Los restos de represaliados de Valdenoceda vuelven a su tierra
Escrito por: ARICO MEMORIA ARAGONESA en 06/03/2010
Familiares de los ciudadarealeños identificados viajan hoy a Madrid para poder recogerlos
Los restos de represaliados de Valdenoceda vuelven a su tierra
HOY. PROVINCIA
“Ya no es un desaparecido, ahora sí va a poder descansar en paz”. Después de casi 14 años de lucha, José María González podrá enterrar los restos de su abuelo, Juan María González Fernández de Mera, en su localidad natal, Torralba de Calatrava, o junto a su esposa, en el municipio de Carrión. Juan María es uno de los ocho ciudadrealeños identificados entre los restos hallados en 2007 en una fosa común en el pueblo burgalés de Valdenoceda y en la que se calcula que había al menos medio centenar de presos represaliados por la dictadura franquista procedentes de Ciudad Real.
Se tiene constancia de que fallecieron al menos 153 personas en la prisión de castigo de este municipio y fueron enterradas por sus propios compañeros en fosas comunes ubicadas en el exterior del penal. La Agrupación de Familiares y Amigos de Fallecidos en la Prisión de Valdenoceda ha conseguido, después de años de búsqueda y una intensa labor, la exhumación de 114 personas, según explicaba su portavoz,José María González, a El Día. De ellas, 16 han sido identificadas gracias a las pruebas de ADN. Sus restos serán entregados hoy a sus familiares en un acto homenaje que tendrá lugar en el Ateneo de Madrid a partir de las 12.00 horas.
“Todo lo que pueda decir es poco, hemos conseguido a nuestro abuelo pero también al abuelo, primo, tío… de otras 114 familias, es una satisfacción enorme», decía el portavoz de la asociación. El torralbeño Juan María González Fernández de Mera murió el 14 de abril de 1941, el mismo día que cumplía 50 años. Fue llevado a esta prisión acusado de haber quemado unas imágenes religiosas y utilizarlas como combustible para calentar su casa. Era el conserje de la casa del pueblo de UGT en Torralba de Calatrava. Su partida de defunción refleja que falleció por una colitis epidérmica, “conocida popularmente como cagalera, así de crudo”, añade su nieto. No es el único que supuestamente falleció por este motivo. Los pocos testigos que sobrevivieron a esta prisión aseguran que se morían de hambre y de frío y ni siquiera les daban de comer.
Al hallar la fosa común y exhumar los cadáveres, a la asociación le llamó la atención la profundidad en la que se encontraban enterrados los cuerpos, y es que según explicaba el nieto de Juan María, los presos aguantaban cavando todo lo que pudieran puesto que era el único momento en el que podían comer la comida que les pasaban por la tapia del cementerio los vecinos de Valdenoceda.
Feliciano Alcaide Rodríguez y Alfonso de la Morena serán enterrados de nuevo mañana, pero esta vez en el cementerio de su pueblo natal, Aldea del Rey, y después de 70 años de su muerte. Sus nietos Julián de la Morena y Ángel Moya se encuentran emocionados, porque “por fin” podrán honrar la memoria de sus familiares. Ni Feliciano ni Alfonso participaron directamente en la Guerra Civil, no cometieron ningún delito ni asesinaron a nadie. Al término de la guerra fueron condenados a 30 años de prisión tan sólo por haber sido concejales socialistas en Aldea del Rey de 1936 a 1939. Feliciano Alcaide murió con 35 años, el 6 de enero 1942. Falleció como consecuencia de una tuberculosis, según consta en su parte de defunción. “Las condiciones a las que estaban sometidos eran durísimas y tenían una alimentación pésima”, señalaba su nieto. Mañana podrá descansar en su pueblo. “No buscamos abrir heridas, sólo enterrar a nuestros familiares dignamente”, destacaba Moya.
Panteón en Valdenoceda
Algunas personas desconocen que sus familiares estuvieron en aquella prisión por lo que no se puede cotejar su ADN, otros que han sido identificados prefieren no remover el pasado y que los restos regresen de nuevo a Valdenoceda, pero esta vez a un panteón. Es el caso de Dimas Almendro García, natural del pueblo toledano de Corral de Almaguer y que fue detenido en Piedrabuena. Su sobrino, Rafael Torres Almendro, estuvo durante años investigando sobre el paradero del hermano de su madre.
Ella sólo tenía pequeños recuerdos porque se llevaron a su hermano cuando tenía 17 años por defender a su padre de los que hablaban mal de él “por rojo”. Murió a los 20 años en la prisión de Valdenoceda de una tuberculosis, “o eso pone en su partida de defunción, pero dicen que murió de pena”, precisaba Rafael. Su tío era uno de los más jóvenes de la cárcel. Ahora Rafael prefiere que los restos de su tío vuelvan a Valdenoceda, ya que su madre tiene 83 años y se encuentra delicada de salud. “Cuando nos dijeron que le habían identificado casi le da algo y padece del corazón, sería peor para ella tener que enterrarlo después de 60 años”, apuntaba.
En la entrega ceremonial de los restos identificados a cada una de sus familias participarán Ángel Arce, presidente de Honor de la Agrupación y alcalde de Valdenoceda, Francisco Etxeberría, catedrático de Medicina Forense y presidente de la Sociedad de Ciencias Aranzadi e Isaac Arenal, uno de los pocos presos vivos de aquella prisión.
http://www.eldiadeciudadreal.com/noticia.php/18997
| Fachadas exteriores de la antigua sedería que sirvió de penal en Valdenoceda (Burgos) |

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