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Forenses, odontólogos o arqueólogos: quién es quién en la exhumación de Cuelgamuros de víctimas del franquismo

Escrito por: ARICO MEMORIA ARAGONESA en 14/06/2023

A lo largo de varias semanas, 15 profesionales de cinco profesiones diferentes trabajarán en extraer los huesos, limpiarlos, colocarlos y fotografiarlos para, después, hacer perfiles. No se podrá realizar ningún levantamiento sin la presencia de los forenses.

Vista de la fachada principal de la basílica del Valle de Cuelgamuros. — Fernando Villar / EFE

Este lunes ha comenzado la exhumación de 128 víctimas de la Guerra Civil en el valle de Cuelgamuros. El equipo que llevará a cabo las tareas pertinentes está integrado por 15 profesionales de cinco profesiones diferentes: forenses, arqueólogos, odontólogos, genetistas y agentes de Policía Científica.

¿Cuál es la función de cada uno de esos expertos? Los seis forenses que integran el equipo tienen la labor de extraer los huesos, limpiarlos, colocarlos y fotografiarlos. Además, deben documentar todas las tareas realizadas, así como hacer perfiles, averiguar la edad y el sexo de los cadáveres por los restos. No se podrá realizar ningún levantamiento sin su presencia.

La Policía Científica aporta cuatro agentes que ayudarán en la identificación de las cajas para obtener restos óseos. También están encargados de certificar los trabajos y establecer la metodología de la extracción de los restos.

Por su parte, los genetistas han tenido trabajo antes, durante y después de la exhumación, siendo los encargados de recoger las muestras para cotejar, elegir el hueso en el que creen que habrá restos de ADN y hacer el perfil en el laboratorio

Los odontólogos son claves en el proceso por si se encuentran piezas dentales, las cuales establecerán la edad y el sexo de la víctima, colocándose con los perfiles de los huesos extraídos.

En cuanto a los arqueólogos, independientemente de dónde se realice la exhumación, haya o no que excavar, la presencia del arqueólogo está recogida en el protocolo de actuación de exhumaciones de la Guerra Civil, teniendo que estar sí o sí en el equipo.

En los trabajos previos han estado también los historiadores, encargándose de entrevistar a las familias e investigar de forma individualizada cada caso. Hay huesos mezclados en las cajas, pero la información histórica de cada perfil ayuda a localizarlo ahora. Con ellos ha habido también documentalistas y psicólogos.

En la fase posterior a la exhumación, intervendrá personal de laboratorio que se encargará de cotejar muestras, biólogos, patólogos… y también técnicos de obra, porque se van a condicionar los columbarios, para mejorar las instalaciones y las condiciones de conservación de los restos allí enterrados.


FUENTE: https://www.lasexta.com/programas/lasexta-clave/forenses-odontologos-arqueologos-quien-quien-exhumacion-cuelgamuros-victimas-franquismo_2023061264876ff9ee20ff00015a4821.html

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Paso a paso: así serán las exhumaciones del Valle de Cuelgamuros

Escrito por: ARICO MEMORIA ARAGONESA en 14/06/2023

El proceso, que se repetirá en las diferentes criptas y en cada uno de los niveles que las componen, consiste en mover cajas y hacer pasillos para llegar a aquellas en las que se cree que están los restos reclamados, de los que se extraerá una muestra para comparar con el ADN de sus decendientes

Traslado de víctimas de la guerra civil española al Valle de los Caídos desde diferentes provincias españolas. EFE

Dos jornadas de trabajo enteras llevan los técnicos dentro del Valle de Cuelgamuros desde que el lunes entraran por primera vez para intentar exhumar los restos de 128 víctimas reclamadas por sus familias. Tras décadas de silencio y obstáculos, aguardan ahora el momento en el que se produzca la identificación de los cuerpos y su salida del mayor símbolo de exaltación franquista. No es una tarea sencilla, hay quienes afirman que es un proceso que no tiene precedentes en ninguna otra parte del mundo, tanto por el tiempo que ha transcurrido desde que los restos fueron allí depositados como por el tipo de fosa común que es, la mayor de España.

Los huesos de 33.846 víctimas de la Guerra Civil están enterrados en ocho criptas de diferentes pisos distribuidas a lo largo de la basílica, dos a ambos lados del altar y otras seis a los lados de la nave. Algo más de la mitad de los cuerpos fueron enterrados con nombre y apellidos en el mausoleo franquista, el resto están sin identificar. La mayoría fueron víctimas de la represión franquista aunque también hay combatientes del ejército sublevado. Los republicanos llegaron allí procedentes de fosas comunes que el régimen había abierto sin autorización ni consentimiento de sus seres queridos. Transportaron los restos hasta la basílica y los metieron en cajas de madera con anotaciones sobre su origen, algunas individuales y otras colectivas, que fueron apilando hasta llenar las diferentes criptas.

Primero: capilla del Santo Sepulcro
El trabajo consiste ahora en tratar de encontrar aquellas en las que están los 128 reclamados, extraer algún resto óseo, identificarles y cotejar su ADN con el de sus familiares. La Secretaría de Estado de Memoria Democrática ha detallado el operativo tras estudiar exhaustivamente la posible ubicación de las cajas y establecer las medidas de seguridad necesarias. En las mismas dependencias se ha instalado un laboratorio forense con las herramientas y máquinas pertinentes para que el conjunto de especialistas y profesionales encargado del procedimiento lleve a cabo los trabajos. Un consejo asesor presidido por el secretario de Estado, Fernando Martínez, asistirá también al proceso.

Cada día desde las 9 de la mañana, el equipo multidisciplinar formado por seis forenses, arqueólogos, antropólogos, miembros de la policía científica y trabajadores de la empresa pública Tragsa hacen todo lo necesario para intentar encontrar las cajas reclamadas. La jornada termina sobre las 18.30 de la tarde. El dispositivo ha comenzado en la cripta adyacente a la capilla del Santo Sepulcro, que cuenta con cinco niveles de columbarios. Se ha decidido empezar por ahí porque se cree que ahí, en concreto en su nivel 2, fueron inhumados Antonio y Manuel Lapeña, un caso que cuenta con un auto judicial pendiente de ser ejecutado desde 2016.

Además, el mayor número de solicitudes de familiares (77) se refiere al Santo Sepulcro, donde se tienen registrados 18.301 personas enterradas. En esta primera fase, los operarios han comenzado en el nivel 0 de la cripta e irán ascendiendo hasta el nivel 4 en orden por motivos de seguridad, ya que apuntalarán una vez terminen con cada una de las salas, tal y como han aconsejado los arquitectos y desde riesgos laborales.

Las cajas con los restos, tanto individuales como colectivas, fueron apilándose en los distintos niveles de las criptas EFE

39 personas en la capilla del Santísimo
Posteriormente pasarán a la capilla del Santísimo, donde se creen que están los restos de otras 39 personas reclamadas. Según los registros del Valle de Cuelgamuros, aquí hay inhumadas 10.545 víctimas. El procedimiento será el mismo aunque esta cripta solo tiene columbarios en los dos últimos niveles. Por último, abordarán las capillas a los lados de la nave, en las que hay 5.000 enterrados.

En cada uno de los niveles, los trabajadores, que están equipados con equipos de protección individual, harán un pasillo para poder avanzar entre las cajas, que es a lo que fundamentalmente se han dedicado en estas primeras jornadas de trabajo, y llegar a las del fondo y los lados. Las que van retirando que no hayan sido objeto de reclamación se depositarán en una sala adyacente acondicionada y una vez se cierre el pasillo se volverán a ubicar donde estaban. En las criptas se han instalado filtros que renuevan el aire permanentemente para evitar el riesgo de aspirar la gran cantidad de polvo acumulado por el paso del tiempo.

Luces forenses, muestras de ADN
En el momento en que los operarios lleguen a una de las cajas que buscan la extraerán y limpiarán. Si la inscripción está borrada o es difícilmente visible, entrarán en juego los cuatro miembros de la policía científica, que ayudarán mediante luces forenses a identificar los datos. Los forenses la inspeccionarán en el laboratorio y elegirán el fragmento de hueso más adecuado para llevar a cabo los análisis. También se procederá a hacer una evaluación antropológica con la que obtener datos como el sexo, la edad o los signos de violencia. Inmediatamente después se hará la toma de muestras, que se llevarán al Instituto Nacional de Toxicología y Ciencias Forenses de Madrid asegurando al cadena de custodia. Allí se compararán con las muestras tomadas a los 128 familiares en 2019.

Hay algunos que llevan esperando este momento más de dos décadas. Son los más mayores, los hijos e hijas de los represaliados que están en Cuelgamuros, que empezaron a pedir cuentas al Estado a finales de la década de los 90 sin éxito. No había Ley de Memoria y apenas se sabía nada de los osarios. La entrada en el Valle llega tarde para algunos de ellos como Manuel Lapeña, hijo y sobrino de los Lapeña, el hermano de Fausto Canales, cuyo padre está en el nivel 0 del Santo Sepulcro, o Silvino Gil, hijo de un combatiente del bando sublevado que también reclama sus restos. Todos han fallecido en el último año y medio esperando.

Y es que los obstáculos no han dejado de sucederse. En septiembre de 2021 el Ministerio de la Presidencia inició los trabajos previos que consistían en la instalación de la infraestructura y la organización de los trabajadores. Sin embargo, dos meses más tarde un juzgado paralizó las obras tras una cascada de recursos interpuesta por asociaciones franquistas emulando la estrategia seguida para intentar frenar la exhumación de Francisco Franco. Un conflicto judicial que se ha alargado hasta este pasado mes de marzo, cuando el Tribunal Supremo decidió confirmar la anulación de las medidas cautelares que mantenían paralizados los trabajos.

La operación completa se prevé larga y no exenta de dificultades. Desde el punto de vista técnico es un desafío debido al desigual estado de conservación de los columbarios. Un grupo de técnicos de Patrimonio Nacional describió en 2010 la mala situación en la que se encontraban algunos de los columbarios debido a la humedad y al descuido, con cajas deshechas y una amalgama de huesos sin identificar. Las primeras aproximaciones en las criptas han revelado ahora que el estado de las cajas es mejor del que se esperaba, pero aún así las familias saben que no está garantizado que puedan recuperar los restos para darle digna sepultura. “Estamos esperanzados, pero somos realistas”, decía Fausto Canales esta semana.


FUENTE: https://www.eldiario.es/sociedad/paso-paso-seran-exhumaciones-valle-cuelgamuros_1_10289906.html

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