A.R.I.C.O MEMORIA ARAGONESA

Asociación por la Recuperación e Investigación Contra el Olvido

Escrito por: ARICO MEMORIA ARAGONESA en 10/02/2011

El Ayuntamiento pide al Foro por la Memoria que retire el cuadro que la incluye

Polémica por la enseña republicana en el cementerio de Candeleda

El mausoleo que el Foro por la Memoria del Valle del Tiétar y la Vera ha levantado en Candeleda en memoria de las víctimas de la Guerra Civil ha despertado la polémica entre la asociación y el Consistorio por la presencia de un cuadro que incluye la bandera republicana.

El alcalde de Candeleda, Miguel Hernández Alcojor (PSOE) ha pedido al foro que retire la obra ‘Alegoría de la II República’, que incluye la bandera republicana, al considerar que incumple la Ley de Memoria Histórica, pues hace “cierta apología política”.

Para Hernández Alcojor, este mausoleo tiene como objetivo «dignificar a las víctimas, siempre que no sea motivo de fricción», mientras que los responsables del Foro han planteado un recurso de reposición contra la decisión adoptada por la Junta de Gobierno local el pasado 14 de diciembre, por el que se aprobaba la medida.

En este sentido, el alcalde de Candeleda, en declaraciones a Efe recogidas por el periódico todocastillayleon.es, ha afirmado que, con independencia de la ideología de cada persona, un monumento de estas características, que se ha construido en un terreno en el cementerio cedido por el Consistorio, “no debe incluir símbolos como la bandera republicana para honrar a las víctimas del franquismo”, ya que es “algo que produce división” y crea “polémica”, ya que en el camposanto hay personas “de todas las ideologías”.

Para el secretario del Foro, Eduardo de la Torre, resulta «incomprensible» esta postura, ya que el proyecto ha sido «valorado» por el Ministerio de Presidencia, que concedió una subvención de más de 25.000 euros para su realización, a la vez que ha rechazado que el monumento vaya contra el espíritu de la Ley de la Memoria Histórica.

http://www.aviladigital.com/subseccion/subseccion2/polemica-por-

la-ensena-republicana-en-el-cementerio-de-candeleda-111456.aspx

Mausoleo dedicado a los represaliados en el cementerio de Candeleda.

 

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Solicitud al ayuntamiento de Calatayud.

Escrito por: ARICO MEMORIA ARAGONESA en 08/02/2011

Solicitud al ayuntamiento de Calatayud.

Documento entregado en el registro de Calatayud el día 7 de febrero de 2011

La “ AGRUPACION DE FAMILIARES ASESINADOS Y DESAPARECIDOS DURANTE LA GUERRA CIVIL ESPAÑOLA EN EL CEMENTERIO DE CALATAYUD”, la “AGRUPACION DE FAMILIARES ASESINADOS Y DESAPARECIDOS DURANTE LA GUERRA CIVIL ESPAÑOLA EN EL BARRANCO DE LA BARTOLINA DE CALATAYUD” y la asociación ARICO (Asociación por la Recuperación e Investigación Contra el Olvido)

EXPONEN:

Que teniendo conocimiento de que, tanto en el barranco de la Bartolina como en el cementerio de Calatayud, existe la posibilidad de encontrar restos humanos de vecinos de toda la comarca asesinados durante la guerra civil española, teniendo asimismo conocimiento de la existencia en el cementerio de una zona llamada “Las Fosillas” (según testimonios de vecinos de la localidad), donde se presumen están o estaban enterradas victimas de dicha guerra, teniendo en cuenta que gracias a una subvención de Presidencia de Gobierno de España ya se han iniciado los trabajos de localización de posibles restos en el citado barranco y con intención de que posteriormente se hagan en el cementerio, es por lo que

SOLICITAN

De ese ayuntamiento la cesión de un terreno lo suficientemente amplio para albergar los restos que se puedan encontrar y para la construcción de un memorial.

Este terreno, moralmente, debería ser la zona denominada “Las Fosillas” (se adjunta plano). En dicho lugar enterraban a los que fusilaban al otro lado de la tapia del cementerio.

En el año 1959, según algunos testimonios, fueron exhumados varios restos y trasladados al Valle de los Caídos. Es intención de estas agrupaciones que también dichos restos sean devueltos a Calatayud.

Seria ésta una magnífica oportunidad de ese ayuntamiento para recuperar esa parte del cementerio de tan dramática historia y para la dignificación de todos los desaparecidos de la comarca.

Zaragoza 5 de febrero de 2011

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El cementerio tendrá un monumento a los fusilados en Sevilla durante la Guerra Civil

Escrito por: ARICO MEMORIA ARAGONESA en 08/02/2011

MEMORIA HISTÓRICA | Promovido por el Ayuntamiento

El cementerio tendrá un monumento a los fusilados en Sevilla durante la Guerra Civil

Se instalará en el lugar donde se encontraba la antigua fosa común

La Gerencia de Urbanismo del Ayuntamiento de Sevilla ha convocado un concurso de ideas para la construcción de un monumento funerario, promovido por el Aula para la Recuperación de la Memoria Histórica, que iría ubicado en el cementerio de la capital hispalense y que honraría el recuerdo de las víctimas fusiladas en Sevilla durante la Guerra Civil española.

Según la propuesta, los concursantes cuentan con diez días hábiles desde este miércoles para su inscripción, con un pago de 50 euros por derechos de inscripción y una serie de criterios en los que se valorará la calidad conceptual y formal de la propuesta (50 puntos), la integración en el entorno arquitectónico y urbanístico (20 puntos), la optimización del mantenimiento y conservación, la originalidad e innovación artísticas y las cualidades técnicas de durabilidad y viabilidad económica del proyecto (10 puntos).

De esta forma, el concurso contará con un primer premio de 12.000 euros, un segundo premio de 6.000 euros y un tercer premio de 3.000 euros, respecto a una propuesta que contempla la habilitación de monumento en la antigua fosa común, para recordar a las víctimas del bando republicano durante el periodo de la Guerra Civil que fueron enterrados en este lugar.

Nombres de fallecidos documentados

En este recordatorio irán inscritos los nombres de los fallecidos fusilados de los que se tiene constancia por documentación diversa, sin que ello sea óbice para que luego se puedan agregar los nombres de personas cuyo fusilamiento e inhumación quede demostrada con posterioridad.

En el acuerdo plenario que se sometió a votación en febrero de 2007, y que fue aprobado por el voto a favor de PSOE, IU y PA y la abstención del PP, se aprobó de esta forma la aparición del nombre de los 866 fusilados datados en ese momento; en este sentido, las investigaciones dadas a conocer por el Ayuntamiento aludía a un número de víctimas en torno a 3.028.

Según recordó en su intervención el director del Aula para la Recuperación de la Memoria Histórica, Antonio Rodríguez Galindo, Sevilla fue la primera ciudad de la Península donde estalló el golpe militar del 18 de julio y donde las víctimas de ambos bandos empezaron a caer.

http://www.elmundo.es/elmundo/2011/02/08/

andalucia_sevilla/1297171744.html

 

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Chiclana busca los restos de 38 fusilados de 1936

Escrito por: ARICO MEMORIA ARAGONESA en 07/02/2011

CÁDIZ | En el cementerio, durante la Guerra Civil

Chiclana busca los restos de 38 fusilados de 1936

Ana M. Fopiani | Cádiz / Actualizado lunes 07/02/2011

En el patio de San Julio, del cementerio de San Juan Bautista, lucen flores sobre los nichos donde descansan los restos de chiclaneros con nombres y apellidos. Bajo los pies, también hay muertos, pero nadie sabe quiénes son. A los que nunca pudieron ser enterrados se les cree que comparten una fosa común bajo la tierra del camposanto de la localidad gaditana de Chiclana. Son 38, según las primeras estimaciones. Al menos, este es el número de familias que han reclamado los restos de aquellos que algún día entre 1936 y 1939 encontraron la muerte en la tapia del cementerio.

El Ayuntamiento de Chiclana, junto con la Junta de Andalucía, ha escuchado las peticiones de estos vecinos que quieren recuperar una parte de su historia más íntima, pero que forma parte de la memoria colectiva de la localidad. Los más viejos recuerdan que junto a la tapia del camposanto, en la zona conocida como Huerta de Panzón, los que pensaban de manera diferente perdieron la vida durante el golpe militar. Tenían nombre y apellidos, pero sus familiares nunca pudieron recuperar sus cuerpos para darle sepultura.

El Comisariado para la Recuperación de la Memoria Histórica de la Junta de Andalucía ha recogido la petición del Gobierno local y han cerrado un acuerdo para iniciar las excavaciones en el camposanto. La intención es localizar la fosa común que, según la Asociación para la Memoria Histórica de Chiclana, se encuentra bajo el patio de San Julio. En los próximos días comenzarán las catas arqueológicas para confirma esta sospecha e iniciar las excavaciones para dar con los restos de estos 38 chiclaneros.

Pedro Jiménez, presidente de la asociación chiclanera, presente en la firma del protocolo institucional para poner en marcha las excavaciones, ha destacado la iniciativa como la única posibilidad de «recuperar algo tan importante para los familiares y los demócratas como conseguir que las víctimas de Chiclana aparezcan y se restituya su dignidad, para que todo el pueblo pueda depositar una flor en su tumba».

La espera ha durado 75 años, pero Jiménez considera que «por fin se ha hecho justicia», pero huyendo de todo «revanchismo». La intención es que los nietos de aquellos que fueron «asesinados» puedan enterrar a los familiares a los que sus padres «no pudieron ni llorar».

http://www.elmundo.es/elmundo/2011/02/07/andalucia/1297071956.html

 

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Se presenta en Mérida el libro “Llerena 1936. Fuentes orales para la recuperación de la Memoria Histórica” del historiador emeritense Ángel Olmedo Alonso

Escrito por: ARICO MEMORIA ARAGONESA en 07/02/2011

Se presenta en Mérida el libro “Llerena 1936. Fuentes orales para la recuperación de la Memoria Histórica” del historiador emeritense Ángel Olmedo Alonso

Esta publicación relata, a través de documentación histórica y testimonios orales, la represión desatada en esta localidad por las nuevas autoridades franquistas, durante el año que comenzó la Guerra Civil española.

El Centro Cultural Alcazaba de Mérida albergará este miércoles, 9 de febrero, la presentación del libro de investigación «Llerena 1936. Fuentes orales para la recuperación de la Memoria Histórica» del historiador emeritense Ángel Olmedo Alonso.

El acto tendrá lugar a las 20:00 horas, organizado por la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica de Extremadura (ARMHEX) y el Ateneo Libertario de Mérida, y en él intervendrán, además del autor, el presidente de la ARMHEx, José Manuel Corbacho.

En concreto, este libro relata, a través de documentación histórica y testimonios orales, la represión desatada en Llerena por las nuevas autoridades franquistas, durante el año que comenzó la Guerra Civil española.

La publicación está prologada por el conocido historiador Francisco Espinosa quien ha señalado que «los documentos que dejó la dictadura son parcos en información sobre este asunto», pues fue mucha la energía derrochada para ocultar la matanza fundacional». «La novedad es el recurso a la fuente oral, ya utilizada en otros trabajos anteriores pero de especial relevancia en este caso y por lo que a Badajoz se refiere», apunta.

Así pues, a su entender, se trata de la memoria de la gente que sufrió en su propia carne o en su ámbito más cercano los zarpazos de la represión. «Y no está mal que esto se haga en un contexto en que desde diferentes ámbitos se pone en duda la memoria frente a la historia y se critica el concepto extendido hace ya tiempo de memoria histórica», escribe el prologuista.

No obstante, tal y como demuestra el trabajo y añade Espinosa, los testimonios orales informan de hechos que nunca aparecerán en documento alguno y matizan, corrigen y enriquecen a los propios documentos. De ahí el valor de testimonios como los de Julián Núñez, Encarna Ruiz o Juan Manuel Rafael.

«Sin ellos no sabríamos cómo fue la represión, de ahí el valor de la paciente investigación y recogida de testimonios llevada a cabo por Ángel Olmedo», subraya Espinosa.

Cabe recordar que Ángel Olmedo Alonso es historiador y miembro de la ARMHEX y con este libro se alzó con el Premio «Arturo Barea» de investigación histórica 2009, en su IX edición, convocado por la Diputación Provincial de Badajoz, y editora a su vez de la publicación.

Nacido en la localidad cacereña de Navaconcejo en 1965, aunque reside en Mérida desde hace muchos años, Olmedo es licenciado en Filosofía y Letras, sección de Historia Contemporánea por la Universidad de Extremadura (UEx). Miembro de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica de Extremadura (ARMHEx) desde sus inicios.

A lo largo de su trayectoria profesional ha publicado diversos libros sobre el anarquismo y la memoria histórica, así como artículos sobre la guerra civil, la represión y los lugares de la memoria en Extremadura. Director de los campos de trabajo para recuperación de memoria histórica del Instituto de la Juventud de Extremadura, que con la propuesta de la ARMHEX, se llevan a cabo todos los veranos. Igualmente, ha colaborado en diversos programas de televisión y en varias series de documentales sobre la guerra civil en Extremadura.

«LLERENA 1936».

En este libro se hace un recorrido sobre la II República en Llerena, los conflictos sociales de la época, la guerra y la represión, tanto durante la guerra civil como en la postguerra. A través del estudio y recogida de testimonios orales (más de 40), junto con el trabajo en archivos, registros civiles, prensa y otra documentación, han permitido al autor la reconstrucción de aquel periodo histórico.

En él se ponen de manifiesto cifras «elocuentes», concretamente, un mínimo de 440 fallecidos, de los cuales «60 milicianos que fueron fusilados antes de entrar las tropas de Castejón en Llerena, y cuyos nombres aún no conocemos por no estar inscritas sus defunciones en los registros», tal y como informa la ARMHEx en un comunicado.

A su vez, en esta publicación también se recoge un listado con los nombres de 330 personas fusiladas y unas 75 que pasaron por prisión, además de 32 combatientes franquistas que murieron en el Hospital Militar de Llerena a consecuencia de las heridas en los frentes de guerra. Junto a la investigación histórica va el relato de las personas que vivieron aquellos acontecimientos y de familiares que los sufrieron.

«Esta metodología nos ha servido para conocer cómo se articulaba el proceso represivo en las localidades que iban siendo ocupadas por los rebeldes y cómo perduró el control social durante décadas», apunta la ARMHEx.

Cabe destacar que este trabajo se inició a raíz de la recuperación de 38 cuerpos en dos fosas comunes del Arroyo Romanzal de Llerena en el verano del año 2005 y se ha prolongado hasta ahora con la edición del mismo. El objetivo del estudio es saber qué pasó, por qué y dar la voz a las víctimas, como reconocimiento social para con ellas, «además de dar a conocer estos hechos a la parte de la sociedad que vivió ajena a aquellas atrocidades», concluye.

http://www.regiondigital.com/periodico/cultura/presenta_merida_

libro_llerena_1936_fuentes_orales_para_

recuperacion_memoria-134572.html


 

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Las fosas comunes de Jerez conservan los restos de más de trescientas víctimas

Escrito por: ARICO MEMORIA ARAGONESA en 06/02/2011

Las fosas comunes de Jerez conservan los restos de más de trescientas víctimas

06/02 · 22:48 · Carlos A. Cabrera

Parte de la historia de este municipio está aún bajo tierra. Pero no tiene que tratarse necesariamente de épocas pretéritas, sino de capítulos escritos en el cercano siglo XX. Según datos de la Consejería de Gobernación, en el municipio de Jerez hay localizadas seis fosas, que aportan su granito de arena para que se alcancen las 614 fosas comunes recogidas en el Mapa de Fosas Comunes en Andalucía, con más de 47.000 víctimas.
Los seis puntos están claramente identificados, tal y como reconocen desde la Junta de Andalucía. Así, en el punto kilométrico 56-57 de la carretera Jerez-Cortes de la Frontera se tiene constancia de que hay una víctima. En el barranco del Cortijo La Jarda, ubicado en Montes de Propio (sobre los que el Ayuntamiento tiene la titularidad) hay otros tres cadávares enterrados.
Uno de los puntos donde hay mayor número de cuerpos enterrados, alrededor de 300, se sitúa cerca de la capilla del Cortijo El Marrufo.
La ruta por las fosas comunes existentes en el municipio puede seguirse hasta alcanzar los cuarteles situados cerca de la actual Venta Góliz, donde el número de víctimas es desconocido.
Asimismo, desde la Consejería de Gobernación se señala la zona civil del antiguo cementerio de Jerez, localizado en lo que actualmente es el Parque Scouts, donde las pesquisas no han conseguido determinar el número de cuerpos enterrados.
Por último, completa el mapa una fosa cercana a la antigua Casa de Postas (carretera Jerez-Arcos). Allí hay 20 víctimas.
En la provincia de Cádiz, el número total de fosas localizadas alcanza el centenar. El caso más destacado es el de San Roque, municipio en el que se han detectado diez fosas comunes. En Grazalema el número se ha quedado en siete, y seis en Arcos de la Frontera y Torre Alháquime, además de en Jerez. En Tarifa hay cinco, y en San José del Valle, que perteneció hasta hace unos años a Jerez, se han pintado cuatro puntos en los que se ubican otros tantos enterramientos comunes.

en andalucia
El viceconsejero de Gobernación y Justicia, José Antonio Gómez Periñán, presentó en Sevilla el Mapa de Fosas Comunes en Andalucía, en el que se han localizado 614 fosas comunes, cifra que la convierte en la primera Comunidad Autónoma, con más de 47.000 víctimas. Periñán ha señalado que se trata de “exhaustivo trabajo” que permite “dar un paso más en la recuperación de la memoria y la dignificación de las víctimas”.
Según los datos aportados por el viceconsejero en rueda de prensa, en la que estuvo acompañado por el comisario para la Memoria Histórica, Juan Gallo, por provincias, en Almería se han registrado 373 víctimas; en Córdoba, 9.579; en Cádiz 3.021; en Granada 5.500; en Huelva 6.019; en Jaén 2.879; en Málaga 7.471; y en Sevilla 12.507. Además, Gómez Periñán ha señalado que “de las más de 47.000 víctimas, localizadas en 614 fosas distribuidas en 359 municipios se han podido identificar aproximadamente el 50 por ciento de los nombres”.
En cuanto al número de fosas localizadas –el 71 por ciento de ellas localizadas en los cementerios, ya sea en su interior o contiguas a sus tapias– por provincias sobresalen Cádiz, Sevilla y Huelva, con 100, 130 y 120 respectivamente, zonas en las que el bando de guerra de la ley franquista fue aplicado con todo el rigor. En el resto de provincias andaluzas se han podido localizar nueve en Almería, 69 en Córdoba, 86 en Granada, 24 en Jaén y 76 en Málaga. Además, ha recordado que “la mayoría de las tumbas se corresponden con el momento inicial de la guerra”.
Así, se informó de que el 80 por ciento de las fosas se abrieron en 1936, cuando las ejecuciones en el bando rebelde se realizaban por “aplicación del bando de guerra”, mediante lo que se llama el “paseo”.
Por su parte, las fosas correspondientes a los restantes años de la guerra se localizan en la zona oriental, coincidiendo con la cronología del avance del ejército franquista. También se han localizado 20 fosas posteriores a 1939, reflejando la prolongación de la represión durante la posguerra, en algunos casos contra la guerrilla que resistió en los montes andaluces una vez implantada la dictadura.
En este sentido, Gallo ha destacado que “la más reciente es la fosa de los maquis en Sierro (Almería) que data del 47”, y ha reseñado también que la del cementerio de San Rafael en Málaga, en la que se han registrado 4.471 víctimas, pero solo se han exhumado 2.840, “es la más numerosa de Andalucía Occidental”. Además, y respecto a las víctimas, ha asegurado que “nunca serán identificadas el 100 por cien, porque lo impida el estado de los restos, o porque no hay familiares para contrarrestar los mismos, etcétera”, y ha querido dejar claro que “se están exhumando las víctimas reclamadas por los familiares, porque hay víctima no reclamadas o que ya han sido sacadas de esas fosas comunes”.
Gómez Periñán ha manifestado que los objetivos de este Mapa de fosas de víctimas de la Guerra Civil y la posguerra en Andalucía son “el de llenar una vacío historiográfico, procurar la dignificación y preservación de los lugares de enterramiento, que los restos encontrados puedan ser, si es posible, entregados a sus familiares para darles sepultura”, en definitiva, ha añadido que “las víctimas ignoradas de la guerra y la posguerra sean honradas, reconocidas y rehabilitada públicamente, y contribuir en un ejercicio de memoria por el reconocimiento y contra el olvido”. Además, ha añadido que “de los 359 municipios en 172 ya se han hecho o se van a hacer monumentos a la memoria a cargo de la Junta de Andalucía”.

trabajo “muy coral”
Asimismo, el viceconsejero de Gobernación y Justicia ha dicho que se trata de “un trabajo muy coral” impulsado por el Comisariado para la Memoria Histórica que comenzó en 2003, y que ha contado con la participación de asociaciones memorialistas, investigadores universitarios, corporaciones locales, familiares de las víctimas y ciudadanos que han contribuido a la identificación de estos enterramientos.
Las fuentes de información para la localización de las fosas “han sido en un 90 por ciento de los casos el testimonio oral de testigos, de los familiares o de investigadores locales, y en un 10 por ciento se han consultado registros civiles, judiciales y de los cementerios que han permitido constatar la existencia de ejecuciones en esos municipios e identificar los nombres de la mitad de las víctima”, ha informado Gómez Periñán.
Este trabajo de campo ha permitido identificar cada fosa, localizarla, describir sus características, realizar un relato histórico sobre las circunstancias de sus apertura, estimar el número de víctimas y enumerar las actuaciones de exhumación conocidas. “Para completar y contrastar estas informaciones, los datos han sido revisados por un comité técnico de coordinación formado por investigadores de todas las universidades públicas de Andalucía”, ha apuntado el viceconsejero de Gobernación. Además, las informaciones obtenidas se han contrastado con fotografías aéreas y mapas topográficos del Instituto Cartográfico de Andalucía.

EN SOPORTE DVD
El Mapa de Fosas Comunes en Andalucía, elaborado bajo la dirección del Comisariado para la Memoria Histórica dependiente de la Consejería de Gobernación y Justicia y el Instituto Andaluza de Patrimonio Histórico de la Consejería de Cultura, ha sido publicado en soporte DVD con el objetivo de que el conjunto de la ciudadanía pueda conocer estos lugares de la memoria y aumentar la sensibilidad social sobre su “necesidad” de preservación.
El viceconsejero de Gobernación y Justicia concluyó diciendo que con este documentos “esperamos contribuir al reconocimiento y dignificación de estos hombres y mujeres que contribuyeron con su vida a la lucha por la dignidad humana, a la lucha por la libertad y la igualdad”.

http://www.andaluciainformacion.es/portada/?a=164143&i=18&f=0

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París reúne a la gran familia de ‘La retirada’

Escrito por: ARICO MEMORIA ARAGONESA en 06/02/2011

París reúne a la gran familia de ‘La retirada’

Un autorretrato intimista de tres generaciones homenajea a cientos de miles de refugiados republicanos en Francia

ANDRÉS PÉREZ CORRESPONSAL 05/02/2011

Miles de creaciones artísticas, literarias y de ensayo retratan el exilio y lo que en París se sigue llamando la «Guerra de España». Pero, por primera vez, una exposición se concentra en la memoria íntima y familiar, en el autorretrato de tres generaciones y de lo que vivieron a consecuencia de La retirada. Se trata de la pequeña, simple, y magnífica muestraCompromiso en el exilio. Una familia de republicanos españoles, que estará abierta hasta el 26 de junio.

Lo que se ve en la sala del Museo Jean Moulin de París no es sobrecogedor, no es una exposición de guerras y horrores. Son simplemente las obras de dos artistas franceses de mediana edad que, ahora, emprenden un trabajo de memoria: son Gloria y Serge Castillo, hermanos e hijos de una pareja de republicanos españoles que, como otros 400.000 aproximadamente, huyeron a Francia tras la derrota.

En ese trabajo de memoria bucean en los recuerdos de lo que su padre dijo o no dijo, ese soldado desconocido que llegó en su día a ser miembro de las unidades de sabotaje de la República, antes de ser resistente antinazi en Francia y ser internado por la Gestapo. Bucean también en ellos mismos. Y luego lo proyectan en escenas familiares de la tercera generación. Los nietos de los combatientes, chavales rubios que, en las escenas banales, visibles en la exposición, representan lo que ha costado esa normalidad y esa felicidad.

«Es un itinerario de redescubrimiento que emprendemos desde 2006», explica Gloria Castillo, autora de los óleos de la exposición, de la misma forma que su hermano es autor de las esculturas. Y es que ese año, el hoy Memorial del Campo de Rivesaltes (sureste de Francia), donde fueron internados muchos refugiados a partir de 1940, les pidió unas obras. A partir de ahí, la tapa de la olla se destapó.

Ajedrez con el nieto

«Hacer ese trabajo de memoria familiar es rendir homenaje a todas esas gentes de la retirada», explica Gloria Castillo. En las esculturas, en forma de simples figuras de arcilla, sin color, pero llenas de humanidad, dignidad y hasta de simpatía, de chavales andando y decididos a comerse el mundo. En los óleos, donde la tierra y la ciudad bombardeada y atacada por la maquinaria de guerra sigue viva y llena de colores. En un filme, donde las escenas en las que el entrañable abuelo cuenta lo que vivió alternan con simples momentos de familia del siglo XXI: una cena de Navidad; una partida de ajedrez con su nieto; un plano fijo con los chavales haciendo el gamberro.

En la sala del museo pasan grupos de colegios franceses. Se sientan y escuchan a los profesores. Una maestra explica. «Tras la crisis de 1929, y como en cada crisis, dirigentes y políticos utilizaron el odio para poder gobernar». Los chavales miran las estatuas. Los brazos se levantan para responder: «¿Quién atacó la democracia española?». Respuesta: «Hitler, Mussolini y Franco».

«Nuestro objetivo es dirigirnos a estos chavales. Sabemos que la historia continúa, que hay muchos niños que sufren hoy, y ellos sienten muy fuerte las obras de la exposición», explica Gloria Castillo. Y añade: «El libro de oro de la exposición te golpea el corazón. Un niño escribió: Gracias, Gloria. Firmado: Bechir». Bechir ahora sabe que el soldado desconocido se llamaba Francisco Castillo Guerrero, que sobrevivió a los franquistas y a los campos de exterminio nazi. Y que, con sus heridas, fue capaz de vivir riendo y dando vida en Francia. La historia continúa.

http://www.publico.es/culturas/359779/paris-reune-a

-la-gran-familia-de-la-retirada

Retrato de Francisco Castillo.

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Inician la localización de fosas comunes en Calatayud

Escrito por: ARICO MEMORIA ARAGONESA en 06/02/2011

Inician la localización de fosas comunes en Calatayud

CALATAYUD (ZARAGOZA), 5 Feb. (EUROPA PRESS) –

La Agrupación de familiares asesinados y desaparecidos durante la Guerra Civil española en el barranco de la Bartolina de Calatayud y la Asociación por la Recuperación e Investigación Contra el Olvido (ARICO) han iniciado los trabajos para localizar fosas comunes en el barranco de la Bartolina y en el cementerio de Calatayud, para lo que están recopilando datos con la ayuda de familiares.

El presidente de ARICO, Miguel Ángel Capapé, ha explicado que la campaña de recopilación de información ha dado «buen resultado», aunque «no el esperado, porque esperábamos más llamadas», si bien ya se han puesto en contacto con las asociaciones «unas cuarenta familias».

En declaraciones a Europa Press, Capapé ha detallado que en el mes de diciembre se realizó una fotografía aérea infrarroja de la zona del barranco de la Bartolina, cuyas imágenes se han procesado y analizado con un georádar «y ahora estamos a la espera del informe» que se obtenga del estudio de la fotografía.

«Cuando lo tengamos y nos determine los puntos, haremos catas en el terreno» para comprobar si existen restos de personas fusiladas en esta zona, una labor que comenzará «en un mes o mes y medio».

Por ello, las asociaciones continúan atendiendo a familiares para recabar más información y animan a quien «ha oído que tiene un familiar allí» que lo comunique para obtener todos los datos posibles sobre las personas fusiladas o desaparecidas en esta zona en la Guerra Civil.

Capapé ha advertido de que ésta es una labor difícil ya que «no hay ningún registro y prácticamente nadie sabe a ciencia cierta» si su familiar desaparecido puede encontrarse allí, si bien «por tradición oral los sitúan allí».

De hecho, en el barranco de la Bartolina y el cementerio de Calatayud podría haber 400 fusilados de la Guerra Civil, «de Calatayud y de todos los municipios de alrededor». «Incluso nos ha llamado una persona de Teruel» para localizar a un familiar al que «llevaron a Calatayud para matarlo», ha comentado.

Las personas que deseen contactar con la asociación pueden hacerlo a través de la web ‘https://aricomemoriaaragonesa.wordpress.com/‘, donde también encontrarán más información sobre el trabajo de esta asociación en la recuperación de memoria histórica.

http://www.europapress.es/aragon/noticia-familiares-fusilados-

guerra-civil-inician-trabajo-localizacion-fosas-comunes-

calatayud-20110205130546.html

 

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El ansiado olvido

Escrito por: ARICO MEMORIA ARAGONESA en 06/02/2011

TRIBUNA: JULIÁN CASANOVA

El ansiado olvido

JULIÁN CASANOVA 06/02/2011

Decía el embajador estadounidense en Chile, en un cable confidencial enviado a Washington a comienzos de 2007, poco después de la muerte de Pinochet, que los chilenos miraban con menos rencor al pasado, a su dictadura, que los españoles a la de Franco. El comentario, aunque superficial y bastante inexacto, puede servir para introducir algunas observaciones de historia comparada, de similitudes y diferencias entre ambas dictaduras, y sobre la forma en que son recordadas.

Pinochet aprendió muchas cosas de Franco. El dictador chileno, como antes había hecho el español, intentó imponer una visión histórica que legitimara la necesidad del golpe de Estado y lo presentara como salvador de la nación. Durante sus dictaduras, Franco y Pinochet festejaron el 18 de julio en España y el 11 de septiembre en Chile como un mito fundacional de «salvación nacional» frente a la revolución marxista. Esa versión oficial, establecida a partir del control de la educación, de la censura y de la persecución a quien se oponía públicamente, generó políticas de desinformación y de manipulación de la historia, muy difíciles de combatir durante las respectivas transiciones a la democracia.

El golpe de Pinochet, el 11 de septiembre de 1973, no provocó una guerra civil y su dictadura, de 17 años, duró 20 menos que la de Franco. Después de miles de asesinatos y de violencias masivas de los derechos humanos, ambos dictadores gozaron de amplios apoyos entre sus ciudadanos. Franco murió en la cama y nunca tuvo que preocuparse de responder a cargos sobre crímenes contra la humanidad. Pinochet sobrevivió 16 años a su Gobierno autoritario y su arresto en Londres, en octubre de 1998, abrió en Chile una profunda discusión sobre el pasado, en la que afloraron con toda su crudeza las historias y memorias enfrentadas de militares y de familiares de los desaparecidos y víctimas de la represión.

El legado de los crímenes de las dos dictaduras se abordó de forma muy diferente en los dos países. En España, tras la Ley de Amnistía aprobada el 15 de octubre de 1977, el Estado renunciaba a abrir en el futuro cualquier investigación judicial o a exigir responsabilidades contra «los delitos cometidos por los funcionarios públicos contra el ejercicio de los derechos de las personas». Bajo el recuerdo traumático de la guerra, interpretada como una especie de locura colectiva, con crímenes reprobables en los dos bandos, y el del miedo impuesto por la dictadura, nadie habló entonces de crear comisiones de la verdad que investigaran los miles de asesinatos y la sistemática violación de los derechos humanos practicada hasta el final por Franco y sus fuerzas armadas.

En Chile, por el contrario, y pese a que la democracia, bajo la vigilancia y el corsé impuesto por el tirano todavía vivo, no pudo derogar la amnistía que se habían concedido los propios militares con la Ley de 1978, el primer presidente democrático, Patricio Alwin, decidió establecer una Comisión Nacional de Verdad y Reconciliación. No se podía llegar a la reconciliación nacional, pensó Alwin, sin antes conocer y reconocer a los desaparecidos y víctimas de la violencia de las fuerzas armadas. Formada, bajo la presidencia del prestigioso jurista Raúl Rettig, por expertos en derechos humanos, pero también por partidarios de la dictadura, como el historiador Gonzalo Vial Correa, la Comisión entregó su informe, de 1.350 páginas, el 8 de febrero de 1991, menos de un año después del encargo oficial.

El informe Rettig, interpretado por los militares chilenos como un ataque a su honor y dignidad, fue un hito en el proceso de reconstrucción de la democracia y de la memoria colectiva. En España, durante la transición, y en la larga década posterior de Gobiernos socialistas, no hubo políticas de reparación, jurídica y moral, de las víctimas de la guerra y de la dictadura. No solo no se exigieron responsabilidades a los supuestos verdugos, tal y como marcaba la Ley de Amnistía, sino que tampoco se hizo nada por honrar a las víctimas y encontrar sus restos.

Por eso, no resulta sorprendente que cuando comenzó a plantearse entre nosotros, por fin, casi tres décadas después de la muerte de Franco, la necesidad de políticas públicas de memoria, como se había hecho en otros países, apareciera un enérgico rechazo de quienes más incómodos se encontraban con el recuerdo de la violencia, con la excusa de que se sembraba el germen de la discordia y se ponían en peligro la convivencia y la reconciliación. Acostumbrados a la impunidad y al olvido del crimen cometido desde el poder, se negaron, y se niegan, a recordar el pasado para aprender de él.

Para muchos españoles, el rechazo de la dictadura y de las violaciones de los derechos humanos no ha formado parte de la construcción de su cultura política democrática. Y por eso tenemos tantas dificultades para mirar con libertad, conocimiento y rigor a las experiencias traumáticas del siglo XX. Parece que estemos en un eterno debate y, en realidad, seguimos rodeados de miedos y mentiras. Y, lo que es más importante para el futuro, sin claras políticas educativas y culturales sobre los derechos humanos.

Julián Casanova es catedrático de Historia Contemporánea en la Universidad de Zaragoza.

http://www.elpais.com/articulo/opinion/ansiado/olvido/elpepiopi

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El día en que Matías Gimeno decidió contarlo todo

Escrito por: ARICO MEMORIA ARAGONESA en 06/02/2011

REPORTAJE: MEMORIA HISTÓRICA

El día en que Matías Gimeno decidió contarlo todo

Un testigo ocular revela que el soldado Juan Bautista García Sales, muerto en 1944 en Ceuta, a los 22 años, no falleció de apendicitis como se le comunicó a la familia de la víctima, sino por la agresión de un mando que acosaba a los reclutas por «rojos»

MIQUEL ALBEROLA 06/02/2011

Ceuta, año 1944. Ser soldado y valenciano en el primer Batallón de Autos de Marruecos era un combinado fatídico. Al general Franco se le había atragantado Valencia. No solo había sido capital de la República entre noviembre de 1936 y octubre de 1937, sino que también había retrasado el avance de sus tropas. La toma de la ciudad llevó ocho meses más de lo que habían calculado sus estrategas. El brigada Tejido, destinado en este batallón, no lo olvidaba. Y descargaba todo su rencor sobre el grupo de valencianos bajo sus órdenes: «¡Rojos de mierda!», hijos de puta, ¡qué guerra nos habéis dado!», vociferaba a menudo, henchido de ansiedad.

Bajo aquella presión, el 18 de septiembre de 1944, el soldado Juan Bautista García Sales, de Foios, un pequeño pueblo de la huerta de Valencia, cometió el error de confundir el paso durante la instrucción que realizaba en la explanada del puerto de Ceuta. Y lo pagó con su vida, tras una agonía de 11 días en el hospital militar. El Ejército echó tierra sobre el asunto: comunicó a la familia que había fallecido como consecuencia de una peritonitis derivada de una apendicitis.

Uno de sus compañeros, Matías Gimeno Orts, de Roca, la vecina pedanía de Meliana (Valencia), recibió un permiso de 11 días con el encargo de entregar a la familia del fallecido su ropa y pertenencias. Era su mejor amigo. Batiste, como era conocido por familiares y amigos, había muerto con la cabeza sobre su brazo el día de San Miguel (29 de septiembre) a las siete y media de la tarde, dos días después de haber cumplido 22 años. Matías presenció lo ocurrido y casi 67 años después todavía no ha podido olvidarlo. Ahora tiene 88. Es un labrador retirado que vive el último tramo de su vida rodeado de jaulas con jilgueros, pardillos y verderones, y no quiere morir sin que se sepa la verdad sobre la muerte de Batiste, a quien define como «una bellísima persona».

«Me acuerdo como si lo estuviera viendo», rememora, y se levanta de la silla y lo representa con vehemencia. «Estábamos haciendo instrucción. Éramos unos 200 o 250. Íbamos en fila de a tres. Él iba en la fila del medio, delante de mí. Se equivocó en el paso y pisó al de delante. El brigada Tejido [no recuerda su nombre de pila] lo sacó de la fila: ‘¡Alto! ¡Tú, salte de la formación! ¡Ponte firme!’. Le golpeó en la cabeza y empezó a echar sangre por la boca y los oídos. Lo reventó. Nos tenía ojeriza a los valencianos porque veníamos de zona republicana. Había terminado la guerra y aquí éramos rojos. Nos insultaba constantemente».

Matías lo estuvo visitando en la cama número 83 del hospital hasta el momento de su muerte. Ese día recibió un recado desde el hospital: «Si quieres ver a Bautista vivo, ven, que está muy malito». A los parientes se les recomendó que mejor no fueran a verlo. Los compañeros pasaron la gorra y pagaron un nicho en el cementerio de Santa Catalina, en el monte Hacho de Ceuta, del que cinco años después, sin aviso, fue exhumado y trasladado a una fosa. Desde entonces reposan allí sus restos con la silueta del Peñón de Gibraltar recortada sobre el mar.

El hombre que lo presenció todo continúa recordando. Cómo vació la taquilla de Batiste, cómo lo metió todo en el macuto. Tras tres tortuosos días de viaje, entregó sus cosas a la madre, entre las que había una pluma estilográfica con la que había escrito la dedicatoria de una fotografía vestido de militar, que mandó a unos amigos. Le abrió la puerta Honorato, un niño de seis años, que estaba con su abuela y su madre, Mercedes, una de las hermanas de Batiste. «Cuando entré en su casa había dos mujeres lavando en un barreño grande. Una de ellas era su madre, Amparo. Me preguntó cómo había sido y yo le dije que del apéndice. Hasta que no terminé el servicio militar y no tuve nada que ver con el cuartel no le dije que en el papel habían puesto una mentirola. Entonces conté la verdad a algunos familiares», refiere. Pero su madre se lo calló.

Batiste había estado de permiso en Foios un mes antes de morir, por las fiestas del pueblo. Hacía 11 meses que había salido de allí para cumplir el servicio militar. «Era muy guapo» y hacía muy poco que había reñido con su novia, «una chica de Massalfassar», recuerda su hermana, Rosario García Sales, de 90 años. Ella lo había acompañado a la estación del Norte de Valencia. «Se iba contento. Era muy buena persona», evoca. «Nos dijeron muchas mentiras. Que estaba muy mal, grave. Luego, dos días antes de morir, que había mejorado. Dijeron que había muerto de una apendicitis, que había tirado un gusano muy largo…», relata postrada en un sillón con las piernas en alto en su casa de Foios. El cura les trajo la mala noticia y les contó que había tenido «muy buen entierro». «Mi madre se quedó casi ciega de llorar durante tres meses. Se le cayeron las pestañas. Nos hacía mucha falta porque mi padre había muerto. Éramos siete mujeres y tres hombres, pero él era el único que cobraba un sueldo todos los meses», justifica.

Batiste trabajaba de mecánico en Ferrocarriles Españoles de Vía Estrecha (FEVE) y ayudaba a sus dos hermanos en el campo. Su padre, Miguel, republicano; su madre, Amparo, muy católica. «Eran la noche y el día», describe la hermana. Aunque el ambiente en los talleres de FEVE estaba muy politizado durante la guerra, Batiste no había militado en ningún partido ni sindicato: «Era muy joven, no se había metido en nada». Rosario no supo la verdad sobre la muerte de su hermano hasta que al cabo de varios años se lo reveló su marido, Tonet Palau. Él, que había sido teniente en el ejército republicano y tras la guerra hizo trabajos forzados en el Valle de los Caídos, había sido informado por Matías y otros tres compañeros de Batiste. Pero su mujer no quería saberlo: «No me lo vuelvas a decir, mi hermano está muerto y no quiero saberlo», le espetaba cada vez que trataba de contárselo.

Tampoco quería saber nada su hermano Vicente, cinco años menor que Batiste, que cambiaba de acera cuando veía por la calle a Matías. «Mi padre rehuía la verdad porque no podía hacer nada», explica su hijo, Vicent García Devís. «Era una injusticia muy grande y no se podía hacer nada. La dictadura era un muro inmenso. España estaba gobernada por militares y los fusilamientos estaban a la orden del día. Además, era una familia sin recursos, que no hablaba apenas en castellano, sin contactos… No habían podido ir ni al entierro. Ceuta estaba muy lejos. Había que ir en tren hasta Alcázar de San Juan, después hasta Cádiz, luego coger un barco a Ceuta… ¡Era más difícil que ir hoy a Birmania! La familia se quedó con la versión oficial, que era la más feliz».

Pero con la llegada de la democracia, su padre le contó la verdad: «Me transmitió ese malestar, que es como una herida sin cerrar, y sentí que tenía que hacer algo». Hace 21 años, Vicent acudió al Ayuntamiento de Ceuta, consiguió una fotocopia del libro de defunciones y averiguó en qué nicho había sido enterrado su tío. Iba con el propósito de recuperar sus restos para llevarlos al cementerio de Foios e inhumarlos junto a los de sus abuelos. «Me los habría traído en una caja de zapatos si hubiese podido», se sincera. Pero se encontró con que el nicho estaba ocupado por los restos de otra persona: «Por lo visto, los amigos, que debían de tener muy poco dinero, adquirieron una concesión de uso de solo cinco años, pero ni preguntaron a la familia si la quería renovar». Tras una investigación posterior descubrió que sus restos, «en solo tres minutos», habían sido retirados del nicho y depositados en la fosa del patio número cinco. «Lo primero que hice fue llevarle un ramo de flores, el primero que podía ofrecerle la familia después de tantos años. Tomé una fotografía y la mostré a mis parientes», se emociona.

Vicent se sentía impulsado a hacer lo posible para reparar la memoria de su tío. Siguió haciendo investigaciones, «siempre sin decir para qué quería la información, ya que en el ámbito militar todo va gota a gota y siempre te dan lo mínimo». Así obtuvo el expediente personal de Batiste del Archivo Intermedio Militar de Ceuta, con el documento que el jefe del Batallón de Autos de Marruecos mandó a la Guardia Civil para que, dos días antes de su fallecimiento, comunicara a la familia que el soldado «se encuentra mejorando de la enfermedad que padece». Y encontró el expediente del hospital militar, cuyo resumen histórico detalla que el soldado ingresó con «apendicitis»: «Presenta fuertes dolores en fosa ilíaca derecha y defensas en paredes. Fórmula y recuentos elevados. 16.600 leucocitos. Intervenido mediante raquianestesia, se encuentra el apéndice en malas condiciones, se le extirpa y se le coloca un drenaje de goma. Se da parte de gravedad por peritonitis consecutiva de apendicitis». Lo firmó el jefe de la clínica primera de cirugía del hospital Militar de Ceuta, el teniente coronel Enrique Ostale González. Los documentos del cementerio también consignaban que la causa de la muerte había sido una «peritonitis inmediata».

Obtener esa información le ha costado años. «Si la hemos conseguido es porque dijimos que no teníamos nada suyo y queríamos algún recuerdo, aunque fueran papeles. De lo contrario, no nos la habrían dado. Son militares y tratan de protegerse», se duele. Vicent habló de las indagaciones con su prima Charo Palau García, hija de Rosario, que conocía a las hijas de Matías Gimeno y le habían revelado la verdad sobre la muerte de su tío. «Era la historia que nos había contado desde siempre nuestro padre y que tanto nos hacía llorar», recuerdan Carmen y Amparo Gimeno. Ellas les indicaron que Matías «estaba ansioso por contar la verdad y quería irse de este mundo con la conciencia tranquila». Vicent y Charo se pusieron en contacto con Matías, quien se vació enseguida ante ellos. «Le dijimos que queríamos recuperar sus restos para enterrarlo con sus padres y cerrar la herida. Que queríamos acabar con la versión oficial y feliz de su muerte, porque la verdad es la única manera de hacer justicia», apunta Vicent.

Matías les firmó una declaración y además accedió a que le grabaran otra en un vídeo «porque el proceso es muy largo y él muy mayor». A este material han añadido un escrito con la información reunida sobre el caso, en el que reclaman la recuperación de los restos y la reparación de la memoria. La petición va avalada por 50 firmas de familiares directos en nombre de unos 300, entre los cuales están representadas varias ideologías.

«Es la demanda relacionada con la memoria con más peticiones de España», expone el representante del Grupo de Recuperación de Memoria Histórica de la Fundació Societat i Progrés, Matías Alonso, que ha asumido la asesoría del proceso de Juan Bautista García Sales. Alonso destaca que se trata de «un proceso especial» y «muy difícil» porque no guarda relación con los casos habituales de memoria histórica, en los que hay uno o varios familiares fusilados. «No es el típico caso, pero igual constituye una vía nueva, ya que abre una perspectiva inédita sobre las condiciones en las que los vencidos realizaban el servicio militar en la época. ¿Cuántos casos más ha habido de chavales que murieron en esas condiciones, como consecuencia de odio político, sin que se le entregara el cadáver a la familia?», se pregunta.

Él lo conceptúa como «un caso frontera», porque «se trata de soldados que pagaron el pato del odio sin haber tenido ninguna implicación en la guerra». «Es un terreno desconocido, pero estamos hablando de derechos humanos, de una familia que entregó una persona al Estado y el Estado no garantizó su integridad», argumenta. Alonso considera que lo apropiado sería enfocarlo por el derecho de la familia a que se sepa la verdad de lo que ocurrió «con la prepotencia e impunidad de oficiales ante la indefensión de soldados que no sabían ni cuáles eran sus derechos». En ese sentido, sostiene que el cauce apropiado que debe seguir el proceso es a través del Ministerio de Defensa, y no del de Justicia, ya que «el propio Estado está implicado». Alonso es muy prudente respecto al desenlace del caso, porque pese a ir avalado por «un testimonio de primera magnitud» tiene un complicado encaje con la Ley de Memoria Histórica, aunque destaca que «los familiares no buscan ningún enfrentamiento, sino, si es técnicamente posible, recuperar sus restos». Con todo, previene que el caso podría zanjarse con «un memorial junto a la fosa», con «una reparación simbólica». Sus familiares lo prefieren a la versión manipulada.

http://www.elpais.com/articulo/reportajes/dia/Matias/Gimeno/

decidio/contarlo/todo/elpepusocdmg/20110206elpdmgrep_9/Tes

Matías Gimeno Orts, rodeado por familiares de Juan Bautista García Sales, sostiene la foto de la víctima a la derecha y la suya, a la izquierda.- JESÚS CISCAR

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