A.R.I.C.O MEMORIA ARAGONESA

Asociación por la Recuperación e Investigación Contra el Olvido

«Le persiguieron en vida y ahora muerto vuelven a hacerlo»

Escrito por: ARICO MEMORIA ARAGONESA en 24/08/2011

«Le persiguieron en vida y ahora muerto vuelven a hacerlo» 

Edmunda Rodríguez García Hija de represaliado 

24.08.11 – 00:12 – P. G. | VALLADOLID

En la madrugada del 10 de septiembre de 1936, Esteban Rodríguez Lucas, un obrero del campo, dormía junto a su mujer embarazada de ocho meses y sus cuatro hijos cuando llamaron a la puerta de su casa. «Un amigo le solicitó un recado. Mi padre no se lo pensó dos veces y se marchó». Edmunda Rodríguez, que hoy cuenta 80 años, no volvió a ver nunca más a su padre. 75 años después, en el salón de su casa sentada junto a su marido ante la mesa camilla, Mundi como la llaman sus allegados, no podía creer que su padre, un obrero de campo de izquierdas, volviera a ser una víctima por segunda vez. «¡Le persiguieron en vida y ahora muerto también le persiguen!», dice con resignación. Recuerda amargamente que durante toda su juventud, cada vez que salía a la calle se cruzaba con los presuntos autores del asesinato de su padre. Edmunda se enteró de la profanación por uno de sus hermanos. «Fue al cementerio a ver la tumba de mi madre y, al acercase a la placa y a la fosa (en el cementerio de Alaejos hay una fosa común con los restos del alcalde republicano del municipio en el 36 y de tres represaliados), fue cuando vio que estaba destrozada» explica la mujer, quien solicitó a una vecina que la acompañara en coche hasta el camposanto para verlo sus propios ojos.

«Llegue a casa con un disgusto que no te puedes ni imaginar». Dice que se pasó todo el día llorando al ver que por segunda vez en su vida busco, buscó y buscó a su padre, como cuando hace un par de años intentó encontrar los restos de su progenitor en el camino a Tarazona situado en el término municipal de Torrecilla de la Orden, y no lo encontró.

Íntimo amigo

A los diez días de la desaparición de su padre, Edmunda cumplió cinco años y al mes nació su último hermano. Con el paso del tiempo, toda su familia, incluida su madre, se trasladó hasta Bilbao, pero ella decidió quedarse en el pueblo. «Siempre ha sido lo mismo y en este pueblo siempre será lo mismo ya que toda la vida se perseguirá a los que tienen otras ideas», sostiene, para sentenciar a continuación: «A mi padre le mató un íntimo amigo».

Su hijo Esteban condena a los autores del acto vandálico. «Es una vergüenza que en estos tiempos aún estén con estas cosas y tengan tan poco respeto por lo que sucedió». Por el momento, Edmunda intenta pasar el trago rodeada de sus nietos y tiene la esperanza de que en la nueva placa el nombre de su padre «permanezca para siempre y no la vuelvan a romper».

http://www.elnortedecastilla.es/v/20110824/valladolid/

persiguieron-vida-ahora-muerto-20110824.html

Edmunda Rodríguez muestra un retrato de su padre. :: F. JIMÉNEZ

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