Pico y pala contra el olvido en Caranceja
Escrito por: ARICO MEMORIA ARAGONESA en 14/06/2009
Pico y pala contra el olvido en Caranceja
Un equipo de expertos y numerosos vecinos buscaron ayer sin éxito durante nueve horas los restos de dos milicianos vascos junto a la ermita de San Roque
14.06.09 – VIOLETA SANTIAGO| REOCÍN
Durante toda la mañana se cruzaron apuestas: «¿Tú dónde crees que están, Bárcena?» le decía una espectadora a otro con cierta retranca. Ninguna cábala llegó a buen puerto. La primera jornada de exhumación de los cadáveres de dos milicianos vascos muertos durante la Guerra Civil en Caranceja (Reocín) terminó en decepción. Se excavó durante nueve horas junto a la ermita de San Roque -con palas y picos durante la mañana y con una máquina pequeña por la tarde-, sin resultados. Pese a que estaba previsto, hoy no se continuará con los trabajos.
Como adelantó EL DIARIO, el desenterramiento fue promovido por el presidente de la ‘Asociación Héroes de la República’, Antonio Ontañón, y ejecutado por profesores de la Universidad de Cantabria, bajo la dirección de miembros de la sociedad Aranzadi (con el médico forense Francisco Etxeberría a la cabeza) y alumnas de un master de la UC. También se sumó Pilar Guillén, forense de Santander.
La cita era en un robledal (con robles autóctonos y americanos), a 1,2 kilómetros del pueblo y 245 metros de altitud. Allí se ubica la pequeña capilla de San Roque, que sólo tiene actividad el día de su fiesta, el 16 de agosto. Esta jornada, todos los vecinos cargan mesas, manteles y comida campestre y cumplen con la tradición de sacar al santo. Se oye misa, se toma vermú, mosto y mistela, se come y luego se baila. Cada familia tiene reservado su sitio, año tras año.
Y justo en donde se apiñan «los de Galván» todos los veranos, se pusieron ayer a la faena de buscar muertos los integrantes de la expedición, tras delimitar el área que había indicado Andrés Iglesias, que arrastra el sobrenombre de ‘El gallo’ desde tiempos de su abuelo.
Alrededor de medio centenar de personas se acercaron a curiosear, entre ellos varios concejales y el presidente de la junta vecinal, Andrés Iglesias, hijo del citado testigo, que contó que la actuación había sido aprobada por todos los grupos políticos (PP, PRC y PSOE).
El alcalde, Germán Fernández, apuntó que no había «ánimo de revolver». Pero a medida que se iban ensanchando y ahondando los agujeros en la tierra, junto con las piedras y raíces iban saliendo historias de la Guerra Civil. «Anécdotas», las llamó ‘El gallo’, que estaba algo nervioso, expectante por comprobar si su memoria le había traicionado o no. Él y su amigo durante ocho décadas Antonio Ruiz -que llegó por la tarde- pastoreaban ganado el día en que un grupo de soldados vascos huían por aquellos montes, donde encontrarían la muerte, hacia Asturias.
Era ‘vox populi’ que allí se había enterrado a dos o tres soldados, aunque en el entorno murieron muchos más, porque la zona fue escenario de bombardeos. Sin embargo, en el área que él señaló no se encontró nada.
Lo mismo ocurrió por la tarde, cuando Antonio Díaz, otro octogenario de Caranceja, señaló muy convencido (y se apostaba el cuello) el lateral izquierdo de la ermita, donde se hicieron una decena de zanjas, a máquina. Nada. Cundió el desánimo. A las nueve y media de la noche, allí seguía todo el mundo. Esperando rescatar unos cuerpos del olvido.
http://www.eldiariomontanes.es/20090614/region/reocin/pico-pala-contra-olvido-20090614.html
Asistentes a la exhumación a media mañana. Por la tarde hubo mucho más ambiente, se colocaron bancos alrededor de la ermita y se llenó de grupos de vecinos. / L. PALOMEQUE
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