A.R.I.C.O MEMORIA ARAGONESA

Asociación por la Recuperación e Investigación Contra el Olvido

Archive for marzo 2013

Gaspar cavó su propia fosa

Escrito por: ARICO MEMORIA ARAGONESA en 31/03/2013

Gaspar cavó su propia fosa

Un pueblo de Burgos homenajea a 24 fusilados en 1936 maniatados por la espalda

 Madrid 30 MAR 2013

Los falangistas habían ido a buscarlo dos noches a su casa para obligarle a cavar las fosas donde iban arrojando a sus víctimas después de matarlas. La tercera noche, Gaspar Pereda no volvió. Había cavado su propia fosa.

Era 20 de noviembre de 1936. Tenía 55 años, mujer y seis hijos, tres de ellos menores de edad. “Esa noche, él debió intuir lo que iba a pasar porque antes de salir de casa, al contrario que las otras dos noches, se despidió de mi abuela y de mi tía con un beso”, explica su nieta, Ana Pereda.

Gaspar Pereda fue fusilado y arrojado a una fosa de 6,5 metros de largo y 2,5 de ancho en una finca de cultivo de Loma de Montija (Burgos) con otros 22 hombres y una mujer. Un equipo de 25 técnicos de la sociedad de ciencias Aranzadi exhumó los cuerpos, enterrados a 50 centímetros de profundidad, en abril de 2011. La mitad tenía las manos atadas por la espalda con alambre.

Tras analizar los restos genéticamente en el laboratorio de la facultad de Medicina de la Universidad del País Vasco, ayer se celebró en Gayangos (Burgos) la localidad de donde procedían la mayoría de las víctimas, un homenaje. Sus familiares volvieron a enterrarlos juntos, pero bajo una lápida con sus nombres y apellidos.

Ahora tienen un lugar al que llevarles flores cuando quieran. Francisco Etxeberria, el forense que dirigió los trabajos de exhumación e identificación de las víctimas, ha abierto más de un centenar de fosas del franquismo desde el año 2000, pero cuenta que en esta los familiares de las víctimas le contaron un episodio que le sobrecogió especialmente. “El hijo de uno de los fusilados me dijo que había ido al sitio con su madre dos años después de que mataran a su padre para dejar unas flores. Al llegar, les apedrearon vecinos del pueblo. Tuvieron que escaparse corriendo. El hombre decía que ese era el recuerdo más triste de su vida”.

Los familiares de las víctimas siempre supieron que sus seres queridos habían ido a parar a esta fosa porque un hombre logró escapar aquella noche de la muerte. “El tiro le dejó herido, pero no le mató. Así que cuando los asesinos se fueron, bajó al pueblo y contó lo que había pasado antes de marcharse para siempre”, relata Ana Pereda. “En el pueblo, los familiares de los muertos pactaron no decir que lo habían visto por temor a que los falangistas mataran a toda su familia en represalia por haber sobrevivido”.

Para entonces, a la familia Pereda ya le habían provocado un sufrimiento inmenso. Gaspar era, la noche que lo mataron, un padre con el corazón roto que sabía que el mayor de sus hijos, Lucas, de 24 años, había sido asesinado por los falangistas y que su cuerpo estaba tirado en cualquier cuneta. “A Lucas lo fueron a buscar un mes antes de que mataran a mi abuelo. Los dos eran labradores, gente de campo. No estaban metidos en política, pero estaban marcados por votar a la izquierda. En el pueblo contaban que había sido el cura el que había hecho la lista de fusilados para los falangistas”, relata Pereda.

Tras el asesinato de Lucas, los hijos de Gaspar se fueron a esconder al monte. En la casa solo se quedaron las mujeres, el más pequeño de los hijos y el propio Gaspar, que no quiso dejarles solos. Hasta que la tercera noche, los falangistas no le dejaron volver a casa después de haberle obligado a cavar su tercera y última fosa.

Pero como en tantos otros pueblos, los asesinos no se conformaron con matar a los hombres. Y después de fusilar a Lucas y a Gaspar, humillaron a las mujeres. A las viudas. “El día de la fiesta del pueblo cogieron a mi abuela y a mi tía, les raparon la cabeza delante de todo el mundo y las obligaron a barrer así la plaza del pueblo. También les dieron aceite de ricino”, cuenta Pereda. “A ellas y a todas las mujeres de rojos”. “Mi padre nos contó lo que había pasado, pero nunca quién lo había hecho. Decía que no tenía sentido aumentar los odios, porque había que convivir con quienes habían hecho todo aquello”.

Agustín Fernández buscaba en esta fosa a su abuela, Severina Pérez. Él fue quien promovió la exhumación e inició el papeleo para solicitar los permisos, la subvención del Gobierno… Pero no ha tenido suerte. Ninguno de los restos hallados se corresponde con su abuela. “Pensábamos que la habían traído aquí. Sabemos que los falangistas la subieron a un camión junto a su hija Lucía, que llevaba en brazos a Esperanza, un bebé de poco tiempo”, relata. Finalmente, al negarse Lucía a dejar a su bebé, la dejaron bajar. Pero Severina, que tenía entonces 62 años y estaba viuda, no pudo librarse. “Mi abuela tenía un negocio de ultramarinos con una taberna en la parte baja de la casa y yo creo que la mataron porque tenían deudas con ella”.

Sus hijos estaban en el frente, luchando con los republicanos, cuando fusilaron a su madre. Al regresar, fueron enviados a distintos penales: Santoña, Cádiz, Valdenoceda… Esperanza, el bebé que salvó a su madre de continuar el trayecto en aquel camión, relató durante la exhumación que uno de sus primeros recuerdos de pequeña era precisamente el de ver a su madre y a sus tías escribir cartas a los hombres: al frente de guerra primero y a la cárcel después.

Agustín asegura que seguirá buscando a su abuela. Ana promete hacer lo posible por rescatar de la cuneta a la que fue arrojado, los restos de su tío. Lo harán solos, sin apoyo económico, porque la de Loma de Montija fue una de las últimas exhumaciones que se realizaron con subvención del Gobierno. Ya no hay dinero para la recuperación de la memoria.

http://politica.elpais.com/politica/2013/03/30/actualidad/1364663658_810846.html

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Los técnicos ocupan la fosa de Loma de Montija en la misma posición en que hallaron a las víctimas. / ÓSCAR RODRÍGUEZ

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La fosa tras la exhumación. / ÓSCAR RODRÍGUEZ

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‘Al menos podemos llevarle flores’

Escrito por: ARICO MEMORIA ARAGONESA en 31/03/2013

‘Al menos podemos llevarle flores’

La familia de Joan Benach, muerto y enterrado en Vimbodí en 1939, no supo dónde estaba su cuerpo hasta que le informaron en 1960 de que había sido trasladado al Valle de los Caídos en 1959

XAVIER FERNÁNDEZ JOSÉ | 30/03/2013 17:49

Ocho años de guerra en África. Apenas seis años de vida con su esposa. Un breve tiempo en el frente de la Guerra Civil. Muerto cuando la derrota republicana ya era sólo cuestión de tiempo. Enterrado, a apenas 60 kilómetros de su casa, sin que su familia lo supiese. Desenterrado veinte años después por sus enemigos, trasladado a 560 kilómetros sin permiso ni de su viuda ni de sus hijos e inhumado en una cripta cercana a su verdugo. Es la historia de Joan Benach Mercadé, uno de los tarraconenses enterrados en el Valle de los Caídos.

Juan nació en Banyeres del Penedès en 1905. Con 20 años tuvo que hacer el servicio militar y fue trasladado a África, donde permaneció ocho años. Su nieto, Amadeu Benach Miquel, recuerda que su abuela (y esposa de Juan), Matilde Mestres, le contaba que Juan, pese a la dureza de la vida en África, tuvo suerte y sobrevivió a las peligrosas misiones de mensajero que realizaba cruzando las líneas enemigas durante la guerra norteafricana.

Hacia 1933, Juan regresó a Banyeres, donde cuidó de la finca familiar. Se casó con su novia, Matilde, y tuvieron dos hijos: Mercé y Amadeu, padre de Amadeu. A finales de 1938, cuando el ejército republicano ya había sido derrotado en la Batalla del Ebre, Juan fue llamado a filas. De nuevo tuvo que empuñar un fusil. Esta vez no pudo salvarse.

Muerto en 1939

Juan murió el 15 de enero de 1939  y fue enterrado al día siguiente, según consta en el libro de la historiadora Queralt Solé. Otro historiador, Ramon Arnabat, en la obra Víctimes de la Guerra Civil al Penedès, data la fecha de su muerte seis días antes: el 9 de enero. En todo caso la derrota republicana era ya un hecho. Los franquistas entraron en Tarragona ciudad el 15 de enero.

Días más tarde, la viuda de Juan, Matilde, recibió la notificación de que su esposo había fallecido «defendiendo L’Espluga de Francolí». Pero nada más. Ni dónde estaba enterrado ni cómo había muerto ni siquiera que había sido atendido en el hospital de Vimbodí, lugar de su óbito, según Ramon Arnabat. Un amigo de Juan también avisó a Matilde del fallecimiento pero tampoco pudo aportar más datos.

La fatal carta además se demoró. Primero le llegó a una familia de L’Arboç con los mismos  apellidos. Esta familia la reexpedió a Matilde. Ella se quedó viuda con dos hijos de seis años (Mercé) y tres (Amadeu) a su cargo. Además debía cuidar de un cuñado, Jaume, minusválido.

¿Por qué no intentó averiguar Matilde qué había pasado con su esposo? Era muy difícil. La Guerra Civil aún no había acabado y ella era esposa de un soldado republicano, aunque llamado a filas obligatoriamente y que nunca se había metido en política. Sí lo había hecho el hermano de Matilde, Josep Mestres. Era uno de los dirigentes de la CNT en el Baix Penedès y, según cuenta su sobrino nieto, Amadeu, participó en la quema de iglesias. Tuvo que huir a Francia y se cambió el nombre y lugar de procedencia en los documentos para que la familia que le quedaba en Banyeres no sufriese represalias.

Matilde y sus dos hijos, Mercé y Amadeu, sobrevivieron sin demasiadas angustias a la posguerra. Tenían campos de labranza con lo que podían comer y la madre era una excelente cocinera por lo que trabajó para familias ricas de la comarca. Pero no sabían qué había sido de su esposo y padre. Hasta finales de 1960.

Aquel año recibieron un documento (ver foto superior) de la «Jefatura del Estado. Patrimonio Nacional. Patronato de la Fundación de la Santa Cruz del Valle de los Caídos» en que se les informaba de que Juan había sido enterrado el 16 de enero de 1939 en Vimbodí y, dos décadas después, trasladado al Valle de los Caídos el 28 de marzo de 1959.

Informados en 1960

La carta lleva fecha del 10 de noviembre de 1960. Es decir, el Régimen no sólo no pidió permiso a la familia de Juan para trasladarle (podían haberlo hecho como demuestra el documento) sino que además le informó con más de un año de retraso.

Tras recibir la carta, Amadeu (hijo de Juan) y su cuñado, Joan Miracle (esposo de Mercé), acudieron indignados al Ayuntamiento de Vimbodí para preguntar por qué no se les había comunicado antes que Juan estaba enterrado allí. La respuesta del secretario municipal fue: «No tenía obligación». La réplica de Amadeu y Joan: «¿Ni siquiera una obligación moral? ¿Y si hubiese sido su padre?». La contrarréplica del funcionario, sin rastro de humanidad: «Repito, no tenía ninguna obligación».

Era 1960 y nadie de la familia se planteó siquiera reclamar el retorno del cuerpo de Juan. Tampoco viajaron a Madrid. Los descendientes de Juan eran payeses y en aquellos años un viaje tan largo era complicado y caro. Además Matilde no le contó a sus nietos que el abuelo, por el que Amadeu preguntaba en las comidas familiares de los domingos, yacía en el Valle de los Caídos.

Llegada ya la Democracia, Amadeu nieto viajó a Madrid y visitó el Valle de los Caídos por turismo. Sin saber que su abuelo estaba enterrado allí junto a miles de soldados y civiles más de uno y otro bando. Fue su abuela, cuando Amadeu le contó de vuelta a casa que había estado en el mausoleo franquista, quien reveló a  Amadeu la verdad que ignoraba.

Años después, Amadeu viajó de nuevo al Valle: «Iba ‘cagado’. Aquello impone. Pude acceder hasta una pared cercana al altar mayor tras la cual están las criptas con los fallecidos. Pero no me dejaron llegar hasta el mismo lugar donde ponía el documento que estaba enterrado mi padre», explica. Esa segunda visita (la primera a su abuelo) fue ‘exploratoria’. Amadeu quería llevar a su padre, también llamado Amadeu, para que éste visitara la tumba de Juan.

Visitado 65 años después

Tiempo más tarde volvieron juntos. Matilde estaba enferma y se quedó en casa. Nunca visitó la tumba de su esposo. Falleció en 1996. Cuenta Amadeu que él y su padre llegaron hasta la misma pared, donde hay un altar, y a sus pies «colocamos flores y una senyera. Oímos por detrás como unas voces decían ‘esos son unos rojos’».

Los ojos azules de Amadeu padre se tiñieron de lágrimas. Habían pasado 65 años desde que perdiera a su padre. «Lo que más nos duele –dice Amadeu hijo– es que el abuelo esté enterrado junto a su verdugo. No nos planteamos sacarle individualmente porque es muy difícil, pero sí que nos sumaríamos a una acción colectiva. Muchas personas no saben dónde están enterrados sus familiares muertos en la Guerra Civil. Nosotros, pese a todo, somos afortunados. Al menos podemos llevar flores al abuelo», concluye Amadeu.

http://www.diaridetarragona.com/tarragona/075868/al/menos/llevarle/flores

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Era memoria del comunismo y el sindicalismo en la comarca de Calatayud

Escrito por: ARICO MEMORIA ARAGONESA en 31/03/2013

Era memoria del comunismo y el sindicalismo en la comarca de Calatayud

JAVIER ORTEGA 28/03/2013

JUBILADO

FALLECIÓ EL DÍA 20 DE MARZO EN CALATAYUD

Agustín Artal Marzo, memoria del comunismo y del sindicalismo de CCOO en la comarca de Calatayud, falleció la semana pasada en la capital bilbilitana. En 2010, el Partido Comunista de Aragón e Izquierda Unida le rindieron un emotivo homenaje en el Centro Cultural de Calatayud para reconocer su compromiso y su constante militancia, toda la vida, tanto en el PCE como en CCOO

Asistieron familiares, amigos y compañeros de partido y sindicato de la comarca así como los líderes regionales de ambas formaciones, Raúl Ariza, secretario general del PCA, que le entregó un gran ramo de flores de colores republicanos, y Julián Buey, secretario general de CCOO

Agustín Artal era una persona sencilla y siempre militante de base. Según recordó entonces Julián Buey, «fue el homenaje, no a un héroe al uso, no a un relumbrón, ni a un líder de masas. Fue el reconocimiento de sus compañeros y camaradas a alguien con cualidades de mucho valor y a menudo muy poco valoradas. Constancia, coherencia mantenida en el tiempo, espíritu callado de lucha y resistencia contra las injusticias, solidaridad, capacidad de diálogo con todos sin prejuicios, ausencia de revanchismo».

Agustín Artal se quedó huérfano de padre siendo todavía un niño, pues su progenitor fue una de las víctimas del fascismo durante la guerra civil. Él mismo tuvo una destacada participación activa en la búsqueda y levantamiento de las fosas comunes en la comarca, en el Barranco de la Bartolina o el cementerio de Calatayud, con sus testimonios y documentos para el proyecto Amarga Memoria. Fosas comunes en la Comarca de Calatayud.

Con apenas diez años comenzó a trabajar, asumiendo una responsabilidad familiar muy temprana. Durante el homenaje su hermana menor rememoró, además de su talante y compromiso, su afición a la lectura, su esfuerzo para comprarse una radio y poder escuchar sigilosamente Radio España Independiente, La Pirináica, y así mantenerse informado, con la llama de la resistencia viva en su corazón.

Julián Buey destacó la constancia de Agustín Artal en el sindicato. «Siempre ha estado ahí. Han pasado sucesivas direcciones comarcales, por distintas sedes y con diferentes repartos de cargos. Agustín ha sido la parte constante, la que nunca abandona, echando una mano en todo lo que hiciera falta. Siempre ayudando a los compañeros. Y guardando documentación. Su pequeña bodega, almacén de vinos y de papeles, ha sido punto de encuentro con camaradas».

http://www.elperiodicodearagon.com/noticias/sociedad/

era-memoria-del-comunismo-y-sindicalismo-

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Casi 5.000 muertos en Tarragona yacen en el Valle de los Caídos

Escrito por: ARICO MEMORIA ARAGONESA en 31/03/2013

Casi 5.000 muertos en Tarragona yacen en el Valle de los Caídos

La mayoría son soldados de ambos bandos fallecidos en la Batalla del Ebre y que fueron trasladados sin permiso de las familias

XAVIER FERNÁNDEZ JOSÉ | 30/03/2013 17:53

Mañana se cumplirán 54 años de la inauguración, el 1 de abril de 1959, del Valle de los Caídos, un descomunal monumento erigido por el Régimen franquista y que alberga los cuerpos de casi 34.000 militares y civiles fallecidos durante la Guerra Civil. También yace allí el propio Franco, a escasos metros de las personas que fallecieron a consecuencia de su golpe de Estado de 1936.

Aunque las cifras ‘bailan’ según las fuentes que se consulten, las más actuales son las que constan en un mapa de las fosas comunes que elaboró el Ministerio de Justicia a raíz de la Ley de Memoria Histórica aprobada por el Gobierno socialista de José Luis Rodríguez Zapatero.

El mapa aún puede consultarse mediante una búsqueda en Google. Según el mapa, se trasladaron desde distintas fosas comunes de la provincia de Tarragona 4.680 cadáveres. De ellos, 4.107 están identificados con nombres y apellidos pero de otros 573 se desconoce la filiación.

Las nueve mujeres

Entre los 4.107 cuerpos identificados, hay los de nueve mujeres: cuatro en Batea (Secundina Cabrero Fernández, Florentina Canales, Luciana Canela Canela y Maria Alargarta Celaye), tres en Bot (Gregoria Leal López, Rosita Pons Cervelló y Clementina Pedrolo) y dos en Vilalba (Asunción Herculado y M.C. Lena Narciso).

En el mapa que ilustra esta página se puede observar la procedencia de los cuerpos y si estaban identificados o no. A esos 4.680 cuerpos, hay que añadirles los transportados desde enterramientos individuales. Según recoge la historiadora barcelonesa Queralt Solé en su minucioso libro Els morts clandestins. Les fosses comunes de la Guerra Civil a Catalunya (19369-1939), el Gobierno Civil de la época comunicó a Madrid que iba a trasladar otros 180 cuerpos: 112 desde Vallfogona de Riucorb, 47 de Paüls,  17 de Vila-rodona, 2 de La Fatarella y otros 2 de Renau. Solé fue una de las personas entrevistadas en un interesante documental de TV3 sobre el tema: Avi, et treuré d’aquí. Merece la pena verlo en su web.

Franco quiso que en el Valle de los Caídos se enterrasen soldados republicanos como símbolo de «reconciliación», aunque también necesitaba mejorar su imagen internacional.

En un primer momento, la normativa del Régimen estableció que los restos debían ser trasladados con la anuencia de los familiares. Sin embargo, a raíz de la negativa de los familiares de los propios ‘caídos’ del bando franquista, el Régimen se saltó su normativa y desarrolló una serie de traslados masivos sin comunicárselo –y menos pedir permiso– a las familias. De los de Paüls y Santa Bàrbara, sí hay constancia del permiso familiar. Es decir de los 4.860 enterrados (180+4.680) sólo hay permiso en 49, un 1%.

Desde Tarragona se trasladaron cadáveres de fosas comunes en seis ocasiones: 28 de marzo de 1959, 25 de mayo de 1962, 17 de mayo de 1963, 9 de mayo de 1964, 27 de mayo de 1968 y 25 de mayo de 1971. El de 1959 (con 3.218 cadáveres) fue el traslado más cuantioso de toda España antes de la apertura del monumento. La provincia es la segunda del Estado (tras Madrid) con mayor número de fallecidos que yacen en el Valle de los Caídos. Esto se debe a la sangrienta Batalla del Ebre.

El Valle siguió acogiendo cadáveres hasta bien entrada la Democracia. El último traslado, a petición de la familia, se produjo en 1983. Desde Valls.

http://www.diaridetarragona.com/tarragona/075869/

casi/5000/muertos/tarragona/yacen/valle/caidos

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José Celda vuelve a casa

Escrito por: ARICO MEMORIA ARAGONESA en 30/03/2013

José Celda vuelve a casa

Josefa Celda recupera el cuerpo de su padre -represaliado en 1940 por el régimen franquista y enterrado en una fosa común en Paterna (Valencia)- que en breve recibirá sepultura junto a su mujer en su natal Massamagrell. Gracias a la lucha de Josefa, otras dos familias han recuperado a sus víctimas.

JUAN E. TUR 30/03/2013

«Mi tía me lo dijo. Está enterrado encima de todos y junto a su cabeza hay una botella con un papel con su nombre». Esa confidencia, unida al deseo transmitido por su padre de que nunca se avergonzara de él, ni olvidara que nunca cometió delito alguno, siempre mantuvo vivo en Josefa Celda el deseo de recuperar el cuerpo de su padre, José Celda Beneyto, un agricultor de Massamagrell que, en septiembre de 1940, meses después de acabada la Guerra Civil, fue fusilado junto a otros 38 vecinos de su pueblo y, como otros doce, enterrado con mayor cuidado en una fosa común junto al cementerio de Paterna.

Ahora, más de siete décadas después y tras casi un lustro de lucha desde que la Ley de Memoria Histórica abriera las puertas a su recuperación, por fin Josefa Celda cumplirá el deseo de dar descanso a los restos de su padre junto a los de su madre en el cementerio de Massamagrell. El suyo ha sido el último expediente de los tramitados por el Grupo para la Recuperación de la Memoria Histórica de la Comunidad Valenciana desde que se aprobó la ley, pero pese a su satisfactorio final, su recorrido no ha sido para nada sencillo.

Paralizada más de tres años por los trámites burocráticos que marca la legislación de 2007, los obstáculos de la Generalitat valenciana, y –según el portavoz del Grupo, Matías Alonso– por la información «equívoca» proporcionada a los familiares de otras víctimas enterradas en la misma fosa, la exhumación no empezó hasta octubre del pasado año.

«Las familias son las dueñas de la memoria de sus víctimas, pueden querer recuperar sus cuerpos o dejarlos donde están, y para muchas la fosa en el cementerio de Paterna es un lugar sagrado. Lo que sucedió es que a muchas se les comentó que se iban a sacar a los 200 enterrados en la fosa que estaba José, pero eso nunca fue cierto», recuerda Alonso, que señala que en la operación efectuada para recuperar estos restos, el resto de la fosa no se ha tocado.

«Si hubiera que haber movido a los demás, yo nunca lo habría consentido, pero no era necesario porque mi padre estaba arriba», justifica aún hoy Josefa su reclamación. El tiempo y la exhumación, acabarían demostrando que, a pesar del paso de los años, el relato de su tía era cierto.

El enterrador héroe

Finalmente, con cuatro familias más de fusilados unidas a la petición de Josefa, las labores de exhumación comenzaron, aunque la tensión inicial aún se prolongó, pues el primer cuerpo no apareció hasta superados los dos metros y medio de excavación. Sin embargo, el relato de la tía de Josefa era cierto: el primer cuerpo que salió a la luz tenía a su lado una botella, así como los de los otros once enterrados con identificación.

«Los cadáveres estaban colocados con exquisito gusto», señala Matías Alonso, que reivindica la figura de Leoncio Badía, el enterrador de Paterna, «al que, pese a ser de los vencidos, se le perdonó la vida para que siguiera enterrando a los suyos durante años, y que de nuevo se la jugó para enterrar en ataúdes a estas víctimas y con sus respectivas identificaciones», según el relato construido a través de los testimonios cosechados en los últimos años.

Sin embargo, este cuidado no fue del todo bueno para la posterior identificación, pues al ceder la madera de los féretros, el impacto de sucesivos golpes de tierra deterioró algunos de los cuerpos, imposibilitando en algunos casos encontrar trazas de ADN con la tecnología actual. En cambio, sí se produjo una identificación plena en tres, los de Ramón Gandia Belda, Francisco Fenollosa Soriano y José Celda Beneyto.

Del mismo modo, también se ha obtenido una cadena de ADN del cuerpo enterrado junto a la botella que le identifica como Manuel Gimeno Ballester, aunque todavía no se ha presentado ningún familiar vivo para cotejar la información genética; y en otros dos casos, también sin reclamar por ningún familiar.

Un mandato moral

«Hacer esto, recuperar los restos de mi tío y que descansaran junto a los de mi tía, era un mandato moral que ella me hizo», señala Agustí Pina, sobrino de Ramón Gandía, mostrando el papel que contenía la botella enterrada junto al cuerpo de su tío. El caso de José Bosch, nieto de Francisco Fenollosa, es idéntico. Desde los seis años visitó el cementerio de Paterna junto a su abuela, que tenía el deseo de que los restos de su marido reposaran junto a los suyos.

«Esperamos que todos los españoles que estén en esta situación puedan, como nosotros, recuperar a sus familiares», señala Bosch, consciente de que la posibilidad de que sea así, por absurdo que pueda parecer, ha vuelto a dificultarse. «Esto no es una reparación por lo que pasó, sino un acto de justicia poética», señala Agustí Pina, que recuerda que sus familiares «fueron asesinados terminada la guerra, por lo que fue un acto de represalia por motivos ideológicos, pues muchos ni participaron en la contienda, y eso sí debería ser reparado por el Estado».

El próximo 12 de abril, los cuerpos de los tres fusilados identificados y reclamados, serán entregados a sus familiares, al tiempo que se dará un pequeño margen para ver si aparece algún familiar de Manuel Gimeno Ballester o los otros dos cuerpos con trazas de ADN. Si no es así, apunta Matías Alonso, el próximo 14 de julio y tras un acto de homenaje, «se devolverán a la fosa a la que el franquismo los condenó», aunque con su expreso deseo de que se entierren de un modo accesible, por si algún día son reclamadas. Finalmente, el 13 de abril, y tras años de lucha de su hija Josefa, los restos de José Celda reposarán junto a los de su esposa en el cementerio de Massamagrell.

http://www.publico.es/452772/jose-celda-vuelve-a-casa

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Josefa Celda lleva décadas intentando recuperar el cuerpo de su padre, José Celda Beneyto.

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Los restos no se corresponden con los de la niña enterrada

Escrito por: ARICO MEMORIA ARAGONESA en 30/03/2013

Primer bebé exhumado en Alicante

Los restos no se corresponden con los de la niña enterrada

Los huesos no son los de la gemela de María José Picó, quien denunció la sustracción de su hermana al nacer

26.03.2013

Sandra Llinares Un año y dos meses después de que el fiscal de Menores de Alicante exhumara en el cementerio de Alicante los restos de una niña que supuestamente falleció en el Hospital General de Alicante en 1962, el informe de Toxicología confirma que los huesos hallados y remitidos para cotejarlos con el ADN de sus padres son de otro bebé.

Así consta en los resultados sobre las pruebas de ADN remitidos a la Fiscalía de Menores, y a los que ya ha tenido acceso la familia, después de que el Instituto Nacional de Toxicología haya realizado las pruebas a todos los huesos remitidos por el equipo forense que practicó la exhumación. Durante las tareas de desenterramiento estuvo presente la hermana gemela de la niña supuestamente robada -María José Picó- y el padre de la pequeña, que fue quien entregó una caja de madera al enterrador en el camposanto alicantino para que fuera enterrada y cuyo testimonio contribuyó a la localización del cadáver dentro de la fosa común.

En un primer momento, se realizó un informe que descartó que los restos hallados en la que fue la primera exhumación en Alicante practicada en el marco de la investigación por el robo de niños fueran los de la gemela de María José Picó, quien denunció ante la Fiscalía el presunto robo de su hermana al nacer en 1962. Sin embargo, quedó pendiente cotejar los restos de un pequeño hueso que se encontró en el área destapada y que podrían ser de un segundo bebé, lo que prolongó la espera de los resultados ya que también se realizó la prueba de ADN sobre estos restos para mayor seguridad.

En su apartado de conclusiones, el Instituto Nacional de Toxicología dice que los resultados «obtenidos en el estudio de los polimorfismos de ADN permiten descartar la relación paterno filial de Antonio Picó y Francisca Robles con respecto al cadáver del que procede la muestra». Añade el informe que «se descarta, por tanto, que ambos sean padres biológicos de ninguno de los dos neonatos de los que procedían los restos óseos analizados».

El ADN de los padres de María José Picó no coincide con el de los restos hallados en la exhumación y, por tanto, según la gemela de la supuesta niña robada «habrá que seguir avanzando y mi caso ya tiene que pasar a un juez», señaló a este diario la propia María José Picó.

Sin embargo, fuentes cercanas a la investigación precisaron ayer que la línea de investigación pasa ahora por corroborar que todo se hizo bien durante la exhumación. Por su parte, Picó añadió que desde el cementerio se ha puesto en duda ahora que la fila de la fosa común que se abrió fuera la correcta, lo que calificó ayer de «mentira que no se cree nadie». «Se abrió donde decían los archivos, había un técnico del cementerio que llevaba allí más de 30 años y se conocía eso como la palma de su mano. La exhumación se hizo con una arqueóloga que fue la diputada de EU Esther López y mi padre estaba allí para ayudar a localizar la caja que para eso él fue el que se la dio a enterrador y vio cómo la metió en una esquina de la fosa», dijo. Para Maria José Picó no tiene sentido que ahora se ponga en duda si se abrió la zona exacta de la fosa.

Desde la Fiscalía, según ha podido saber este diario, el siguiente paso en este caso será corroborar que se levantó la fila pertinente de la fosa, si bien fuentes consultadas están convencidas de que «a priori parece que todo se hizo correctamente». La fosa en la que debería estar enterrada la hermana gemela de Maria José Picó fue la primera que se levantó en Alicante por orden del fiscal que lleva los casos por el presunto robo de niños al nacer en la provincia. Tras ésta, se ordenaron una docena de exhumaciones más que siguen pendientes de los resultados de ADN, salvo una, en la que sí se realizaron las pruebas de cotejo sobre los restos óseos hallados en un nicho de Alcoy y que concluyeron que el bebé enterrado era el que se buscaba. Tras estos resultados, el fiscal cerró el caso tras aclararse que no hubo robo del niño.

Archivan dos casos tras una investigación policial
Dos de los casos que investigaba la Fiscalía se han archivado después de un exhaustivo trabajo policial para la localización de dos personas cuyos familiares daban por niños robados. Se traba de una mujer con gran parecido físico a otra que buscaba a su gemela y que puso la denuncia tras ver a ésta en un evento en Castalla. La similitud con la persona que buscaba a su hermana -cuya familia siempre tuvo sospechas de que la pequeña no murió- fue tal que la Policía inició su localización. Una vez detectada, se descartó que fuera la gemela de la denunciante, por lo que se archivó el caso. La otra identificación que no cuajó se llevó a cabo en Orihuela.

http://www.diarioinformacion.com/sucesos/2013/03/26/

restos-corresponden-nina-enterrada/1357177.html

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Recuperan la memoria de un maestro catalán asesinado en la Guerra Civil

Escrito por: ARICO MEMORIA ARAGONESA en 30/03/2013

Recuperan la memoria de un maestro catalán asesinado en la Guerra Civil

10-03-2013 / 11:50 h EFE

Una investigación ha permitido recuperar el recuerdo y el trabajo del maestro catalán Antoni Benaiges, que impulsó en una escuela rural de Burgos una innovadora metodología pedagógica y fue asesinado en el inicio de la Guerra Civil.

«Desenterrando el silencio. Antoni Benaiges, el maestro que prometió el mar» (Editorial Blume) es el libro que ha resultado de la investigación emprendida hace dos años por el fotógrafo Sergi Bernal y que firma junto con el periodista Francesc Escribano, el antropólogo Francisco Ferrándiz y la historiadora Queralt Solé.

En una entrevista a EFE, Sergi Bernal ha explicado que, tras recibir una llamada informándolo de la posibilidad de que, entre el centenar de cuerpos recuperados de una fosa común en La Pedraja (Burgos) se encontrara el de un maestro catalán que había trabajado en Bañuelos de Bureba, se implicó en el proyecto de recuperar el trabajo y el recuerdo del pedagogo catalán.

A finales de julio de 1936, justo después del inicio de la Guerra Civil, desapareció el maestro Antoni Benaiges, que había llegado sólo dos años antes a Bañuelos de Bureba dispuesto a aplicar, en su pequeña escuela rural, la técnica pedagógica Freinet, basada en el cooperativismo, el trabajo en equipo y un profundo respeto del maestro hacia sus alumnos.

Célestin Freinet, maestro francés de origen humilde, introdujo además el uso de la imprenta en la escuela, esta iniciativa pedagógica puntera en la época, que aplicó Benaiges con sus pequeños alumnos de Bañuelos de Bureba.

Los niños y su maestro llegaron a editar diez cuadernos sobre diversas temáticas, como los zuecos, estampas del pueblo y el mar, que ninguno de sus alumnos conocía, unos cuadernos en los que los pequeños expresaron sus opiniones y sentimientos.

De hecho, poco antes de ser asesinado y enterrado en una fosa común en los montes de La Pedraja, Benaiges prometió a los niños que les llevaría a ver el mar en su pueblo natal, Mont-roig del Camp (Tarragona), en el verano del 36, una promesa que no pudo cumplir.

Durante años, el trabajo de Benaiges no se recordó en España, pero su obra no cayó en el olvido y uno de sus amigos, el también docente Patricio Redondo, siguió evocándolo durante muchos años en su exilio en México.

En concreto, Redondo ejerció en la escuela de San Andrés Tuxtla (Veracruz, México), donde todos los cuadernos que hicieron sus alumnos con la imprenta llevan el nombre de Freinet, el de José de Tapia -otro maestro del grupo de docentes que impulsó el mismo método en México- y el de Antoni Benaiges.

El libro también reconoce el trabajo de estos jóvenes maestros en la introducción del método pedagógico puntero, que se ensayó por primera vez en una escuela de un pueblo de Lleida y se extendió a otras escuelas rurales que pretendían convertir la imprenta en una nueva herramienta que transformase la relación tradicional entre educadores y alumnos en un escenario más abierto y más libre.

Bernal ha indicado que, además del libro, ha realizado una exposición de 32 fotografías sobre Benaiges y el largo proceso que lleva desde la fosa común al montaje de la muestra, que se puede ver en el Castillo de Montjuïc, de Barcelona, y ahora prepara un documental sobre esta emotiva historia.

El libro ha querido reflejar -dice el fotógrafo catalán- la lucha de los maestros de la II República, que fueron los funcionarios más represaliados durante y tras la Guerra Civil, y cómo la dictadura franquista truncó su labor pedagógica y, en muchos casos, también sus vidas.

http://www.abc.es/agencias/noticia.asp?noticia=1369951

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Siete relojes de bolsillo, una pluma y un ojo de cristal

Escrito por: ARICO MEMORIA ARAGONESA en 30/03/2013

Siete relojes de bolsillo, una pluma y un ojo de cristal 

24.02.13 – 10:54 – J. J. B. | TEBA.

Siete relojes de bolsillo, numerosas monedas, crucifijos, pendientes, anillos, lápices, bolígrafos, una pluma estilográfica, mecheros, gafas y hasta un ojo de cristal. Han sido algunos de los numerosos objetos que los arqueólogos han encontrado entre los restos exhumados de la fosa común de Teba. Muchos de ellos pueden observarse en la exposición inaugurada ayer en la Casa de la Cultura, y que permanecerá abierta hasta el 9 de marzo.

Para el responsable de los trabajos, Andrés Fernández, este abundante número de pertenencias demuestra la premura con la que eran fusiladas las víctimas, que ni siquiera eran registradas por sus ejecutores. «La cantidad de bolígrafos y lápices es también signo de que había muchas personas cultas en Teba pese al analfabetismo que imperaba en la época», valoró Fernández, quien incidió en el papel clave que pueden jugar estos objetos personales para la identificación de los restos.

La muestra incluye también algunos de los proyectiles de los fusiles, así como ocho paneles de dos metros de alto y uno de ancho en los que se ilustran todas las fases de los trabajos realizados.

http://www.diariosur.es/v/20130224/interior/siete-

relojes-bolsillo-pluma-20130226.html

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Bera homenajea a los fusilados y desaparecidos en la Guerra Civil

Escrito por: ARICO MEMORIA ARAGONESA en 30/03/2013

Bera homenajea a los fusilados y desaparecidos en la Guerra Civil

EL PROGRAMA COMIENZA HOY CON UNA CONFERENCIA

El acto principal será el homenaje que se celebrará el domingo al mediodía en la plaza del Ayuntamiento

AITOR AROTZENA – Jueves, 28 de Febrero de 2013

BERA. El Ayuntamiento de Bera ha organizado una serie de actos para los próximos días, con el objeto de rendir homenaje a los fusilados y desaparecidos durante la Guerra Civil. Además del acto central, que se celebrará el domingo al mediodía, se ha organizado una conferencia y un documental.

Bera fue el municipio con más fusilados en Navarra. Muchos de ellos prisioneros guipuzcoanos traídos para ser fusilados en la cantera de Bera y enterrarlos en una fosa común en el cementerio. Aunque no existen datos oficiales, algunas fuentes cifran en más de 200 los asesinados en Bera. Con el objeto de recordar lo acontecido, y por iniciativa del Ayuntamiento, la Sociedad de Ciencias Aranzadi abrió la fosa común del cementerio los pasados meses de noviembre y diciembre. A consecuencia de las grandes modificaciones sufridas por las obras acometidas en el cementerio en la década de los 80, solo pudieron recuperarse 7 cuerpos, pero quedó en evidencia que se trataba de una fosa común de la Guerra Civil. Con anterioridad, el Ayuntamiento había quitado el título de hijo predilecto a Franco y se comprometió a homenajear a las víctimas.

Los actos comenzará hoy con la conferencia que ofrecerá Jimi Jiménez, de Aranzadi Zientzia Elkartea, bajo el título Exhumando fosas, recuperando dignidades a las 19.30 horas en Beralandeta.

El sábado, por su parte, se ofrecerá el documental Los caminos de la memoria, en la casa de cultura, a las 19.30 horas.

El acto principal será el homenaje que se celebrará el domingo. A las 11.00 horas se realizará una ofrenda floral en el cementerio y se descubrirá una piedra que se ha colocado en recuerdo de las víctimas. A continuación, a las 12.00 horas, se celebrará un acto en la plaza de Bera, con la participación de músicos, dantzaris y bertsolaris, para rendir homenaje a los fusilados en Bera y a los desaparecidos y fusilados beratarras. En el acto participarán familiares y representantes municipales de los ayuntamientos de Bortziriak y Gipuzkoa. La jornada concluirá con una comida de hermandad en el restaurante Zalain. El precio es de 18 euros y hay que inscribirse llamando al 948 631 106. El Ayuntamiento quiere saldar una deuda histórica con este acto y quiere que sirva para resarcir del dolor y sufrimiento vivido durante décadas, y para hacer justicia.

http://www.noticiasdenavarra.com/2013/02/28/vecinos/bortziriak/

bera-homenajea-a-los-fusilados-y-desaparecidos-en-la-guerra-civil

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En diciembre también se hizo un pequeño homenaje a los fusilados enterrados en el cementerio. (Aitor Arotzena)

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Hallan hasta 10 cuerpos de fusilados en la Guerra Civil en Urbasa

Escrito por: ARICO MEMORIA ARAGONESA en 30/03/2013

Hallan hasta 10 cuerpos de fusilados en la Guerra Civil en Urbasa

RADIO EUSKADI / REDACCIÓN

29/03/2013

La Sociedad de Ciencias Aranzadi comenzó las excavaciones en busca de tres cuerpos y, hasta el momento, han recuperado los restos de 10 personas, cifra que podría aumentar.

Ya son 10 los cuerpos de fusilados de la Guerra Civil hallados hasta el momento en la fosa común situada en la sierra de Urbasa (Navarra) durante la excavación que está llevando a cabo la Sociedad de Ciencias Aranzadi.

Los trabajos se iniciaron a petición del nieto de Balbino García de Albizu de desenterrar los restos mortales de su abuelo tras su asesinato en 1936. Pronto se localizaron más restos humanos que, tras identificarlos, pertenecían a un total de diez personas.

En tres de ellos se ha certificado además que habían recibido disparos de bala en cráneo. Los expertos manejan la hipótesis de que fueran fusiladas en 1936 y posteriormente arrojadas a la sima, que tiene unos 25 metros de profundidad.

Según Lourdes Herrasti, responsable de la Dirección Arqueológica de la Sociedad Aranzadi, «lo que se ha hecho es componer sobre un cono de rubio, sobre un cono de piedra, porque alguno de esos huesos se han perdido de infiltrarse entre los intersicios de la piedras. Tenemos que limpiar y extraer lo máximo posible».

Miembros de la sociedad Arazandi estaban buscando los cuerpos de tres navarros que fueron asesinados durante la Guerra Civil.

A las 14.00 horas de este viernes han terminado los trabajos en la sima, en los que también han intervenido dos espeleólogos, y que han sido seguidos de cerca por los nietos de dos de las personas, cuyos restos se sospechaba que estaban en la fosa.

Símbolo de la tragedia

A diez metros de profundidad el trabajo está siendo minucioso. Se están catalogando objetos e incluso la ropa que conserva alguno de los restos humanos ya que puede ofrecer alguna pista de su identidad. Por ello, los huesos extraídos están siendo trasladados al laboratorio y, en colaboración con los familiares, se procecerá a su identificación.

Entre los objetos hallados, se ha localizado un lapicero que, pese a su cotidianidad, se ha convertido en una alegoría de la lucha de estas familias.

«Con este lápiz, su dueño seguramente expresó ideas y sentimientos, y esto se frustró precisamente con la sublevación militar», ha aventurado Paco Etxebarria, presidente de la Sociedad Científica Aranzadi, «este lápiz simboliza un poco la tragedia de todos, y es nuestra responsabilidad en el siglo XXI la de tener que seguir escribiendo esta historia». «Eso es lo más importante», ha destacado Etxebarria.

En el lugar se ha encontrado además una granada, algo que no es habitual en Navarra, ya que «no había frente de guerra», según ha explicado a Efe Joseba Eceolaza, uno de los miembros de la asociación, quien ha comentado que han dado aviso a la Guardia Civil que ha enviado equipos especiales para hacerse cargo del artefacto.

Colaboración de las familias

En este sentido, Olga Alcega presidenta de la Asociación de Familiares de Fusilados de Navarra ha asegurado que «es mucha la ilusión, pero es muy doloroso;  cuando ves esos esqueletos, esos orificios de bala, y te pones en la situación es muy doloroso pero, a la vez, es una ilusión que llevas años queriendo encontrar». «El recuperarlos es mucho», ha destacado Alcega.

Los trabajos de excavación y exhumación continúan por lo que se espera que pueda aumentar el número de cuerpos recuperados e identificados.

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http://www.eitb.com/es/noticias/sociedad/detalle/1299738/

fusilados-guerra-civil–hallan-9-cuerpos-sierra-urbasa/

 

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