A.R.I.C.O MEMORIA ARAGONESA

Asociación por la Recuperación e Investigación Contra el Olvido

Nunca más, y para nadie, esos horrores»

Escrito por: ARICO MEMORIA ARAGONESA en 10/04/2011

INICIATIVAS CONTRA EL OLVIDO

NUNCA MÁS, Y PARA NADIE, ESOS HORRORES»

LOS RESTOS DE 81 PERSONAS FUSILADAS EN 1936 EN MAGALLÓN (ARAGÓN) FUERON DEVUELTOS AYER A SUS FAMILIAS, MÁS DE 20 ERAN NAVARROS

MAGALLÓN, FERMÍN PÉREZ-NIEVAS – DOMINGO, 10 DE ABRIL DE 2011

«LOS nietos de los republicanos fusilados somos la primera generación que no tenemos miedo. No perdonamos, ¿se puede perdonar a quien no pide perdón? Nunca más y para nadie esos horrores». Con esta frase, arropada por cientos de personas puestas en pie aplaudiendo en el cementerio de Magallón, Olga Alcega, presidenta de la Asociación de Familiares de Fusilados de Navarra, despedía a su abuelo, Antonio Alcega, cartero de Bureta (Aragón) fusilado en este camposanto el 2 de septiembre de 1936. Junto a Antonio, ayer fueron entregados otros 24 cuerpos identificados y 57 más que a partir del lunes serán analizados para volver con sus familias, a las que dejaron hace 75 años. Lágrimas, abrazos, banderas republicanas, aplausos y suspiros de alivio acompañaron ayer a las cerca de 500 personas que asistieron a este acto que, en muchos de los casos, ponía fin a décadas de búsqueda de padres o abuelos.

EL ACTO De entre todos los discursos pronunciados ayer, uno de los más emocionados fue el de Óscar Montorio, vicepresidente de la Asociación de Familiares de Fusilados y Enterrados en Magallón, que recordó que «durante 40 años los perdedores tuvieron que aguantar todo tipo de humillaciones. Nunca he escuchado rencor ni odio hacia las personas que acabaron con mi bisabuelo». Montorio, alcalde de Ambel (Aragón), es bisnieto del que era en 1936 teniente de alcalde Ambel, Mariano Morte Candado, asesinado en Magallón. «Sé los nombres de quienes lo hicieron pero no me importa; mi deber, como alcalde, es que pasen sus últimos días de la mejor manera».

Si en el acto destacó la presencia de numerosas autoridades del gobierno aragonés, del delegado del Gobierno en Aragón y del Ministerio de Justicia, fue notable la ausencia total de cargos del Ejecutivo navarro. La Comunidad Foral sólo estuvo representada por dos parlamentarios (Felones y Eceolaza) y algunos concejales de ayuntamientos riberos; al margen de Patxi San Juan, en representación de la dirección nacional de UGT.

Terminados los discursos institucionales, los familiares, con los restos de los fusilados, pasaron al interior del cementerio donde se ha instalado una mausoleo para acogerlos a todos y donde se pueden leer los 81 nombres. Caja a caja, portada por varias generaciones, se depositaron en su interior. El periodista aragonés Gervasio Sánchez, calificó de «inaceptable» que en España no se haya hecho un trabajo en profundidad. Es la muestra palpable de la cobardía de la clase política española, incapaz de ponerse al lado de las víctimas. En países del tercer mundo se ha avanzado mucho más que en éste que dice ser del primero. Una dictadura sólo concluye cuando los cuerpos de las víctimas son entregadas a sus familiares». Paco Echeverría, de Aranzadi, cifró en más de 120.000 los desaparecidos en España y añadió que en 10 años han encontrado 5.000. «Existe el derecho a la verdad, a la justicia y a la reparación. Hoy es un acto para construir Democracia».

LAS HISTORIAS Con los ojos llenos de emoción y de recuerdos, Isidro Torres, cortesino de 74 años, se aferra a la caja. No conoció a su padre, lo asesinaron seis días antes de que naciera. Ayer las lágrimas brotaron en muchas ocasiones, pero en otras tantas se mordió los labios. «Lo malo fue para los que nos quedamos, los asesinados se fueron pero el dolor que tuvimos que pasar los que quedamos…», explica mirando al infinito recordando un sinfín de humillaciones. «Ahora estoy más tranquilo y toca descansar; hay que llevarlo a Cortes». Pese a todo, una de sus frustraciones fue no reconocer el esqueleto de su padre cuando apareció en la zanja, «estaba seguro de decir, ‘¡ahí está!, pero no fue así».

Después de llorar durante toda la ceremonia de la entrega de los restos, Celia Madurga, de 76 años de Agón (Aragón) respondía a cualquier pregunta con una sonrisa. «¿Enhorabuena?; sí, aunque parezca un contrasentido, hoy hay que decir eso». Celia tenía un año y 5 meses cuando se llevaron a su padre, Cristino Madurga Fraga, aquel odiado verano. Recuerda con detalle la ropa que llevaba. Junto a él mataron también a sus tíos Gonzalo Madurga Fraga y Eusebio Madurga Fraga.

Desde Tudela, Sergio Gil viajó ayer hasta la tapia del cementerio de Magallón donde, como acto de desagravio, se organizó frente a ella la ceremonia para devolver los 81 esqueletos en el mismo lugar en el que fueron asesinados. De hecho, durante las excavaciones llevadas a cabo durante más de 2 meses en 2009 se encontraron en ese muro varios casquillos de bala de 1936. Sergio Gil portó la caja de su tío abuelo, Roque Ledesma Ruiz, director de la banda de música de Magallón. Durante su breve encarcelamiento, Roque enviaba notas a sus padres en trozos de pan. La última decía «por si acaso se me llevan tengan cuidado de hablar lamentándose, no sea cosa que los cojan a ustedes».

Para Luis Fernanda Pascual Arriazu, de Buñuel, ayer era un día muy especial aunque no le dieran los restos de su abuelo que faltan por analizar. Su abuelo, Avelino Arriazu Bonilla, concejal y jornalero de la UGT, fue asesinado el 23 de agosto de 1936. Ese día se llevaron a unos 30 vecinos de Buñuel y más de la mitad fueron tiroteados fuera del cementerio. A otros muchos los mataron por el camino y los abandonaron. Ahora, los forenses de Aranzadi estiman que en la zanja W, entre 10 y 15 esqueletos pueden pertenecer al grupo de vecinos sacados de Buñuel.

http://www.noticiasdenavarra.com/2011/04/10/sociedad/navarra/

nunca-mas-y-para-nadie-esos-horrores

Olga Alcega, a la derecha, puso una bandera republicana sobre su abuelo. (Fermín Pérez-Nievas)

 

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