A.R.I.C.O MEMORIA ARAGONESA

Asociación por la Recuperación e Investigación Contra el Olvido

Valle de los Caídos, la afrenta interminable

Escrito por: ARICO MEMORIA ARAGONESA en 03/01/2011

Valle de los Caídos, la afrenta interminable

JOSÉ JAUME Vestida de negro, tocada con una vistosa pamela igualmente negra, altanera, así sacó un informativo de televisión a una señora que asistía a misa en la basílica del Valle de los Caídos, reabierta al culto por Patrimonio Nacional tras concluir las obras para evitar derrumbes de algunas de sus esculturas. La señora en cuestión, perfecta imagen de cómo se las gasta la derecha mesetaria, enganchada de por vida al nacionalcatolicismo y dispuesta a secuestrar España todas las veces que sea necesario, me produjo un cierto nerviosismo. Estaba en las primeras filas, desafiante: oía misa precisamente allí, porque se ha tocado a arrebato para evitar que el Gobierno consume su inexistente decisión de cerrar la basílica, un lugar al que la Iglesia católica debería haber retirado la condición de recinto sagrado, ya que jamás en él se dará la reconciliación y el perdón que pregona la Iglesia; al contrario: permite que perdure muy vivo el recuerdo de la Guerra Civil, de la «cruzada» bendecida por la Iglesia católica, de lo que todavía no ha abjurado, y en el que está sepultado el dictador. Que en el Valle de los Caídos estén depositados, sin la autorización de sus familiares, los cuerpos de muertos del bando perdedor, añade un sarcasmo más a un mamotreto construido precisamente con el esfuerzo de muchos de los vencidos.

En el Valle de los Caídos no es posible oír de verdad misa, porque todas las que allí se celebran automáticamente se transmutan en un acto político, el de un partido situado más allá, mucho más allá, de las fronteras dentro de las que se mueven las organizaciones democráticas. Aquello es, siempre y en cada ocasión, la exaltación de la peor tragedia vivida por los españoles en el siglo XX. La glorificación de los vencedores. Por eso resulta tan descorazonador escuchar las prédicas del abad mitrado de la basílica cuando, revestido de una hipocresía insufrible, asegura que los que hace su comunidad es rezar por todos los muertos. Seguro que la señora vestida de negro siempre tiene presente que allí se va a honrar a los «caídos por Dios y por España» y también a rogar al Altísimo que, cuanto antes, conceda la merced de acabar con el corrupto Gobierno que quiere cerrar la basílica.
El Valle de los Caídos es sencillamente una perenne afrenta a la dignidad de los cientos o miles de españoles que allí están sepultados junto a quien ordenó asesinarlos. ¿Qué diría la señora vestida de negro si los asesinados en Paracuellos del Jarama hubieran sido sepultados junto al anarquista Durruti? ¿Aceptaría que aguardasen la llegada, cuando le llegue su hora, de Santiago Carrillo? Pues es lo que les sucede a los huesos de quienes, luchando contra todo lo que representaba el general Franco y la Iglesia católica, desde el primer momento de las hostilidades comprometida con los golpistas, están en Cuelgamuros, en el monumento funerario que, algo peor que de dudoso gusto, se hizo construir el general Franco (reitero: con el trabajo de los vencidos) en el apogeo de su poder vitalicio.

Dicen los obispos que se sienten desolados antes el laicismo agresivo que se respira en España. También muchos españoles les pueden replicar a nuestros obispos que la desolación les invade cuando, entre otros casi cotidianos exabruptos para nada evangélicos, observan la aguerrida defensa que hacen del Valle de los Caídos. ¿Por qué no retoman la senda que algunos de sus antecesores iniciaron un lejano 1973 al proclamar que la Iglesia tenía que pedir perdón «por no haber sabido ser ministros de reconciliación en una guerra entre hermanos». En aquella asamblea de obispos y sacerdotes la propuesta obtuvo la mayoría, pero no fue aceptada: requería los dos tercios. Ahora, casi cuarenta años más tarde, de lo que se trata es de combatir el «fundamentalismo laicista» y enaltecer el Valle de los Caídos, lugar en el que, aunque les duela, no se aposenta el perdón, sino que sigue enarbolándose la bandera de la «cruzada».

http://www.diariodemallorca.es/opinion/2011/01/03/

valle-caidos-afrenta-interminable/633015.html

Una respuesta to “Valle de los Caídos, la afrenta interminable”

  1. Avatar de Carlos

    Carlos said

    Lo del Valle de los Caídos es de vergüenza, mientras no tengamos un gobierno de verdad de izquierdas y republicano no les echaremos a los leones a los benedictinos ni honraremos la memoria de los nuestros, los republicanos.

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