Todos los nombres
Escrito por: ARICO MEMORIA ARAGONESA en 18/10/2009
Todos los nombres
Una investigación de Gil Bracero y Brenes recoge la nómina de unos 6.000 asesinados en la provincia
DANI R. MOYA Así al azar, al señalar con el dedo en un punto de una inmensa lista con 6.000 entradas, 6.000 nombres propios acompañados de unos datos muy básicos como la profesión, la edad o el estado civil, y otro más escalofriante, la causa de fallecimiento, aparece un nombre: José Alcántara García. La base de datos arroja que vivía en Granada, que tenía 30 años, estaba casado, trabajaba como albañil y que falleció el 2 de agosto de 1936 por heridas de arma de fuego.
Al pasar más páginas del listado el dedo se posa sobre otro nombre, Trinidad Barrios Riquelme. No hay datos sobre su edad ni su estado civil. En cuanto a la profesión, la tabla de datos arroja que se dedicaba a «sus labores». La causa de la muerte: «fusilada entre Víznar y Alfacar», el 7 de octubre de 1936.
La inmensa nómina, elaborada por los especialistas en Historia Contemporánea Rafael Gil Bracero y María Isabel Brenes, es escalofriante. Ambos investigadores, pertenecientes a la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica, y participantes en las inminentes exhumaciones que se prevén en Alfacar, han incluido todos estos nombres como anexo al libro ´Jaque a la República. (Granada, 1936-1939)´, publicado por la editorial Osuna.
Se pasan las páginas, casi 400, y surgen nombres para la mayoría anónimos, nombres que en la mayor parte de los casos han sido un recuerdo reprimido para muchas familias, un dolor oculto pero intenso y prolongado en los años, un secreto que ocultar, una lápida inexistente a la que no poder llevar flores cada primero de noviembre.
Hay nombres conocidos en el listado, sobre todo el de un poeta, que al igual que Trinidad Barrios Riquelme fue ´paseado´ por aquella tenebrosa carretera de la muerte entre Víznar y Alfacar, sólo un par de meses antes que ella. Pero la inmensa mayoría son nombres que en cualquier cementerio pasarían desapercibidos: apellidos comunes, profesiones corrientes… Solamente podría llamar la atención un apartado que se repite como si del responso de un salmo se tratase página tras página, nombre tras nombre: «Causa de muerte, herida por arma de fuego».
Pero los motivos que se argumentaban en los diversos documentos que los investigadores Gil Bracero y Brenes han consultado, como libros de enterramientos de cementerios de toda la provincia, registros civiles de multitud de municipios y otros listados como el del Gobierno Civil al mando de Víznar, en ocasiones variaban. Es cierto que la causa literal más habitual que aparece es ´H.A.F.´ (herida por arma de fuego), pero existen algunas variantes que no dejan de ser eufemismo de una misma forma de morir, por unos mismos motivos: Hemorragia, traumas, acción de guerra, heridas…
En algunos casos el registro del fallecimiento aporta la existencia de una sentencia de muerte después de un juicio militar. En otras, la mayoría, solamente se puede leer las citadas siglas H.A.F.
No aparecen muchos poetas en la lista de asesinados. Abundan los campesinos, como José Robles Gámez, «fusilado cumpliendo sentencia dictada en 03.09.1935 (cementerio-Granada)», los albañiles como José Puertas Melguizo, ´Chaqueta´, fallecido por «H.A.F.-Causa juzgado militar (Fosa 255 a 229. Patio San José del Cementerio-Granada», los barberos como Francisco Monteagudo, natural de Alhama, «muerto por H.A.F.», los betuneros como Vicente Martínez Ortega, «fusilado entre Víznar y Alfacar » el 23 de noviembre de 1936 o los alpargateros como Nicolás Jódar Campos, también muerto por «H.A.F.» el 7 de agosto de 1936, según el Registro Civil de Granada.
Fin de la guerra. El 1 de abril de 1939 Franco firmaba en Burgos un conocido parte: «En el día de hoy, cautivo y desarmado el ejército rojo, han alcanzado las tropas nacionales sus últimos objetivos militares. La guerra ha terminado». Pero más allá de esa fecha, el listado de los muertos se sigue prolongando en el tiempo, y en los años 50, a más de 10 años del fin del conflicto bélico, Granada continuaba aportando almas a la paz de los cementerios. Almas como la de Asunción González Toro, soltera, sin edad en el registro, que murió por «enfrentamiento con la Guardia Civil», en Güéjar Sierra, en 1947, o el carbonero de Almuñécar Gregorio González Morales, muerto el 24 de abril de 1950 por «fractura craneana», el maestro de harinas de Montefrío José García Romero, ´Curiana´, fallecido en prisión el 27 de septiembre de 1942 por «catarro intestinal» y el campesino Justo Franco Rodríguez, que en el Registro Civil de Almuñécar aparece su defunción, el 30 de julio de 1950 como consecuencia, dice el documento, de una «hemorragia consecutiva».
http://www.laopiniondegranada.es/granada/2009/10/18/nombres/159456.html
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