A.R.I.C.O MEMORIA ARAGONESA

Asociación por la Recuperación e Investigación Contra el Olvido

El dolor oculto en la plácida pradera

Escrito por: ARICO MEMORIA ARAGONESA en 20/06/2011

A PIE DE CALLE

El dolor oculto en la plácida pradera

Lunes, 20 de junio del 2011

Hay días, muy pocos al año, que se ve a gente en el Fossar de la Pedrera. Hay los homenajes, cada 15 de octubre en el aniversario del fusilamiento delpresident Lluís Companys y en algunas otras fechas señaladas, como en febrero con el recuerdo de los masacrados del PSUC, cuando en este rincón perdido en el extremo occidental del cementerio de Montjuïc, justo debajo del mirador del Migdia, se cita la gente para no olvidar. El resto de los días es como el último viernes, cuando decido visitar el lugar justo antes de que el CNT inaugure ahí entre multitud de asistentes su monumento a «los 7.000 hombres y mujeres libertarios asesinados por el fascismo que reposan en la fosa común», aunque en eso exageran un poco: según las cifras oficiales no hay tanta gente enterrada ni todos eran libertarios.

En un día cualquiera, el Fossar parece una plácida pradera, con la hierba ya muy alta tras una primavera húmeda y con pequeñas flores amarillas irrumpiendo en el verde, pero solo hay que leer el largo texto en la lápida que el hijo o la hija de Emilia Gil Albesa, fallecida en 1942 a los 26 años, colocó ahí para desprenderse de esa aparente placidez y darse cuenta de la crueldad del lugar. Emilia era una joven madre que «por falta de medios económicos y de conciencia social fue enterrada deplorablemente en este lugar».Lágrimas y odio3 La lápida está, como una treintena más, puesta al azar al fondo del terreno sobre una fosa común que alberga unos 4.000 cuerpos, no todos ellos fusilados por los franquistas, sino también de gente comoEmilia Gil, aunque su hijo o hija no se olvida de los demás: «También deseo rendir ofrenda a la memoria de todas aquellas personas», prosigue el texto en el mármol, «que por su condición de humildes, religión o ideales políticos han sido sepultados a través de los años en este recinto triste y olvidado. Mis lágrimas, mi dolor, mi odio y la oscuridad no me dejaron ver la luz del lugar donde estás hoy. Afortunadamente, después de mis confusiones te encontré y mi luz, aunque gris, ya tiene un color».Ni hacen falta más palabras, casi. A su lado, una lápida más sencilla de José Borrell Castedo, un madrileño de la Confederación Nacional del Trabajo de solo 23 años, fusilado el 12 de julio de 1939 en el Camp de la Bota. Son sus sucesores en aquel movimiento anarcosindical, fundado en 1910 en Barcelona, que clausuran en el Fossar de la Pedrera las actividades de su fiesta del centenario.Fiesta, por supuesto, no es la palabra para este momento de memoria ante el monumento realizado por el vasco Juan José Novella, un ciprés truncado muy acorde con su entorno, cerca de todas esas columnas con los nombres de buena parte de los ahí enterrados. «A los hombres y las mujeres de la CNT que murieron en la conquista de la libertad y por la revolución social». Después, cuando todo el mundo se ha marchado, el lugar cobra su silencio de todos los días, con solo el sonido del tráfico de la Zona Franca de fondo.

http://www.elperiodico.com/es/noticias/barcelona/

20110620/dolor-oculto-placida-pradera/1048283.shtml

Un momento de la inauguración del monumento a los represaliados de la CNT durante el franquismo, el sábado. JOAN PUIG

 

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