A.R.I.C.O MEMORIA ARAGONESA

Asociación por la Recuperación e Investigación Contra el Olvido

No hallan ningún cadáver en la primera exhumación por robo de bebés en Gipuzkoa

Escrito por: ARICO MEMORIA ARAGONESA en 11/01/2012

ADOPCIONES IRREGULARES

No hallan ningún cadáver en la primera exhumación por robo de bebés en Gipuzkoa

Una madre que dio a luz en 1977 en Donostia quiere saber la verdad de lo que ocurrió con su pequeña. La familia, que se muestra «prudente» tras la apertura de la fosa, «no parará» hasta conocer qué fue de Rebeca 

11.01.12 – 04:14 – JUANMA VELASCO jmvelasco@diariovasco.com | SAN SEBASTRIÁN.

Acompañada de su marido y de sus nueve hijos, Mercedes Ocáriz madrugó ayer para enfrentarse a sus 72 años a uno de los tragos más difíciles que le había reservado la vida. «Es muy duro enfrentarse a la apertura de la tumba de tu propia hija. No es agradable», señalaba esta donostiarra momentos después de abandonar el cementerio de Polloe.

El camposanto de San Sebastián fue escenario ayer de la primera exhumación en Gipuzkoa ordenada por un juez, tras una denuncia de un presunto caso de bebés robados que investiga un juez. Mercedes Ocáriz, madre de nueve hijos, sospecha que le arrebataron a su hija Rebeca pocos días después de nacer, en julio de 1977, para supuestamente ser dada en adopción. Una sospecha que, tras lo ocurrido ayer, cobra mayor peso. No en vano, en la exhumación no se encontró ningún cadáver de bebé, según confirmaron fuentes cercanas a la familia consultadas por este periódico.

Tras conocer este extremo, la familia quiso transmitir un mensaje de prudencia hasta conocer «una confirmación oficial» que todavía no han recibido. No obstante, horas antes atendieron a este periódico para dejar claro que, en el caso de que el bebé hubiera sido dado en adopción, seguirán con su búsqueda: «No vamos a parar hasta encontrarla».

La apertura del panteón familiar tuvo lugar pasadas las nueve de la mañana de ayer, con la supervisión del juez que ha abierto diligencias tras la denuncia presentada ante la Fiscalía de Gipuzkoa. Mercedes Ocáriz, acompañada de su marido y de ocho hijos -el noveno siguió el proceso por teléfono-, llegó a las 8.30 horas, la hora fijada por el juez, y tuvieron que esperar en una mañana heladora hasta que, pasadas las nueve, apareció la comitiva judicial. «Pasamos mucho frío». Antes, una patrulla de la Ertzaintza hizo acto de presencia.

Una vez ante el panteón, en la zona de Arritokieta del camposanto de Polloe, la exhumación fue rápida. A Mercedes le preguntaron «qué posición recordaba que se puso el féretro de la niña», ya que la madre estuvo en su día presente en el entierro de lo que supuestamente era la caja con los restos de su pequeña.

«Un vuelco al corazón»

Los operarios del cementerio extrajeron los restos que, en un principio, iban a servir para extraer ADN del cuerpo de la pequeña y cotejarlo después con el de la madre. De esta forma, se podría determinar si hubo irregularidades en este caso o si, por el contrario, las sospechas eran infundadas. «Recogieron unos restos pero no nos han dejado acercarnos mucho, ni nos han contado nada después. Han sido poco sensibles con una familia que lleva mucho tiempo esperando», explica Cecilia Losa, una de las hijas de Mercedes. El resultado de la exhumación no pudo ser peor para Mercedes. Según fuentes cercanas a la familia consultadas por este periódico, en el panteón familiar ayer no se halló ningún resto del bebé que, en 1977, fue supuestamente enterrado allí, solo una suerte de sudario y unas anillas.

Por la tarde, tras conocer este extremo, Cecilia Losa, una de las hijas de Mercedes, quiso enviar «unmensaje de prudencia y esperar a recibir una confirmación oficial».

No obstante, momentos después de la exhumación, tanto Cecilia como su madre atendieron a este periódico. «Si se diera el caso de que no es Rebeca, no vamos a parar hasta encontrarla», aseguró Cecilia. Mercedes, la madre, rezaba para que su pequeña estuviera enterrada en Polloe. «Egoístamente quiero que mi hija esté ahí. Hasta ahora le he tenido presente, pero estos meses han sido más agitados, si ahora me dicen que ahí no está mi hija, me da un vuelco el corazón. Entre todos haremos lo posible para encontrarla».

Hace 37 años

Los hechos que denuncia Mercedes se remontan a 1977. Madre de ocho hijos, a sus 37 años acudió a la clínica Martín Santos de San Sebastián para dar a luz al que iba a ser su octavo hijo. La niña nació el 3 de julio de 1977. La pequeña se llamó Rebeca. «El médico me dijo que era una niña preciosa, que pesaba 2,300 kilos y que tenía unos buenos pulmones».

Lo que parecía un parto feliz se tornó en una historia llena de nubarrones y de datos que no concuerdan. «No me enseñaron a mi hija en ningún momento. Oía llorar a un bebé constantemente, pero nadie le atendía», recuerda.

La pequeña no estuvo mucho tiempo en Martín Santos. «Dijeron que la niña se había puesto mala y que la tenían que llevar a la residencia a la incubadora, a pesar de que nos dijeron que en la clínica había incubadoras». Según cuenta, fue la cuñada de Mercedes quien, acompañada de una enfermera, llevó a la pequeña a la Residencia Arantzazu, donde ingresó. «Hay un espacio horario que no concuerda, porque salió a la una y media de Martín Santos y en la residencia consta que ingresa a las seis y media», añade Cecilia.

En la Residencia, el padre acudió a diario a ver al bebé, que supuestamente falleció a los siete días. «El informe médico, en cambio, dice que murió a los cuatro días de nacer». Cuando les avisaron de la muerte, la pareja subió a la Residencia. «Nos dijeron que era mejor que no la viéramos, que ellos se ocupaban de todo los trámites para enterrarlo. Yo quería ver a mi hija y quería ocuparme de todo, porque tenía mi seguro y el panteón familiar». Finalmente, pudieron ver un féretro infantil. «Vi una cabecita toda tapada y embalsamada». La pequeña fue enterrada en el panteón familiar y los padres presenciaron el entierro en Polloe.

Pasó el tiempo. «Siempre pensé que algo no cuadraba en todo lo que pasó, pero tenía otros siete hijos y luego tuve otros dos más», cuenta Mercedes. En los últimos años, a raíz de los casos de bebés robados que comenzaron a conocerse, algunas de sus hermanas empezaron a sospechar. Ayudados por SOS Bebés Robados Euskadi, empezaron a investigar y a conocer más detalles que confirmaron sus sospechas. En mayo decidieron interponer una denuncia ante la Fiscalía de Gipuzkoa. Un juez decidió que se exhumara el panteón familiar en el que ayer no estaba Rebeca.

http://www.diariovasco.com/v/20120111/al-dia-local/hallan-

ningun-cadaver-primera-20120111.html

La lápida del panteón familiar de Polloe. MICHELENA

Una respuesta to “No hallan ningún cadáver en la primera exhumación por robo de bebés en Gipuzkoa”

  1. Avatar de las artes

    las artes said

    Su madre murió en 1969. A partir de entonces, tanto Mercedes como Teresa, vivieron con su hermana Carmen.

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