Gracias a una botella se identifica a un represaliado de la Guerra Civil
Escrito por: ARICO MEMORIA ARAGONESA en 30/07/2010
Gracias a una botella se identifica a un represaliado de la Guerra Civil
30.07.10 – 00:13 –
BONIFACIO CANO FERNÁNDEZ |
Ante la presencia de la Virgen del Consuelo y en la más estricta intimidad se ha dado sepultura a los restos de Antonio Luengo Gómez, muerto algunos años después de la Guerra Civil Española, y que desde ayer descansa en el cementerio municipal de la localidad.
Los restos de Antonio Luengo estaban escondidos en los calabozos del fuerte de la cárcel de San Sebastián. El hallazgo se produjo gracias a una botella que se encontraba entre sus piernas y que contenía datos tan relevantes como el nombre, el número de preso y el lugar de residencia.
A lo largo de muchos años sus nietos Pedro Ángel Luengo y Asunción Luengo han realizado un intenso e infatigable trabajo de búsqueda para rescatar los restos de su abuelo y trasladarlos a Logrosán, municipio en el que se encuentran su hijo Pedro Luengo y su nuera Pilar. Ahora ha supuesto un alivio para sus descendientes conocer el lugar en el que se encontraba enterrado su antecesor.
Gracias a Pedro Ángel Luengo, que se encargó de investigar por diferentes sitios, se consiguió averiguar el lugar donde se encontraba su abuelo, según nos ha contado a las puertas de la iglesia tras el funeral.
Pedro inmediatamente puso los hallazgos mencionados en manos de las autoridades y de sus padres para que le pudieran ayudar en sus labores de investigación.
Al parecer, Antonio Luengo Gómez, murió el año 1945. Su hijo Pedro cuenta que recuerda haberle visto en la prisión de Trujillo, a la que le llevó su madre para visitarle cuando tenía tan solo tres años. Más tarde le trasladaron a Burgos y, después, le perdieron la pista. Pedro, también asegura que hay parte de su familia a la que le pasó lo mismo.
En la fosa común de los sótanos de la prisión del llamado Fuerte de San Cristóbal, se pueden encontrar muchos restos de otros asesinados, durante la Guerra Civil, a la espera de que sus familiares los identifiquen y puedan ser enterrados, como ha sucedido con el caso de Antonio Luengo.
Desde que se descubrieron los restos, hace aproximadamente dos meses, los vestigios han tenido que pasar por numerosos trámites científicos para conseguir su autenticidad. Todo ello sin olvidar la relevancia de la botella, que ha sido un elemento esencial en este descubrimiento.
El Ayuntamiento de Logrosán ha estado a disposición de la familia desde un primer momento, facilitando todo aquello que resultase necesario, desde el nicho hasta el coste del traslado de los restos.
http://www.hoy.es/v/20100730/prov-caceres/gracias-
botella-identifica-muerto-20100730.html
Entrada del féretro en la iglesia de Logrosán. :: B. C. FERNÁNDEZ
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