¿Qué hacer con el Valle de los Caídos?
Escrito por: ARICO MEMORIA ARAGONESA en 08/01/2012
EL CEMENTERIO DEL RÉGIMEN ( Y II)
¿Qué hacer con el Valle de los Caídos?
RECUPERARLO DE LA RUINA O ABANDONARLO CON MÁS DE 30.000 PERSONAS EN SU SUBSUELO SON LAS DUDAS DE LOS EXPERTOS
TUDELA, FERMÍN PÉREZ-NIEVAS – Domingo, 8 de Enero de 2012
SÓLO 133 navarros fusilados en 1936 han podido abandonar el Valle de los Caídos. A sus asesinos no les bastó con quitarles la vida y arruinar la de sus familias sino que 22 años después, en marzo de 1959, desenterraron sus restos para trasladarlos al monumento construido para gloria de la Dictadura. Lo que en un principio era un tributo a la megalomanía de Franco y en recuerdo a «la Cruzada por haber liberado a España de las hordas rojas», a instancias de los monjes de la Abadía se transformó en un cementerio para los caídos en la contienda, pese a que más de 12.400 personas que yacen en ese camposanto son anónimas y la mayoría fusilados en retaguardia. El 1 de abril de 1959, 20 años después de terminada la Guerra Civil, Franco inauguró el complejo funerario bajo palio y rodeado de cardenales, obispos y monjes. Ante una nutrida audiencia recordó que «la anti-España fue vencida y derrotada». Desde 1976 sus huesos se encuentran también en esa basílica que un grupo de expertos quieren convertir en un lugar para «la memoria de todas las víctimas», previa exhumación del dictador.
No son pocos los historiadores que se han mostrado contrarios a esta iniciativa. Algunos como Santos Juliá se pregunta si «¿puede dotarse a una gigantesca cruz sobre una enorme basílica de un significado no ya distinto sino contrario a lo que en sí misma significa? Por mucha relectura y mucha resignificación que caiga sobre sus piedras, el Valle de los caídos nunca será un monumento a la reconciliación. Es el monumento erigido al triunfo de la nación católica por un dictador, tras una devastadora guerra civil, resignificada, ella sí, como Cruzada en el relato mítico de los obispos». Por ello, para Juliá, dado que los expertos señalan que para restaurarlo son necesarios 14,5 millones de euros, es «la madre naturaleza» la que ha de encargarse del futuro del Valle de los Caídos, «abandonemos, con o sin Franco en su tumba, aquellos parajes a las nieves del invierno y a los soles del verano. Nunca lucirá más hermoso que en ruinas el Valle de los Caídos».
LOS NAVARROS EXHUMADOS
Febrero de 1980
Para el que fuera alcalde de San Adrián, el socialista José Antonio Ruiz Amatria, recuperar los restos de su padre Cirilo Ruiz fusilado el 24 de julio de 1936 era una obsesión. Desde 1978 inició esta labor que tuvo que reconducir al encontrar las fosas y descubrir que sólo quedaban algunos huesos pero ningún cráneo. En abril de 1979 una carta de la Real casa de Patrimonio Nacional les certificó que el 29 de marzo de 1959 varias cajas fueron trasladadas desde una cuneta de San Adrián y depositadas en el primer piso de la capilla lateral derecha de la basílica.
Entonces se creó una comisión integrada por varios vecinos navarros a cuyo frente se encontraba el propio José Antonio Ruiz y con él Claudio Gainza (Allo), Terencio Ruiz (Carcar), Fermín Íñigo (Azagra), Juan Segura, Fermín Arellano, Joaquín Igea (Corella), Félix del Río (Larraga), Jesús Biurrun (Los Arcos), Félix Valerio (Mendavia) y Joaquín María Riezu (Pamplona). Tras numerosas gestiones y no pocos problemas, consiguieron llegar a un acuerdo con el gobierno de UCD merced al apoyo del historiador Javier Tusell, entonces director de Patrimonio y dos autobuses de familiares se dirigieron en febrero de 1980 al Valle de Cuelgamuros. En total regresaron los restos de 133 personas (6 de Allo, 19 de Azagra, 27 de Corella, 1 de Larraga, 5 de Lodosa, 6 de Los Arcos, 2 de Mendavia, 52 de Pamplona, y 15 de San Adrián), si bien se les obligó a prometer que no hablarían con la prensa y no quedó ningún documento ni registro en el panteón que verifique la exhumación de aquellos navarros. Estos 133 procedían de fosas de Aberin, Arandigoyen, Ayegui, Cadreita, Pamplona, Milagro, Murillo, Ribaforada y Tudela, si bien, según las cifras que ofrecimos el 4 de diciembre en Navarros en el Valle de los Caídos, muchos otros navarros quedaron en las capillas del monumento.
Sin embargo, lo que parece cierto es que los restos se trajeron sin que pudieran ser identificados y se enterraron teniendo en cuenta sólo la procedencia marcada en las paredes de las cajas por lo que no parece desmesurado pensar que se pudieran producir errores.
IMPOSIBLE LA IDENTIFICACIÓN
Informes forenses
El informe realizado por médicos forenses para el Ministerio de Justicia en febrero de 2011, titulado Viabilidad de identificación en el enterramiento del Valle de los Caídos, es claro y contundente al asegurar que «la identificación individual de los restos óseos depositados en las criptas y/o capillas queda casi imposibilitada dado el estado de los columbarios observados y el esparcimiento de los restos por las criptas y capillas». Por este motivo parece evidente que en aquel febrero de 1980 los restos no fueron sometidos a ningún tipo de análisis.
El documento asegura que en marzo de 1959 nadie abrió las cajas al llegar a su destino en las capillas del Valle de los Caídos para confirmar lo que había en su interior y teniendo en cuenta que se exhumaron en pocos días decenas de fosas y se apilaron sus restos en cajas con capacidad para hasta 15 cuerpos, nada hace pensar siquiera que los lugares de procedencia no fueron alterados.
El análisis de los médicos forenses reflejan un interior del panteón prácticamente apocalíptico, convertido en un entramado casi laberíntico de capillas, criptas y columbarios donde los restos aparecen esparcidos por el suelo y las cajas rotas, aplastadas y afectadas por la humedad. Las conclusiones señalan incluso que no se puede conocer cuántos muertos hay enterrados ya que «la posibilidad de conocer el número de restos óseos es muy limitado». A esto hay que añadir otras limitaciones como «correlacionar los columbarios con los libros de registro», «identificación individual dado que se ha producido mezcla de diferentes restos óseos además de separación de restos óseos de un mismo individuo en diferentes lugares».
REORIENTACIÓN
Futuro del monumento
Reorientar el Valle de los Caídos hacia un mausoleo para la memoria de los dos bandos de la Guerra Civil, exhumar los restos de Franco e invertir 14,5 millones de euros para restaurar edificios y esculturas y construir un centro de interpretación son algunas de las conclusiones que parte de los 12 expertos presentaron el pasado 29 de noviembre al ex ministro Ramón Jaúregui. Tres de ellos emitieron un voto particular mostrándose contrarios a que el cuerpo del dictador sea exhumado de su tumba, como paso previo necesario a resignificar el monumento, por ser «inoportuna» y porque «contribuiría a dividir y radicalizar la opinión pública». Para Miguel Herrero, Pedro González-Trevijano y Feliciano Barrios «una parte no pequeña de los españoles considerarían que la exhumación supone una descalificación de un largo período de la historia de España y a otra parte le resultaría muy ingrato el traslado de los restos del general Franco con la dignidad que corresponde a un jefe de Estado. Y todo ello en una circunstancia en que la opinión está y estará más dividida y radicalizada por las graves circunstancias económicas, sociales y políticas presentes».
El resto de expertos barajaron la posibilidad de «no intervenir» como solución para dar la imagen de fracaso a un «proyecto concebido con intenciones excluyentes, diseñado para recordar la victoria de unos y la derrota de otros españoles», aunque finalmente defendieron el hecho de que allí se encuentran 30.000 personas sepultadas como motivo para hacer del Valle de los Caídos «un lugar de memorias compartidas». Por esta razón, si se pretende «no ser incongruente con la finalidad original que motivó la construcción del Valle de los Caídos», en el informe se asegura que «la presencia en la Basílica de los restos del general Franco dificulta el propósito de hacer del conjunto un lugar para la memoria de la Guerra Civil».
Para ello, y dado el estado de abandono en que se encuentra, los expertos hacen especial hincapié en los desprendimientos que se han producido y la situación de los grupos escultóricos. Por ello se hace necesario una «restauración en profundidad» algo que cifran en 14,5 millones de euros y realizan una serie de recomendaciones. A su juicio, para conseguir una resignificación «integral» del Valle de los Caídos se hace necesario inscribir los nombres de todas las víctimas, crear un espacio destinado a la meditación, que tenga carácter cívico, y un centro de interpretación, al tiempo que abogan por mantener el nombre inicial de Valle de los Caídos y no tocar las pinturas que hacen referencia a la victoria en la Guerra Civil y «a la sismología nacional-católica y al deseo de convertir en mártires a quienes murieron en la autodenominada Cruzada, ignorando a los vencidos».
Cualquier decisión queda ahora en manos del gobierno del popular Mariano Rajoy por lo que todo apunta a que el informe quedará en el olvido y los deseos de Santos Juliá pueden estar más cerca de lo que parece, dado que tampoco hay dinero para restaurarlo.
Tan anacrónico como nació puede permanecer, miles de toneladas de piedra abandonadas sobre los restos óseos de más de 33.800 personas, de las que no se sabe la identidad de casi la mitad.
http://www.noticiasdenavarra.com/2012/01/08/sociedad/
que-hacer-con-el-valle-de-los-caidos
Vista aérea del monumento al Valle de los Caídos. (Archivo)

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