Rosas blancas para cuatro inocentes
Escrito por: ARICO MEMORIA ARAGONESA en 17/10/2010
Rosas blancas para cuatro inocentes
Los benaventanos represaliados y enterrados en Santa Marta reposan en su tierra 74 años después
J. A. G. Modesto Rodríguez Vecino, Andrés Castaño Fernández, Clemente López Fernández y Víctor Calvo Sáez, reposan ya en su tierra. Los cuatro benaventanos víctimas del franquismo cuyos restos fueron exhumados de la fosa común de Santa Marta de Tera el año pasado, han regresado a casa. Juntos durante 74 años en una fosa común y juntos finalmente en el cementerio de su ciudad. Sus familiares les despidieron con rosas blancas en un emotivo homenaje. Una rosa por cada inocente «voló» hacia la tumba compartida. Los familiares, hijos, hermanos o nietos, las depositaron o las arrojaron sentidamente o con lágrimas en los ojos. Luego sonó la Elegía para Violonchelo de Gabriel Fauré y se guardó un minuto de silencio. Ángeles Morales, la presidenta de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH) declamó un desgarrador poema propio y agradeció a los presentes su presencia. Así concluyó el homenaje.
La «Sinfonía de las lamentaciones» de Henrik Górecki sonaba íntimamente en el noreste del cementerio benaventano a las 16.30 horas de la tarde, poco antes de comenzar el acto. En una zona acotada se había abierto una fosa y depositado dos cajas con los restos de los cuatro benaventanos. Los familiares, algunos con ramos de flores, aguardaban el inicio del acto con gesto grave, con tristeza o con emoción contenida.
Esther González, magistrada y vocal de la ARMH, introdujo el homenaje con un breve agradecimiento al Ayuntamiento, evidenció que los cuatro benaventanos se mantenían juntos «como estuvieron todos estos años», y brindó un reconocimiento especial a los jueces Baltasar Garzón y Tania María Chico por el trabajo realizado en «momentos francamente difíciles», como mas tarde se vio, dijo, refiriéndose «a lo ocurrido con el juez Baltasar Garzón». González subrayó que al fin se había podido dignificar la memoria de los perseguidos restaurando con este acto constitucional la legalidad violentada en 1936 y, tras recordar la obligación del Estado español de cumplir las leyes internacionales, admitió que la Ley de la Memoria Histórica «no ha dado el resultado que esperábamos» y reclamó al Estado que se haga cargo de todas las actuaciones.
Magali Hidalgo, nieta de una de las víctimas, tomó la palabra en nombre de las familias. Se refirió a su abuelo, a quien prácticamente acababa de conocer y citó una leyenda italiana. «Nadie muerte del todo si hay alguien que le recuerde», dijo. Mencionó entonces los silencios familiares sobre el pasado, la «rabia», la «tristeza» o la «pena» con que cada cual afrontaba la situación. «Es muy duro para una familia vivir con esto», agregó. Evocó entonces el hallazgo de los restos, «la emoción de encontrarles», el apoyo de muchas personas y las frases de incomprensión. Agradeció la valentía de los jueces y «gratitud». Su voz fue la de el resto de las familias.
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