuatro u ocho personas; los hay también en que los restos se cuentan por cientos. Cada lugar guarda una historia.

Es por esto que, aunque realmente no están todos aquellos lugares especialmente significativos y que son resquicios del pasado, este mapa elaborado por leonoticias.com pretende completar la idea original del Mapa de la Memoria y apuntar todos aquellos lugares que Aerle ha señalado que son de especial interés.

Por su puesto, cada reseña sobre un mapa cuenta con cientos de historias tras de sí, igual que las 18.316 historias que la Asociación de Estudios Sobre la Represión en León tiene catalogadas en un libro de cientos de páginas. Ahí se recogen los nombres de otras tantas personas que fueron encarceladas, paseadas y fusiladas durante la Guerra Civil y la dictadura. Nombres que aparecen en los archivos, en los juzgados o que un particular les acerca hasta sus oficinas. Ellos los recogen, analizan y catalogan para tratar de que su memoria no caiga en el olvido.

Si echamos la vista sobre la provincia de León, la fosa es el resquicio que más presente está en nuestros días. Hay lugares que dieron descanso a los cuerpos sin vida de cientos de fusilados en casi todos los lugares de la geografía leonesa. Carrocera, Salce, Cabreros del Río, Valverde de la Virgen, Villadangos, San Andrés del Rabanedo, Trobajo del Camino, el Monte San Isidro (por donde se paseaba a los presos que estaban en el campo de concentración de San Marcos), Puente Castro (tanto la fosa del cementerio de León como el campo de tiro fueron lugares en los que se sepultaron a republicanos fusilados), Bellera, Camposagrado, Peñalaza, la comarca de Laciana, Casasola de Rueda, el Alto del Rabizo, Grajal de Campos (donde se han encontrado cuerpos en las cunetas), Fabero, Sahagún… 
En todos estos lugares existe al menos una de esas fosas que las asociaciones guardan con celo como lugares sagrados, como ese sitio que simbolizó el fin de mucha gente, pero que ahora significa el futuro en forma de recuerdo y de dignificación de la memoria.

El Puente de las Palomas

Existen casos como el del Puente de las Palomas, que recuerdan mucho a otros, a pesar de la distancia. Este puente se encuentra en el término municipal de Piedrafita de Babia, sobre el río Sil. Desde la parte alta al río hay unos 80 metros y era el lugar que utilizaban los franquistas para deshacerse de los cadáveres de los fusilados y paseados de las comarcas de Laciana, Babia y Somiedo (Asturias). Las semejanzas con el Pozo Grajero parecen obvias, como si hubiera una unificación de criterios de represión y tortura que no tuvieran en cuenta los kilómetros.

http://www.leonoticias.com/frontend/leonoticias/

Las-Fosas-Del-Horror-vn76697-vst459

Localización de fosas y otros resquicios de la guerra y el franquismo en la provincia.

Posted in General | Leave a Comment »

Niños frente al pelotón de ejecución

Escrito por: ARICO MEMORIA ARAGONESA en 17/07/2011

REPORTAJE: 75 años después

Niños frente al pelotón de ejecución

La Guerra Civil segó la vida de cientos de menores. Sus historias permanecen en el olvido. Muchas veces, la falta de descendencia apaga la llama del recuerdo

M. COMES Y M. CENTENO 17/07/2011

Era 24 de agosto de 1936, día de San Bartolomé. Mi madre y mi tío estaban trabajando en el campo cuando pasó una camioneta y se los llevó. A él lo mataron en la cuneta y nadie ha encontrado sus restos. Tenía 13 años».

Mercedes González contesta al teléfono rápidamente, como si estuviera esperando a que alguien la llamara para poder contar la historia que su madre le narró antes de morir. Es la historia de su tío, Dionisio Martínez, que siendo solo un niño conoció la muerte. Su crimen, ser hijo de un hombre de izquierdas. Había regresado al pueblo por vacaciones y esos dos meses de verano eran la antesala de su adolescencia. En septiembre iba a cumplir 14 años y empezaría a estudiar en otro colegio, el de San Juan de Dios, en Madrid. «Estaba muy emocionado», dice Mercedes recordando el testimonio de su madre. Pero Dionisio nunca llegó a esa escuela. Nunca se hizo adulto.

La madre de Mercedes oyó cómo le pegaban cinco tiros a su hermano pequeño sin poder intervenir. Luego escuchó cómo arrastraban el cuerpo. Nunca lo encontraron. «Con el tiempo, llegamos a la conclusión de que lo tiraron a los alrededores de Fuentecén [a una hora de Burgos], porque se desviaron para volver a Aranda de Duero (Burgos)».

Niños que nunca crecieron, adolescentes que nunca llegaron a madurar e historias, escondidas en las fosas, en las que el protagonista es un muchacho de no más de 13 años.

Félix Gálvez tenía esa edad cuando le mataron. Era una tarde de julio de 1939 y la guerra ya había acabado. Los hombres del pueblo volvían a casa, a Menasalbas (Toledo), cabizbajos y abatidos por la derrota. Félix quiso ir a recibir a su hermano Pedro, de apodo Reniega. «Salió con el puño en alto como lo hacían los republicanos», recuerda hoy la sobrina de ambos hermanos. Los hombres regresaban con sus familias sin imaginar que su vida terminaría esa noche. El pueblo había cambiado de bando, de republicano a nacional. Los amigos y vecinos se convirtieron en verdugos. Y Félix fue una de las víctimas.

Los soldados republicanos aún no habían puesto un pie en su casa cuando fueron sorprendidos por escuadrones de vecinos falangistas. Se los llevaron a una pequeña casa cuartel y allí los torturaron. Entre los detenidos había cuatro menores, tres identificados: Juan Gómez, de 16 años; Pedro Gálvez, de 17, y su hermano Félix, de 13. En la madrugada del 3 al 4 de julio, a Félix lo ataron junto con el resto de detenidos y los condujeron al cementerio, a la tapia que durante los siguientes 72 años sería su tumba.

Los hermanos Gálvez tuvieron un golpe de suerte cuando uno de los detenidos consiguió desatar la cuerda que los apresaba. Vieron su oportunidad y salieron corriendo campo a través. Pedro había estado en el frente y sabía manejar la situación. Corrió hasta desaparecer en la sierra sin darse cuenta de que su hermano pequeño no le seguía. Félix había puesto rumbo a casa. Un vecino que lo vio lo denunció. Los falangistas no tardaron en apresarlo de nuevo. Fueron a la tapia del cementerio y le pegaron varios tiros antes de arrojarlo a la fosa junto con los otros fusilados.

«Fue una vergüenza lo que pasó en ese pueblo». Antonia Moreno, sobrina de los hermanos Gálvez, relata el horror que sufrieron sus familiares. Sentada en el salón de su casa de Toledo, a 38 kilómetros de Menasalbas, recuerda la historia tal y como se la contaba su padre, Serapio Moreno, primo de Félix y Pedro. Lo que pasó la noche de los fusilamientos se supo gracias a que Pedro consiguió escapar.

Carlos, el hijo de Antonia, comenta que Félix, a pesar de ser un crío, tenía vocación política. «Pertenecía a la UGT. Durante la guerra era aficionado a dar mítines por las calles del pueblo», cuenta. Su madre, Antonia, sentencia que eso no es motivo para fusilar a un niño: «¿Qué mal puede hacer un chiquillo de 13 años?».

Abrir una fosa conlleva muchos problemas: luchas con los Ayuntamientos y con los vecinos, conseguir los medios para iniciar la exhumación… Una vez se resuelven llegan otros: identificar los cuerpos y, lo que es todavía más difícil, determinar los años que tenían en el momento de su muerte. Marina Martínez-Betinillos, estudiante de Antropología, llegó a Fontanosas (Ciudad Real) para realizar esta tarea como objeto de su tesis doctoral. «Es muy complicado. La edad se precisa analizando los dientes molares, y en muchas ocasiones se les han caído», explica. Cuenta que hay otras fórmulas para averiguarla, como examinar la parte de la pelvis, el cráneo y la longitud de los huesos, pero estas pautas son menos fiables. Nada como los dientes. Si le ha salido el tercer molar, tiene 18 años o más.

Julián López, doctor en Antropología Social por la Universidad Complutense de Madrid, opina que las fuerzas nacionales intentaron hacer pasar por mayores de edad a los niños fusilados. «Eran casos mucho más duros y con una contestación social mucho mayor, incluso en una dictadura», señala. Además, el franquismo intentaba ofrecer una imagen positiva de los niños, aunque fueran hijos de vencidos. «Por eso lo ocultaban», concluye López por teléfono.

Miguel Ángel Melero, historiador y miembro del equipo de trabajo de la Memoria Histórica de la Universidad de Málaga, explica que a los menores no se les podía condenar a muerte porque la ley franquista no lo permitía, aunque podían ser fusilados cuando eran acusados por rebelión, por ayudar a los rojos (que era lo más común) o por auxiliar a los guerrilleros.

Lo demuestran unos documentos de la Memoria Histórica de Valladolid. A Celedonio Maroto, de 16 años, lo fusilaron por ser socialista. Fue detenido el 28 de agosto de 1936 en Ataquines (Valladolid) junto a otros 10 vecinos del pueblo. Al día siguiente, los sacaron del calabozo para llevarlos a la cárcel de Salamanca, pero en el kilómetro 19 de la carretera de Peñaranda el coche paró y allí mismo los ejecutaron. Un peón recogió los cuerpos en un carro y los llevó a Fuente el Sol, también en Valladolid. Intentó enterrarles en el cementerio, pero las autoridades locales lo evitaron. Prefirieron meterlos en una fosa en el extramuro del camposanto. Sesenta y nueve años después, entre el 16 y el 19 de marzo de 2005, fue posible exhumar los cuerpos y contar la historia de Celedonio.

Juan Gómez Sánchez, de 16 años, era pastor y no enarbolaba bandera alguna. Estaba en el lugar equivocado en el momento inapropiado. Así lo cuenta Salud Gómez mientras juguetea con el hueso de un níspero en su casa de Menasalbas. Para ella es duro recordar la historia que se llevó a su tío Juan. Sus ojos azules hablan por sí solos.

Juan regresaba del monte con su madre y sus ovejas cuando un escuadrón lo apresó. «¿Adónde van con ese niño?», preguntó una vecina. Su madre le quiso dar una manta, pensaba que el niño solo iba a pasar una noche en el calabozo, pero no lo dejaron y le dijeron que a donde iba «no le iba a hacer falta». Juan fue uno de los 16 fusilados toledanos y, al igual que Félix y Dionisio, una víctima demasiado joven de la guerra.

Las heridas se están cerrando. Los restos de las víctimas de Menasalbas ya han vuelto a su tierra. Esta vez fueron sepultados con dignidad. Todos juntos, para no olvidar la barbarie. –

Muertos tirados a la fosa

En España se han abierto 231 de las más de 2.300 fosas comunes que se estima existen desde la Guerra Civil. El Ministerio de Justicia calcula que unas 100.000 personas desaparecieron en la contienda. Diez años después de la apertura de la primera fosa común, en 2000, se han exhumado 5.277 cadáveres. La fosa más grande de España se encuentra en Málaga, en el cementerio de San Rafael, y hasta octubre del 2009 se habían encontrado restos de 2.840 personas; 349 eran de menores de 10 años. «Los niños enterrados aquí murieron por inanición, enfermedad o en algún bombardeo, pero al ser familiares de personas consideradas rojas los tiraban a la fosa», explica Rafi Torres, presidenta de la asociación de la Memoria Histórica de Málaga.

En Castilla-La Mancha y Castilla y León fueron fusilados unos 40 menores, según la Asociación para la Memoria Histórica.

http://www.elpais.com/articulo/reportajes/Ninos/

frente/peloton/ejecucion/elpepusocdmg/

20110717elpdmgrep_8/Tes

Ofrenda de flores en la fosa de Menansalbas, donde se encontró el cadáver de Félix Gálvez.- F E FORO POR LA MEMORIA

Posted in General | Leave a Comment »

Casi 26.500 muertos en la Guerra Civil en Asturias

Escrito por: ARICO MEMORIA ARAGONESA en 17/07/2011

Casi 26.500 muertos en la Guerra Civil en Asturias

17.07.11 – 02:37 – 

JOSÉ ÁNGEL GARCÍA jaiglesias@elcomercio.es | OVIEDO. 

El último estudio de la Universidad de Oviedo eleva el número de víctimas de la Guerra Civil

El informe será entregado antes de que finalice julio al Archivo Histórico Provincial, donde podrá ser consultado por los ciudadanos

La Guerra Civil dejó en Asturias casi 26.500 muertos. Esa es la cifra que presenta el último estudio elaborado por la Universidad de Oviedo, coordinado por la profesora Carmen García García, y que se entregará antes de que finalice el presente mes al Archivo Histórico Provincial para que pueda ser consultado por todos los ciudadanos.

El informe, cuya preparación comenzó en 2003, incluye entre los caídos a todos aquellos que fallecieron por muerte violenta durante el periodo que duró el conflicto y, posteriormente, durante la represión franquista hasta 1952, fecha en la que está registrada la muerte del último miliciano. En esa lista figuran tanto civiles como militares, tanto represaliados republicanos como nacionales, tanto los muertos caídos en combate como aquellos que fallecieron en circunstancias sin aclarar.

La mayoría de los muertos están distribuidos por las cerca de 320 fosas censadas en Asturias a lo largo de los últimos ocho años, una cifra sólo superada por Aragón (594) y Andalucía (492).

El estudio de la Universidad de Oviedo ha intentado profundizar en cada una de estas sepulturas a través de las fuentes orales y recurriendo a la documentación que hoy todavía se conserva. En la mayor parte de las fosas registradas se encuentran víctimas de la represión franquista. Esto no significa que no hubiera fosas con muertos del ejército nacional. Nada más acabar la guerra, según se explica en el citado informe, la mayor parte de los muertos de este bando fueron exhumados y trasladados cumpliendo, en muchos casos, el deseo de sus familiares.

No todos tuvieron esa oportunidad. Muchas víctimas, tanto de los republicanos como de los nacionales, perdieron la vida en combate y sus cuerpos quedaron olvidados en las trincheras del frente. Nunca pudieron ser recuperados. Hoy, reconocen los responsables del informe, hay numerosas fosas de combate aún sin ubicar, aunque muchas familias conservan aún la esperanza de recuperar los restos de sus antepasados muertos en la Guerra Civil o en la posguerra. Fue precisamente durante los años posteriores al final del conflicto cuando se incrementó de forma notable el número de víctimas de la represión franquista.

Caídos en las cuencas

El grueso de la fosas comunes se encuentra en la franja central, sobre todo en los concejos mineros. Sin embargo, las fosas de mayor tamaño se ubican en los cementerios de Gijón, Oviedo y, en menor medida, Avilés. El hecho de que muchos muertos estén enterrados en los camposantos de las grandes ciudades ha sido una ventaja para los investigadores, que han tenido la oportunidad de acceder a los archivos de los propios cementerios, donde quedó registrado el nombre de la casi totalidad de los fallecidos.

Además de esta información, los autores del estudio han recurrido también a aquellos datos que todavía hoy se conservan en las cárceles e, incluso, a los escritos oficiales en los que quedó constancia de las sentencias que se adoptaban en los consejos de guerra. Juicios que terminaban en la mayoría de las ocasiones en fusilamientos.

Eso les ha permitido conocer el nombre de muchos de los caídos y su procedencia. El estudio se ha elaborado a partir de información oral y documental. Los responsables del mismo no han recurrido a pruebas de ADN. «Nunca hicimos una exhumación porque esa no era nuestra tarea», explica la directora del proyecto, Carmen García. No siempre han encontrado las mismas facilidades. Ha habido casos en las que los investigadores no han podido concretar la identidad de los fallecidos.

La referencia que tenían, en algunas ocasiones, era muy vaga ya que sólo tenían conocimiento de la existencia de una fosa, pero no del nombre de las personas que estaban allí enterradas. Información fragmentada que llegó, en más de una ocasión, a través de segundas y terceras personas.

Otro de los problemas a los que han tenido que hacer frente son los cambios en el paisaje. Algunas fosas o tumbas han quedado ocultas después de que se realizaran obras en el entorno donde están ubicadas. Un ejemplo claro es la carretera vieja entre Oviedo y Pajares. Por esa vía no fueron pocos los detenidos que eran obligados a ‘pasear’, un procedimiento a través del cual eran ajusticiados con un disparo por la espalda, sin ningún procedimiento legal. Muertos que, recuerdan en el informe, se quedaron en las cunetas o que fueron enterrados a la vuelta de la esquina, lo que hizo imposible seguir su rastro.

Algo parecido ocurrió con algunas fosas que hoy se encuentran debajo de construcciones como edificios o naves industriales. Hay casos, incluso, de enterramientos debajo de nichos que fueron construidos con posterioridad en algunos cementerios asturianos. Entre las fosas censadas hay algunas que no conservan ya restos. Se da cuenta en el estudio de que decenas de cuerpos fueron exhumados para su traslado a otros cementerios por voluntad expresa de la familia.

Traslados y enterramientos

Oviedo fue frente de guerra. En la capital se encuentra la gran fosa de San Pedro de Los Arcos. Allí fueron enterrados, al menos, 1.200 combatientes, la mayor parte sin identificar. Estos, como otros fallecidos y sepultados en fosas enormes, fueron llevados al Valle de los Caídos. En su inmensa mayoría se trataba de miembros del bando nacional aunque también consta el traslado de cadáveres de republicanos.

El estudio cifra en torno a tres mil el número de muertos en la Guerra Civil en Asturias cuyos restos reposan en el monumento construido por los nacionales para homenajear a sus fallecidos. En el informe se especifica que más de la mitad de estos cuerpos están sin identificar.

http://www.elcomercio.es/v/20110717/politica/

casi-muertos-guerra-civil-20110717.html

Una de las fosas localizadas en el Alto del Acebo. :: PALOMA UCHA

 

Posted in General | Leave a Comment »

¿Es posible cerrar las fosas de la memoria?

Escrito por: ARICO MEMORIA ARAGONESA en 17/07/2011

REPORTAJE: 75 años después

¿Es posible cerrar las fosas de la memoria?

Un enfrentamiento civil deja heridas incluso en cada familia. Sería preciso trascender las lecturas interesadas e intentar, al menos, un relato común de lo ocurrido

JOSÉ ANDRÉS ROJO 17/07/2011

Todavía hoy algunos balazos parecen conservar intacto su poder destructivo. Durante las primeras semanas de este mes se exhumó una fosa común de más de treinta metros de largo en Gumiel de Izán (Burgos). La hipótesis de que allí estuvieran enterrados un grupo de ferroviarios que fueron asesinados el 18 de agosto de 1936 es una de las que se barajan para poder llegar a establecer la identidad de aquellos muertos que yacen, uno detrás de otro, en un paraje conocido como La Legua. Los investigadores han establecido, a partir de las vainas de fusil y las balas rotas encontradas junto a los huesos, que muchos de ellos cayeron allí mismo de un disparo en la cabeza. Son esos balazos los que siguen resonando porque todavía no se sabe a quiénes se llevaron por delante. Se han encontrado un crucifijo, que pudo haber pertenecido a un franciscano de la zona al que trataban de rojo por criticar la miseria en la que vivían los campesinos, y un corsé ortopédico, que acaso perteneció a un maquinista de la estación de Aranda de Duero.

Las fosas con los restos de los que fueron asesinados por las fuerzas franquistas ha sido seguramente uno de los temas relacionados con la Guerra Civil que más presentes han estado en la sociedad española durante estos últimos años. Fueron muchos nietos de los que padecieron el conflicto los que, en un momento dado, preguntaron por sus abuelos. Y es ahí donde empezaron las respuestas vagas o los silencios y se hizo evidente, según cuentan muchos de los que se embarcaron en estos procesos, un miedo que seguía vivo en los supervivientes pese al tiempo transcurrido.

La torpeza a la hora de gestionar políticamente la legítima demanda de muchos familiares para recuperar a sus muertos, y poder así volver a enterrarlos y realizar ese duelo postergado desde hace tanto tiempo, ha generado numerosas tensiones que parecían desaparecidas, y que subieron de intensidad cuando el juez Baltasar Garzón, ante la alarmante falta de eficacia de la llamada Ley de la Memoria Histórica para resolver estos problemas, decidió intervenir. No son, sin embargo, solo las fosas las que han reclamado la atención de una sociedad que cada vez tiene menos que ver con la que padeció la dictadura de Franco y que, por tanto, se pregunta por el sentido de la pervivencia de algunos símbolos que siguen glorificando aquel régimen. Un grupo de expertos está discutiendo qué hacer con el Valle de los Caídos, el complejo monumental donde está enterrado Franco.

Setenta y cinco años después del golpe de Estado de los militares rebeldes, hay todavía otras cuestiones que siguen abiertas. La manera de contar lo que sucedió entonces es una de ellas. Hace poco, la presentación de un Diccionario biográfico español realizado por la Real Academia de la Historia levantó una fuerte polémica. En el tratamiento dado en ese trabajo a algunos de los protagonistas de la guerra (el propio Franco, entre ellos), más que la búsqueda de un escrupuloso rigor histórico, lo que prevalece es el afán por dulcificar las asperezas de los responsables del golpe, con lo que se rescatan algunos elementos que han caracterizado la versión de los vencedores. En cuanto a los vencidos, algunas de las entradas (como la de Manuel Azaña) están llenas de errores y recurren, para definir la actividad de Negrín, por ejemplo, a fórmulas propias de los propagandistas de la dictadura y se refieren a su Gobierno como «prácticamente dictatorial».

Las fosas, el Valle de los Caídos, el Diccionario biográfico español: hay momentos en que parece que hoy se intentara construir de nuevo unas trincheras invisibles para seguir librando una vieja guerra, y volver así a servirse del pasado para sortear las batallas del presente. El problema acaso resida en la manera de volver la vista atrás. Porque hay muchas maneras de plantearle preguntas al pasado. Una de ellas lo que subraya es una deuda pendiente, y quiere hacer cuentas. Puede ocurrir, sin embargo, que al hacerlas se utilicen los valores de hoy para saldar los asuntos de entonces.

En el afán de reclamarle una deuda pendiente al pasado, la que conoce la afrenta suele ser la memoria individual (ahora que cada vez quedan menos de los que vivieron el conflicto, lo que permanece es muchas veces su relato de lo ocurrido). Una memoria, la individual, que es siempre legítima, pero que selecciona y se construye también alrededor de unos cuantos olvidos, que es caprichosa, que engrandece algunos detalles y minimiza otros. Seguramente todos los derrotados en la Guerra Civil miran ese pasado con ira, y es lógico que en determinados casos tengan todo el derecho de exigir reparaciones. Pero la memoria individual nada tiene que ver con las llamadas memoria colectiva, histórica, externa, social: «Nadie recuerda ni puede recordar lo sucedido fuera del ámbito de su propia existencia», decía Francisco Ayala. Y tiene razón: ¿cómo recordar lo que han vivido otros?

Esa otra memoria, la que quiere convertirse en la de unos cuantos (un grupo, una tribu, una asociación, una nación), es siempre una construcción interesada y suele servir para establecer los rasgos de una identidad común, definir las claves de pertenencia a una colectividad determinada, y muchas veces se concreta en abstracciones cargadas con la dinamita de lo exclusivo.

Comunistas, anarquistas, nacionalistas, socialistas, sindicalistas, carlistas, falangistas, franquistas, republicanos, y vaya usted a saber quién más, siguen sirviéndose de la Guerra Civil para reforzar sus propios relatos (ya sea como víctimas, ya sea como salvadores) sobre lo que pasó, y para justificar o adornar su discurso sobre el presente. Preguntarle al pasado por una cuenta pendiente conduce a seguir situando la discusión en el terreno político. Y así, 75 años después de que empezara todo, siguen imponiéndose aquellas versiones en las que predomina el blanco y negro y se difuminan los grises.

Hay otra manera de relacionarse con el pasado. No tanto reclamar una deuda pendiente, como preguntarse por lo que de verdad ocurrió. Es lo que hacen los historiadores, y han sido muchos los que en los últimos años han contribuido a revelar las múltiples aristas de un conflicto habitualmente muy confuso por las interpretaciones que unos y otros dieron sobre lo que pasó para justificar sus respectivos comportamientos.

No siempre es posible dar una explicación unívoca a hechos complejos, pero eso no significa que valga cualquier relato, y mucho menos que el esfuerzo por acercarse con el mayor rigor a los hechos signifique amenazar, como se ha dicho, la libertad de expresión del historiador. ¿Por qué hubo una guerra? Podrá haber infinidad de matices en la respuesta, pero esta se produjo porque un grupo de militares, con un amplio respaldo civil, no consiguió que triunfara el golpe de Estado con el que pretendían tomar el poder y detener así las reformas que había puesto en marcha la República. ¿Qué régimen se impuso al terminar el conflicto? Una dictadura personalista, que se apoyó en el Ejército, en la Iglesia y en un partido único, y que desencadenó una brutal represión para garantizar su continuidad.

Entre el golpe y la victoria final de Franco se sucedieron acontecimientos de muy distinto calado. Lo que, en cualquier caso, produjo la rebelión de los militares fue la violenta exigencia a la que se sometió a cada español para que tomara partido. Por mal que fueran las cosas, por duras que hubieran sido las amenazas que la República padeció en sus peores momentos, solo el golpe de julio impuso la obligación de decantarse: o ellos o nosotros. La rebelión destruyó las estructuras de mando del Ejército, y no era fácil saber a qué atenerse ni tener plena certeza sobre cuántos de los uniformados seguían obedeciendo al régimen legal. Los primeros en caer, las primeras víctimas de los golpistas, fueron sus compañeros de armas. En una tesitura de total descontrol, y ante un alarmante vacío de poder, el Gobierno decidió repartir armas a la población para combatir a los golpistas. La violencia vengadora de muchos de estos grupos armados se dirigió contra los representantes del antiguo poder: sacerdotes, guardias civiles, policías, patronos, administradores de fincas. La República ya no solo debía combatir contra las tropas del ejército rebelde, que contaron desde muy pronto con el apoyo material de Italia y Alemania, sino que tuvo también que poner coto a los desmanes que se estaban produciendo entre los suyos.

Lo más grave de una guerra civil es que, de alguna manera, se produce en el interior de cada familia. Los que compartieron el mismo pan de pronto se ven situados en diferentes trincheras y les toca luchar por su supervivencia muchas veces en contra de los suyos. Es difícil reparar el dolor que todo eso comporta, cerrar esa inmensa herida. Pero el paso del tiempo quizá lo que permita saber es cómo sucedieron de verdad las cosas. ¿Será posible algún día establecer en relación a la Guerra Civil algunos puntos que estén más allá de las distintas interpretaciones y de las lecturas interesadas, y se pueda, por tanto, trascender las distintas memorias colectivas para volver al terreno de la historia?

Seguramente el desafío pendiente siga siendo el de volver a los hechos, y eso pasa por la lenta y paciente demolición de los mitos y leyendas que construyeron los vencedores (y también los vencidos) sobre su papel en aquel terrible drama. Que haya sido la propia Real Academia de la Historia la que no haya sabido ser extremadamente delicada con un material tan inflamable solo confirma cuánto les queda por hacer a los españoles para volver al pasado con honradez y coraje para entender lo que de verdad pasó.

Hechos clave en el golpe de julio del 36

» 16 de julio. El general Anselmo Balmes, jefe militar de Gran Canaria, muere de un disparo en extrañas circunstancias y en el momento en que Franco precisaba de un pretexto para salir de Tenerife sin despertar sospechas. En Gran Canaria le aguardaba el avión Dragon Rapide, contratado por los conspiradores.

» 17 de julio. Franco preside las exequias de Balmes en Las Palmas. Por la tarde, en Melilla, un grupo de mandos detiene al general Manuel Romerales, jefe de la circunscripción oriental del protectorado español en Marruecos, por no apoyar la rebelión (le fusilaron semanas más tarde). También arrestan al general Agustín Gómez Morato, principal mando militar español en el norte de África, y comienzan los encarcelamientos o asesinatos de personas incluidas en las listas negras.

» 18 de julio. Se sublevan varias guarniciones peninsulares. Franco vuela a Marruecos en el Dragon Rapide, pero pernocta en Casablanca, fuera de la zona del protectorado español. Fuerzas del «director» del golpe, Emilio Mola, detienen al general Domingo Batet, jefe de la VI Región (Burgos), gran parte de cuyo territorio pasa a manos rebeldes. (Batet fue ejecutado meses después).

» 19 de julio. Franco recala en Tetuán y lanza una proclama: «España se ha salvado (…) Podéis enorgulleceros de ser españoles, pues ya no caben en nuestro solar los traidores». El golpe se extiende. Tras la dimisión del jefe del Gobierno, Santiago Casares, el designado para sustituirle, Diego Martínez Barrio, fracasa en sus gestiones con jefes sublevados (Mola, Miguel Cabanellas) para frenar el movimiento. Se forma otro Gobierno, encabezado por José Giral, que da curso a la exigencia de sindicatos y partidos políticos para armar a sus milicias.

» 20 de julio. El general José Sanjurjo, protagonista de una intentona en 1932 y probable jefe del Estado si hubiera triunfado el golpe de 1936, muere al estrellarse el avión que había ido a recogerle a Portugal. La sublevación fracasa en Madrid y Barcelona, se lucha en Andalucía y otras zonas. El Gobierno manda barcos al Estrecho para impedir el paso del ejército de África a la península. Franco realiza su primera petición urgente de aviones y pertrechos a Italia y otros países. –

http://www.elpais.com/articulo/reportajes/posible/

cerrar/fosas/memoria/elpepusocdmg/

20110717elpdmgrep_7/Tes

Fosa de Gumiel de Izán, de más de 30 metros, en la que se han hallado 59 esqueletos.- ÓSCAR RODRÍGUEZ

Francisco Franco en 1937. Lleva el símbolo falangista prendido en el bolsillo de su uniforme.- ARCHIVO HULTON / GETTY IMAGES

 

Posted in General | Leave a Comment »

Asesinados por vecinos, enterrados 72 años después entre aplausos

Escrito por: ARICO MEMORIA ARAGONESA en 17/07/2011

Asesinados por vecinos, enterrados 72 años después entre aplausos

Familiares de 16 fusilados por falangistas en 1939 depositan sus restos en el cementerio de Menasalbas (Toledo) en un emocionante homenaje

 Menasalbas

Pensaron que perder la guerra era lo peor que les podía pasar, pero al volver, derrotados del frente a sus casas el 3 de abril de 1939, 16 hombres de Menasalbas (Toledo) fueron sorprendidos por vecinos de su pueblo que durante la contienda se habían hecho falangistas y asesinados frente a la tapia del cementerio. El Foro por la Memoria exhumó los cuerpos en julio del año pasado y hoy se los ha entregado a sus familias, en pequeños cofres cubiertos con enormes ramos de flores de los colores de la bandera republicana.

El más joven de los asesinados, Benigno Gómez Sánchez, tenía solo 14 años. Él no había luchado en el frente, pero los falangistas quisieron que muriera aquel día junto a su hermano, Bernardino, un carbonero que había salido de casa para defender la República. Su hija, Salud, tiene hoy 74 años y lamenta no recordarlo. “Tenía solo dos cuando lo mataron. No llegué a conocer a mi padre”, explica. “Pero estoy muy orgullosa y muy contenta de que ya no esté por ahí tirado. A mi madre le hubiese gustado mucho ver esto. Sufrió mucho. La pobre se murió con la boca cerrada aún por el miedo”.

Las 16 familias recorrieron el pueblo portando los pequeños féretros en los que los miembros del Foro por la Memoria que exhumaron esta fosa en julio del año pasado habían colocado los restos. A las puertas del cementerio atravesaron un pasillo de aplausos y banderas republicanas. Las 16 cajas quedaron enterradas bajo una enorme lápida, ahora sí, con sus nombres y apellidos. Muy cerca de allí, en la tapia donde habían sido asesinados, aún podían verse las pintadas que gente del pueblo realizó mientras se llevaba a cabo la exhumación el año pasado y en las que se podía leer: “No acabarán con nosotros. Viva Franco, siempre en nuestros corazones”, junto al símbolo de Falange.

Antes del entierro, la psicóloga del Foro por la Memoria, Silvia Álvarez Merino, había hablado en la casa de la cultura del pueblo de “lo importante que son unas alpargatas”, es decir, recuperar los restos de un ser querido “para cerrar el duelo”. Las antropólogas María Inés Fregeiro y Camila Oliart explicaron lo que habían leído en aquellos 16 esqueletos. “Todos tenían agujeros de bala en el cráneo y algunos fueron torturados antes de muertos” como mostraban de forma inequívoca sus costillas y mandíbulas rotas.

El Foro por la memoria había invitado a la nueva presidenta de Castilla-La Mancha, Dolores de Cospedal, del PP, y al defensor del pueblo de la comunidad, al acto, pero ambos excusaron su asistencia. El presidente de la Federación de Foros por la Memoria, José María Pedreño, leyó una “carta a los camaradas asesinados” en la que decía: “Hasta hace muy poco erais un amasijo de huesos olvidados bajo un palmo de tierra al pie del muro donde os asesinaron. Hoy, a pesar de las dificultades y los obstáculos hemos conseguido que se os honre como lo que fuisteis en vida: como héroes”.

http://politica.elpais.com/politica/2011/07/16/

actualidad/1310842793_484553.html

Entierro de 16 fusilados de la Guerra Civil en Menasalbas. / ÁLVARO GARCÍA

Posted in General | Leave a Comment »

Segorbe prevé para mañana la primera exhumación

Escrito por: ARICO MEMORIA ARAGONESA en 17/07/2011

..SEGORBE.

Segorbe prevé para mañana la primera exhumación

Segorbe vivirá mañana la primera exhumación que se realiza en una fosa común de la provincia de Castellón, al amparo de la Ley de la Memoria Histórica. De este modo, el Grupo Paleolab iniciará el desenterramiento y traslado de los restos óseos de los cuatro republicanos fusilados en el mes de noviembre de 1939, tres de la localidad de Gátova y uno de Teresa, que se encuentran enterrados en una fosa del cementerio de localidad.

La actuación contempla el levantamiento planimétrico y topográfico del lugar y de cada esqueleto, así como la documentación fotográfica digital y videográfica del proceso de exhumación ubicando posición, orientación, superposición y deposición de los restos antropológicos y de sus objetos relacionados, así como de los restos funerarios de la descomposición cadavérica.

Dadas las características de la fosa, se espera tener terminada esta segunda fase en un plazo de una semana. H

http://www.elperiodicomediterraneo.com/

noticias/noticia.asp?pkid=672566

Posted in General | Leave a Comment »