Tras la pista del gudari desconocido
Escrito por: ARICO MEMORIA ARAGONESA en 30/01/2012
Tras la pista del gudari desconocido
- La Sociedad de Ciencias Aranzadi exhuma el cuerpo de un soldado vasco muerto en la Guerra Civil y hallado en Peña Lemona
- Un grupo de vizcainos que buscaba metales de guerra en la zona dio el aviso
I. GORRITI – Sábado, 28 de Enero de 2012
LEMOA
QUIÉN será? Continuas preguntas se solapan a esta al conocer que han hallado enterrado el cuerpo de un gudari del 37 en primera línea de frente: en Peña Lemona. ¿Podría ser un familiar de quien lee estas líneas? La Sociedad de Ciencias Aranzadi ha exhumado los restos de este soldado del Euzko Gudarostea gracias al hallazgo de un grupo de amigos que, como afición, suele buscar vestigios de los acontecimientos bélicos de la última guerra civil. Esta vez se han topado con los restos óseos de un hombre con una correa, hebilla con el símbolo del ejército vasco y cartucheras con munición. Participó en la recordada batalla entre los sublevados militares españoles y las fuerzas vascas antigolpistas y aliados en Peña Lemona, municipio de Lemoa. Los combates se sufrieron entre el 29 de mayo y el 15 de junio de 1937, cuatro días antes de que los autodenominados nacionalestomaran Bilbao. En Peña Lemona los batallones vascos lucharon hombro con hombro junto con asturianos y cántabros, pero los golpistas avanzaban posiciones. Los nacionalistas vascos y republicanos sufrieron asimismo bombardeos. «Los nuestros llegaban y estábamos rotos -recuerda a DEIA el gudari José Moreno-. Hacíamos todo lo posible por llevarnos los cuerpos de los que nos mataban con nosotros, pero en ocasiones era imposible», se lamenta el del batallón San Andrés de los solis SOV/STV. Este podría ser uno de esos casos.
Los sublevados españoles se acercaban cada vez más con el apoyo de brigadas navarras, italianos y marroquíes. Se llegó casi al cuerpo a cuerpo en lo que fue primera posición del considerado Cinturón de Hierro. Los gudaris y milicianos trataron de contraatacar el 3 y 14 de junio, pero al día siguiente se vieron obligados a replegarse y abandonar la posición con una resultante de centenares de bajas en sus filas.
Fue en abril de 2011 cuando Joseba Diéguez y Alfredo Irusta pusieron en conocimiento de Aranzadi el hallazgo de restos humanos, asociados a la presencia de munición de fusilería y restos de correaje militar. La sociedad comunicó el hallazgo al Ayuntamiento de Lemoa y a la Dirección de Derechos Humanos del Gobierno vasco. Todo el conjunto parece corresponder a un combatiente vasco muerto en la lucha que se desarrolló en esta zona de Arratia. «Debe ser un gudari porque llevaba el cinturón, hebilla y correaje del Gobierno de Euskadi. Lo que no sabemos es si a los asturianos o santanderinos también se les proporcionaban…», valora el arqueólogo encargado de la exhumación Jimi Jiménez, de Aranzadi. Dirigida esta cuestión ayer al gudari José Moreno Torres, el portugalujo dice tenerlo claro: «Solo tenían hebilla los primeros que se alistaron, por lo que los asturianos y los santanderinos no podían llevarla. Es más, o tenían su uniforme o como mucho iban con buzo», asegura quien como zapador tuvo que cavar trincheras en Peña Lemona. «Nuestro batallón se vio obligado a salir pitando por Gorbea a Orozko», apostilla.
Se trata de un enterramiento individual, muy superficial, orientado con la cabeza al sur y los pies al norte. La abundante munición recuperada corresponde a cartuchería de origen checo. «Es posible que el enterramiento, debido a la explotación forestal del entorno, se encuentre afectado por el mismo», valoran desde Aranzadi. Debido a la superficialidad de los restos y a la limpieza de vegetación no fue necesario el empleo de medios mecánicos ni para el desbroce ni para la prospección.
CASUALIDAD El presidente de Aranzadi, Francisco Etxeberria -estos días en Chile- se alegra de que «en Bizkaia ya son varios los casos de esqueletos que aparecen fruto de la casualidad en escenarios de batalla», comunica desde el país suramericano a este diario. Toda ayuda para esclarecer lo ocurrido en aquellos años es poca. Gracias a personas como este grupo, ya se han producido hallazgos en Amorebieta-Etxano y Saibigain.
En estos casos, sería una dicha dar nombre, apellido y sepultura digna a estos gudaris y milicianos. «Haría falta un trabajo de investigación, ir centrando la búsqueda. Con dinero de sobra sería más fácil, aunque hoy en día las pruebas de ADN no son tan caras, pero a diferencia de la creencia popular, no de todos los huesos se puede obtener fácilmente el ADN», ilustra Jiménez.
En Aranzadi continúan con su excelsa labor de intentar acercarse a quien pueda aportar datos, ayudar a quien esté interesado en obtener otros sobre la Guerra Civil y franquismo, en quien pudiera, por ejemplo, saber quién es este gudari o estar en la duda de que pueda ser su padre, marido… «Mientras exhumaban el cuerpo notaba en mí una pelea de sentimientos, de curiosidad y a la vez lo antropológico. Comienzas a preguntarte a ver quién sería su madre, si estaría casado, tendría hijos. Me lo planteaba», relata la doctoranda de la UPV Eztizen Miranda que acudió al lugar junto al equipo de Aranzadi y realizó labores de entrevistas y fotografía para la firma científica. La periodista vizcaina prosigue: «¿Llegaría su baja a la familia? Y si dejaron el cuerpo ahí sería porque no podrían llevárselo sus compañeros. No así los del otro bando que tenían tiempo para recoger los suyos. Ahí la diferencia».
A Eztizen hubo otro aspecto que le sorprendió en Peña Lemona. «Ver que trajeron a un niño a la exhumación del gudari. ¿Qué se le pasaría por la cabeza? Él formaba parte ya de la cuarta generación», enfatiza.
En el hipotético caso de que gracias al hallazgo alguien encontrara a este familiar o allegado, se cerraría el círculo del duelo por su persona. «Las opciones de saber quién es o de qué familiares le encuentren se reducen con el tiempo. En su día, si no había más datos, se le daba por muerto. Si estaban vivos, la mayoría aparecía. Por lo tanto crece la incertidumbre de lo que pasó y quién era», agrega el arqueólogo Jiménez.
Desde la Sociedad de Ciencias Aranzadi, con sede en Donostia, se muestran abiertos a recibir informaciones o peticiones de familias que pudieran pensar que ese cuerpo es de un familiar.
http://www.deia.com/2012/01/28/politica/euskadi/
tras-la-pista-del-gudari-desconocido
Un momento de la exhumación del cuerpo del gudari en Peña Lemona.
(FOTO: alfredo irusta / Aranzadi Zientzia Elkartea – Gerra Zibila)

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