El ciclo del duelo
Escrito por: ARICO MEMORIA ARAGONESA en 25/03/2012
El ciclo del duelo
A.A.C. – domingo, 25 de marzo de 2012
Se han eliminado barreras. Se han tendido puentes y, lo más importante, se ha mitigado el dolor y la frustración de cientos de familiares de los represaliados de la Guerra Civil en Palencia. Pero, en España, no se ha hecho justicia.
Con esta sensación cierra el historiador Pablo García Colmenares un ciclo de su vida: la presidencia de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica de Palencia. Después de 16 exhumaciones, 1.322 víctimas contabilizadas y diez años de investigación en casi todos los pueblos de la provincia, varias publicaciones y otros tantos actos de divulgación y homenaje, García Colmenares le da el relevo a María González en la presidencia de la ARMH, aunque continúa vinculado como vocal y coordinador de los grupos de investigación.
La decisión del Gobierno actual de retirar la línea de subvenciones a la Memoria Histórica complica el futuro de esta asociación pero, asegura, no va a cercenar su labor. «Es un error que el PP cometió hace tiempo, el de postularse totalmente en contra. Podrían haber recortado las subvenciones para actos de homenaje o culturales, pero haber mantenido una línea para las exhumaciones», comenta. «Al menos, nosotros hemos hecho las más importantes».
Esta decisión choca con la evolución del colectivo, con 152 socios y la colaboración que han obtenido por parte de las Instituciones, sin importar el color político de sus gobiernos. «Hemos tenido una buena relación con la Diputación y la mayoría de los Ayuntamientos, así como con el Gobierno regional, que modificó la Ley de Policía Mortuoria para que las asociaciones pudiéramos trabajar».
A ese entendimiento ha contribuido el respaldo de la Universidad de Valladolid. En el año 2002, cuando un grupo de historiadores y otros profesionales se propusieron crear la ARMH palentina, la UVA les cedió una sala departamental, entendiendo que la labor que se disponían a emprender era coherente con su condición de investigadores. «Eso nos ha dado una cobertura institucional que, si se añade al hecho de que fuéramos profesores, arqueólogos, médicos y otros profesionales, daba al colectivo un carácter de normalización social». Y ése, afirma el ex presidente, «es nuestro mayor logro».
INICIOS. La ARMH se fundó oficialmente en 2004, pero llevaba dos años gestándose. En los albores de su décimo aniversario y ante los recortes presupuestarios, el colectivo atraviesa una etapa de reflexión y balance. «Aunque nos queda trabajo por hacer, hemos exhumado las principales fosas en las localidades donde la represión fue mayor. Vamos a instalar unos hitos en los lugares donde la memoria es más significativa, que nos va a elaborar el escultor Javier Ayarza», indica García Colmenares. «Hemos cerrado un ciclo».
Pero aún queda mucha investigación por delante. Las fosas que quedan son las más difíciles: su ubicación es imprecisa y la mayoría está en la zona Norte, donde las poblaciones mineras se mueven a otros lugares y ya no quedan familiares que puedan informar o reclamar a sus represaliados. «Hacemos la crítica con razón. Hemos hecho lo que hemos podido, pero las ARMH hemos sido subsidiarias del Estado. En este país, la pena es que los dos grandes grupos no hayan consensuado este asunto, como lo han hecho otros países de Europa, y haber asumido la labor que nos ha tocado a las asociaciones. Porque, por mucho empeño que pongas y te dilates en el tiempo, dependes de la burocracia», puntualiza.
Su sucesora en el cargo añade, como logro del colectivo, haber sabido vehicular a las familias. «Para ellas es un tema muy duro y tener un colectivo de fuera que coordinara las labores de investigación y exhumación ha sido importante. Hasta el punto de que nos piden que, aunque no tengamos el mismo presupuesto, sigamos reuniéndonos y celebrando asambleas».
«Lo más importante es el alivio que le queda a la familia»
María González, la nueva presidenta de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica afirma ser la primera sorprendida con su elección, por sistema asambleario. Sin embargo, la avalan su trabajo en el colectivo, sus habilidades sociales (tal y como elogia su predecesor, Pablo García Colmenares) y su condición de familiar de víctimas.
La nueva presidenta destaca el lado humano de la labor de la asociación. «Mi madre se quedó sin padres y sin hermana mayor, con 16 años, a cargo de dos hermanos más. Lo hablábamos en casa, pero fuera no… Y con los informantes que hemos tenido pasaba lo mismo. Algunos, ni siquiera lo habían hablado con sus hijos». La labor de la asociación, en este sentido, les ha ayudado a superar un antiguo y callado trauma, a «cerrar el ciclo del duelo», en palabras de García Colmenares. «Algunos, incluso, te dicen que ya pueden morir en paz».
LIBRO. El próximo 2 de abril, la ARMH presentará un completo libro sobre la represión de la Guerra Civil en Palencia. Casi 900 páginas y un CD de investigación, testimonios e informes de los pueblos de Palencia. «Hemos fijado 1.322 víctimas, algunas con nombres y otras desconocidas. Las zonas de mayor actividad laboral o sindical fueron las más represaliadas. Además, hablamos de los miles que murieron encarcelados y de la vida penitenciaria», explica el historiador. Un trabajo profuso que se pondrá a la venta al precio de 10 euros, destinados íntegramente a sostener la asociación.
http://www.diariopalentino.es/noticia/Z775CF830-991D-B703-

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