A.R.I.C.O MEMORIA ARAGONESA

Asociación por la Recuperación e Investigación Contra el Olvido

Los cuerpos de un coruñés y dos pontevedreses están enterrados en el cementerio zaragozano de Aladrén

Escrito por: ARICO MEMORIA ARAGONESA en 22/06/2009

Los arqueólogos abrirán la segunda fosa con represaliados gallegos fuera de la comunidad

Los cuerpos de un coruñés y dos pontevedreses están enterrados en el cementerio zaragozano de Aladrén . Los tres fueron fusilados en diciembre de 1937 cuando intentaban pasarse al bando republicano

«Busco a mi padre». «Sé dónde está enterrado mi abuelo». Al grupo promotor de las primeras exhumaciones en España no dejan de llegarle peticiones para recuperar los restos de los miles de ‘paseados’ durante la Guerra Civil. En España ya se han recuperado más de 1.000 cuerpos de las 120 fosas abiertas. Desde la primera exhumación en Galicia, en 2003, arqueólogos de la ARMH ya han hecho diez más y han localizado 43 cadáveres. Para este verano está prevista la apertura de una fosa con víctimas gallegas fuera de la comunidad: un coruñés y dos pontevedreses fusilados por falangistas hace más de 70 años en el cementerio zaragozano de Aladrén

R. PRIETO | A CORUÑA A más de 700 kilómetros de su tierra. Los cadáveres de tres gallegos yacen en Aladrén (Zaragoza) desde que hace más de 70 años fueron paseados por los falangistas. Cándido Silva Toucedo, de Aguiño (Ribeira), Juan Moreno Alegrete, de Vigo, y Benito Alonso Roibero, de A Cañiza (Pontevedra), fueron ejecutados en diciembre de 1937 cuando trataban de pasarse al bando republicano. La búsqueda ha terminado para las tres familias gallegas.

En cuestión de semanas, un equipo de arqueólogos de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH), grupo originario del Bierzo y promotor de las primeras exhumaciones del franquismo en España, se trasladará a Zaragoza para recuperar sus restos. Será la segunda fosa con represaliados gallegos que abrirá la ARMH fuera de la comunidad. La primera fue en el año 2004, en Arnado (León). Entonces fueron recuperados los restos de Ramiro Franco, concejal republicano de Rubiana (Ourense) y Carlos López Figueroa, conocido en la zona como El coruñés.

Las familias quieren cerrar este capítulo de la historia. De la suya. Para los hijos y nietos de los represaliados durante la Guerra Civil, pasar página no significa «caer en el olvido», sino «mantener viva la memoria». Esa con la que cargaron durante décadas y de la que ahora, «por fin» pueden despojarse. ¿Cómo? Dejando que sus muertos «descansen en paz». En su tierra.

Para la familia del coruñés Cándido Silva Toucedo, no es la primera vez que intentan recuperar sus restos. Su hijo ya lo intentó a mediados de los ochenta. A su regreso de EEUU, José Silva empezó a recabar papeles para tramitar una pensión para su madre. Aunque ya desde niño sabía dónde estaba enterrado su padre, no fue hasta que «removiendo» el pasado para lograr una ayuda del Estado para su madre se planteó exhumar la fosa en la que permanecía enterrado su padre desde el 11 de diciembre de 1937. «Aunque en esa época nadie hablaba de recuperar los restos, yo me lo propuse. Entonces, los cuerpos se recuperaban de forma clandestina. No es como ahora que ya se han hecho muchas exhumaciones», relata José desde la localidad ribeirense de Aguiño.

Sin embargo, sus esperanzas se vieron frustradas al contactar con el párroco de Aladrén. En esa fosa, según le comentó, están enterrados cerca de una veintena de fusilados. Un exhumación compleja para entonces, tanto por los permisos necesarios para la apertura de la fosa como por los costes de las pruebas de ADN para la identificación de los restos.

Veinte años después de ese primer intento, José Silva, de 75 años, espera cumplir su propósito. Y la que fue la última voluntad de su madre: «Ella ansiaba recuperar sus restos».

En la fosa donde fue enterrado Cándido Silva, también yacen los huesos vencidos de otros cuatro represaliados. Pero hasta el momento, la investigación de familiares e historiados sólo ha puesto nombre y apellidos a dos de ellos. Juan Moreno Alegrete y Benito Alonso Tobeiro. Pese a los intentos de la nieta de Juan Moreno por contactar con familiares de Benito Alonso para informarles de la exhumación en Aladrén, no ha conseguido averiguar el paradero de posibles hermanos o sobrinos.

De niña, a Puri Fernández Moreno sólo le contaban que su abuelo había muerto en la guerra. Muchas preguntas y el silencio como respuesta. Sólo con el paso del tiempo se enteró de que había sido fusilado por las fuerzas nacionales cuando intentó pasarse al bando republicano.

Hace años que quería recuperar los restos de su abuelo, pero no sabía cómo hacerlo. «Siempre supimos dónde estaba enterrado. Pero no sabía por dónde tirar», recuerda.

El camino hacia Aladrén empezó a recorrerlo hace un par de años, cuando un equipo de arqueólogos exhumó una fosa en Ponteareas. Fueron ellos quienes la pusieron en contacto con el vicepresidente de la ARMH, Santiago Macías, que a su vez la remitió a un historiador en Zaragoza. A partir de ahí, Puri retrocedió a diciembre de 1937 para reconstruir las últimas horas de su abuelo. «Algunos niños de Aladrén que entonces tenían 12 años recuerdan a mi abuelo. Saben que lo tenían preso en el pueblo. Saben dónde los fusilaron, a él y al resto», comenta.

Puri ha logrado que la historia de su abuelo deje de ser tabú para la familia. Ahora ya no tiene que escuchar lo que tantas veces decía su abuela: «Os nenos son fillos de Dios e testemuña do demo». Ya no tiene que enfrentarse al silencio como única respuesta.

http://www.laopinioncoruna.es/secciones/noticia.jsp?pRef=2009062200_4_297712__

Galicia-arqueologos-abriran-segunda-fosa-represaliados-gallegos-fuera-comunidad

El pontevedrés Juan Moreno Alegrete (en pie en el centro de la fotografía).  la opiniónEl pontevedrés Juan Moreno Alegrete (en pie en el centro de la fotografía). / la opinión

Una respuesta to “Los cuerpos de un coruñés y dos pontevedreses están enterrados en el cementerio zaragozano de Aladrén”

  1. Avatar de Enrique

    Enrique said

    Hola. Comentaros que el intento de exhumación de los restos se efectuó sin informar ni pedir los permisos correspodientes a la Diputación General de Aragón. No se hallaron restos en el exterior del cementerio porque en años posteriores el cementerio fue ampliado y los restos se encuentran ahora en su interior. Al parecer, debajo de unos nichos construidos posteriormente. Según informaciones de vecinos del pueblo que vivieron los hechos, los fusilados fueron dos gallegos y un zaragozano.
    Un saludo
    ACME

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